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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#18
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Cita:
Pero esto sólo ocurre en otros mundos paralelos; en España, un barco tiene que: - En primer lugar, cumplir la reglamentación. Esto que sobre el papel parece fácil, no lo es tanto, porque la reglamentación, en el exceso ordenancista de nuestra bienamada Administración, pretende regular TODO, y claro, falla. El ejemplo más evidente es el famoso botiquín; para reponer las medicinas que la citada Administración exige, quepan todas o no, el sufrido armador se las ve y se las desea para conseguir que una farmacia le dispense medicamentos que sólo se dan con receta, y que ningún médico recetará "para rellenar el botiquín". - No sólo tiene que cumplir la reglamentación, sino que además tiene que cumplir una reglamentación que en el mejor de los casos y con un derroche de diplomacia, podríamos decir que está "deficientemente redactada". ¿Y qué quiere decir esto? Pues simplemente, que es equívoca, caprichosa y carente de sentido común, y sujeta, por tanto a interpretaciones, a cuál más peregrina. Tampoco hace falta decir que el garante máximo de la exégesis reglamentaria y de la pureza del lenguaje administrativo es la Autoridad Competente, en este caso la DGMM, que a su vez delega en la GC. Y la probabilidad de que tu interpretación peregrina de la reglamentación coincida con la que sostiene la Administración es asintóticamente nula. Creo que el lema de "limpia, fija y da esplendor" se queda corto para tanta interpretación, especialmente cuando uno se juega miles de € en forma de sanción. - Finalmente, vamos al campo de la conexión con la realidad, y aquí nos encontramos con que la reglamentación para embarcaciones de recreo pudo estar bien en la época de Gaztañeta, pero ahora se ha quedado un poco desfasada. Y claro, los que lo sufrimos somos los desdichados armadores. Pongo un sólo ejemplo: tengo que cambiar el aparejo de fondeo y me leo y releo todo lo que sale sobre anclas, y finalmente decido que mi modelo de ancla es el de X kg de la marca Y, y que vale Z (bastantes) €, y que además es el que la susodicha marca Y recomienda para el desplazamiento y la eslora de mi barco. ¿Todo bien? Pues no, todo mal, porque, a diferencia de cualquier otra Administración, la española, que sabe mucho más de anclas que nadie (o eso creen ellos), exige unos pesos de ancla que exceden los recomendados por TODOS los fabricantes, de modo que a uno sólo le quedan dos alternativas: o salir con esa superancla y exponerse a una multa o pasar por el aro y comprar, gastándose más de los Z €, claro, un ancla que a todas luces (menos a las pocas de la DGMM) es excesiva para su barco. Y no hablo de las dobles homologaciones, que es un asunto que ya apesta. Huelgan los comentarios... ![]() Así que, empleando tus propias palabras, Cita:
Y de ahí el que prefiera un pabellón que me permita ejercer esa responsabilidad y dotar a mi barco del material necesario. Saludos y ![]()
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Navigare necesse est. Vivere non est necesse. (Pompeyo) Si damos bordos de menos de 180º, llegaremos a algún sitio... (anónimo) Editado por Apagapenol en 01-02-2019 a las 08:40. |
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