La vida está llena de paradojas. En psicología dicen que hay muchas escuelas y corrientes de pensamiento, pero entre todas un consenso incluso con la filosofía clásica. Cuando eres joven tienes todo el tiempo del mundo y sin embargo eres muy impaciente. Te recomiendan que te sacrifiques, estudies, ahorres, pero solo quieres vivir el presente. Cuando te haces mayor el tiempo se acelera. Los días las semanas, los años pasan fugaces. Dicen que es porque ya nada te sorprende. Las marcas en la juventud estaban muy juntas. Las sorpresas eran la cotidianidad. Ahora las referencias ya son pocas. Se alejan unas de otras en el tiempo y cuando vuelves la vista atrás, te parece que hace cinco años fue ayer. Notas como el tiempo se escapa y ves que los amigos, los que te rodean empiezan a caer. Cuando viene a tu mente una escena de, pasado, te recuerda los que faltan. Aquellos con los que no podrás volver a cantar a coro. enardecidos una noche de juerga celebrando la vida.
Sin embargo estoy esperando el momento de dar el relevo. He leído - y puedo imaginarlo- que cuando das el testigo y te dices.:
- He hecho lo humanamente posible, ahora solo quiero dedicar mi tiempo a mi,
En ese momento - me han contado- que se siente un momento de plenitud.
Quizás no dure mucho, pero si me queda para hacer unas cuantas travesías, me conformo.
