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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#11
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Se nos olvida un veterano navegante cercano que ya nos dejó pero sus vivencias y aventuras quedarán para siempre, aquí tenemos un breve relato de su participación en una de sus 4 circunavegaciones que realizó, La vendee Globe 1992/1993.
José Luis de Ugarte, 64 años cumplidos, salvó la vida de casualidad estuvo a punto de morir allá abajo, cerca de los 60º Sur Pasados los 50º aulladores. Él lo contaba a bordo del 'Orion III' con una mezcla de desapego y cachondeo que ponía la piel de gallina. "Al anochecer el viento se puso en 40 nudos (72 kms./h.) y los pantocazos se hicieron horribles. Tres rizos en la mayor y génova número 2. Era mi 36 aniversario de boda... De repente noté que algo sonaba diferente. Un sonido sibilante venía de proa. Cogí la linterna. ¡Dios mío! entraba mucha agua y el nivel subía rápidamente. Había 60 centímetros en el pañol de velas. La escena era terrorífica". ![]() UGARTE utiliza una depuradora para poder beber agua del mar. Ugarte narra su desesperación y cómo afrontó la muerte. "Puse en acción la bomba de achique... Pero el agua subió otros 30 centímetros. Empecé a buscar un agujero, una grieta, alguna abolladura... Mis piernas y muslos estaban empezando a quedarse dormidos. Bien, pensé, los barcos más próximos estaban a 700 millas por detrás; tardarían unos tres días en alcanzarme. Calculé que tenía 40.000 litros de agua a bordo. Grandes olas rompían sobre cubierta. Si no encontraba la vía de agua me hundiría irremediablemente. Tres días eran demasiados. Definitivamente perdería el barco y la vida. Miré la balsa salvavidas. Ni siquiera me molestaría en inflarla: la mar, a 0º, el aire, a 20 bajo cero. Lo único que conseguiría sería prolongar mi vida por poco tiempo. ¡No merecía la pena! Decidí que actuaría según el estilo tradicional. ¡El capitán se hunde con su barco! Después de todo, ahogarte con tu propio barco es una muerte digna y sobre todo, limpia". Así de simple. Ugarte se dispuso a morir en las desoladas latitudes antárticas. Solo y en regata. ¿En qué piensa uno en momentos así? Los pensamientos de José Luis de Ugarte fueron para su mujer. Y pensó en lo que las comadres le dirían a Edith cuando se la tropezaran por Las Arenas: "Por lo menos tu esposo murió haciendo lo que más le gustaba". "No pude dejar de sonreír al imaginarlo", declararía después. Luego volvió a sumergirse en el agua helada a buscar el agujero. Pero nada. El 'Euskadi Europa 93' era de aluminio (antes de romperse se abollaría) y Ugarte no recordaba haber chocado con nada. ¡Entonces se le encendió la luz! Encontró tres cables negros que salían del casco. Los sensores. Uno, de la temperatura del agua; otro, la sonda y, el tercero, la corredera. "¡Ostias! Empecé a tirar de los cables y uno de ellos vino con facilidad. La arandela de fuera (la parte de la seta), no estaba. Dios mío, me he salvado". Ugarte serró su bichero de madera, lo engordó con cinta aislante, tiró el tanque de agua dulce (la única que le quedaba) y encontró "la fuente de La Cibeles" inundando su velero. Puso el espciche, lo encajó a golpes de porra y el agua dejó de entrar. Dos compañeros de regata muertos, una vía de agua en su barco que le hizo pensar seria y fríamente en la muerte, escasez de víveres y la ausencia total de viento que le retuvo siete días en el Ecuador y que estuvo a punto de acabar con él psicológicamente ![]() |
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