Lo ridículo e ineficaz de la prohibición es que parece que nuestras autoridades piensan que prohibiendo acabarán con el problema.
Evidentemente seguirán habiendo las mismas planeadoras, realizando exactamente lo mismo, y si acaso con un poco más de cachondeo desde sus ILEGALES embarcaciones.
Pongan más medios de vigilancia, dediquen al personal a evitar labores delictivas, en vez de sancionar por no llevar el pabellón con el barco amarrado, por ejemplo.
Pongan unas leyes más estrictas, y que las penas se cumplan, o, porqué no decirlo, estudien la manera de legalizar y controlar las drogas como se hace con cualquier medicamento, ello haría caer en picado el precio de las mismas y ya no saldría a cuenta el tráfico...
