No verás muchos por estas aguas. Un Westerly diferente a los otros Westerly, monotipo de regatas (a su manera). Unas pocas veces sí que salí en su hermano mayor, un GK 29 que andaba por la bahía y era amplio y robusto. El 24 es mangudo para la eslora, pero sin demasiada altura de techo; volumen interior, de todos modos, no le falta. Muchos niveles de acabado y mucha vida e historia encima. Un barco con carisma, pero difícil de valorar por el trato recibido y todos esos detalles que salvan un barco o lo dejan en cuarentena.
