Añado también que, ese asiento frente a la mesa de cartas, con todas las pantallas electrónicas a mano (plotter, ais, radar, radio, información de viento, VMG, ...) es uno de mis refugios preferidos en esas noches de perros, con el viento silbando en la jarcia, la lluvia helada rociando la bañera y el piloto automático cumpliendo con su delicada labor.
En esas noches, esas, en esas guardias solitarias, esos ratos "abajo", con la luz roja, sentado, encajonado frente a la mesa, qué importante es esa mesa! ese espacio particular del patrón donde se medita, se disfruta y también se teme!

LDN