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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Gracias por compartirlo y por tus palabras, Pablo. Espero que podamos compartir muchas más.
Editado por Ophiusa en 05-05-2020 a las 00:38. |
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Avante (08-05-2020) | ||
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#2
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Ole y Ole.
Ni Conrad lo habría escrito mejor. Enhorabuena por la experiencia; muchas gracias por compartirla. Envidia me das. (¿y porqué coj...nes nos gustará sufir?)
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Newton El movimiento se demuestra andando. |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a Newton | ||
Avante (08-05-2020) | ||
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#3
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Muchas gracias por vuestros mensajes. Será un placer, Josep Maria –esperemos que un placer próximo- y ya me gustaría, Newton, escribir y navegar la décima parte de como lo hacía Conrad
![]() Me pareció útil, al escribir el hilo anterior, hacer un punto sobre qué cosas pudieron influir en el buen resultado y cuáles, en cambio, podría haber hecho mejor para evitar o, al menos, reaccionar mejor ante parte de las incidencias que tuvimos durante la travesía. Finalmente, por no hacer primer el texto interminable y para tomar aliento entre una parrafada y otra, preferí separar los dos textos, así que allá voy ![]() Aunque, por los aprendizajes que supone, me parece más interesante el grupo de las cosas que pude hacer mejor, empezaré por las que salieron razonablemente bien, no sea que, si comienzo por las malas, nos deprimamos (hay muchas ) antes de terminar de leer el hilo. Entrando en materia, ¿qué creo que ayudó al buen resultado final?- En primer lugar, pelear y pelear. No sé si el resultado fue o no merecido –no tengo criterio para dar una respuesta a eso- pero, desde luego, sí fue muy peleado. Cada vez que pensábamos en algo que podíamos hacer mejor, intentábamos ir a por ello; cada ola grande que podíamos intentar planear, lo intentábamos también; las últimas horas fueron más complicadas porque el cansancio iba haciéndose más evidente pero, aunque el fantasma del abandono estuvo sobrevolando la bañera en dos ocasiones, conseguimos, al final, sacarle unas cuantas esloras. En esto, me fue difícil valorar dónde estaba el mejor equilibrio. Puede que el hecho de que fuera la única regata “larga” que pude hacer el año pasado me llevara a intentar rendir al máximo y dar el 101%. Y puede, en cualquier caso, que nos pasáramos de rosca en algún momento. En esta ocasión, ese gran esfuerzo funcionó y lo cierto es que, de haber abandonado al final, habríamos hecho un 99% del esfuerzo sin conseguir ningún resultado. Pero creo en los equilibrios y que, en este caso, nos escoramos demasiado a la banda del sobresfuerzo, con todos los dobles filos y riesgos asociados que conlleva. - En segundo lugar, mi tripulante. Miguel Ángel fue decisivo. Mis tripulantes suelen tener tener poca experiencia en regatas; cómo no va a ser así si mi experiencia en ellas es también baja, de algo más de dos años - quitando algunas regatas de altura que sí llevo haciendo más tiempo y los años, lejanos, de la vela ligera. Miguel Ángel ha navegado conmigo sólo en tres ocasiones (tres semanas que incluyen un cruce a Menorca y otro a Cerdeña) y sólo había participado en una regata. Y, pese a ello, su contribución fue clave: sus ganas de aportar y su determinación fueron absolutamente decisivas, sobre todo en situaciones en las que, si le hubiera visto dudar o encontrarse incómodo, nunca le habría pedido esfuerzos que fueron decisivos para seguir peleando en regata. - En tercer lugar, una estrategia meteo razonable. Como dije, teníamos una tramontana establecida que comenzaba algunas decenas de millas al este del comienzo de la regata. Decidimos llegar hasta ella cuanto antes, aun a costa de hacer un rumbo (algo parecido a un ESE) menos directo para, una vez nos encontráramos dentro de ella ella, “dejarnos caer” en rumbo casi directo a Fornells. Funcionó y conseguimos mejor viento que de haber intentado ir a rumbo directo. - Por último, las condiciones en sí mismas. Ir en el segundo barco más pequeño y A2 no ayudó en algunos aspectos; sobre todo desde que, a media noche, el piloto automático decidió retirarse a descansar. Dicho esto, todo lo demás nos favorecía: ningún barco izamos spi (en un contexto en el que cuanto más sube la proporción de spi en una regata, más baja mi clasificación en la misma) y nuestro génova de buen tamaño nos daba en el tramo de Tramontana un plano vélico potente y bastante equilibrado, con una mayor en la que alternamos uno y dos rizos. Por otro lado, el formato regata de altura se me da mejor que otras regatas donde la agilidad en las maniobras es decisiva; y, por último, en esas condiciones de viento (F6 a un largo) me defiendo mejor que con ventolinas donde, la gente con más años de experiencia en regata tiene una sensibilidad que marca la diferencia. En resumen, y contra lo que pueda parecer, creo que las condiciones jugaron a nuestro favor. Diría que las cuatro razones anteriores estuvieron a un nivel parecido, en cuanto a que cada una de ellas fueron necesarias: de haber fallado alguna, muy probablemente las otras no hubieran bastado para conseguir el buen resultado. Y, añadiéndose a ellas, hay otras, como la ventaja por la que un barco con cierta facilidad para el planeo puede verse beneficiado, en relación a su rating, en circustancias como las anteriores; o, por supuesto, el azar que, pese a traernos algunas sorpresas, se puso en lo deportivo de nuestro lado. Como área más interesante, está la contraria al anterior: la de todo lo que pude hacer mejor o, sencillamente, hice mal. Aquí debo incluir un punto sobre averías: en total, tuvimos problemas con un pasamanos (se soltó), el piloto automático, el botón del embrague del motor (desapareció), el grillete de la amura del génova (saltó) y el pinzote de la botavara (roto). Demasiadas averías y no sólo fruto del azar y las condiciones de la travesía (que tampoco fueron tan malas), sino también de algunas decisiones muy mejorables: - Pasamanos. Al llegar a Fornells, verifiqué las siete sujecciones restantes; aunque seguían en su sitio, vi que la sujección simétrica del que saltó (babor superior proa) no era correcta lo que, probablemente, fue la causa de que fallara en el que faltó. Si hubiera dedicado un rato a revisar las sujecciones, no habríamos tenido este problema. - Pinzote de la botavara. En lugar de un bulón en su unión con la botavara, en mi pinzote la función la hacía un tornillo (herencia del propietario anterior) de buena sección; la rosca del tornillo, unido a su material (inox), habían ido limando en los últimos años la pieza en la que estaba insertado, hasta romperla. No había reparado en ello pese a haber revisado y engrasado en varias ocasiones esta pieza. Poco o nada disculpable. - Grillete de amura del génova. Acababa de cambiarlo antes de la regata por un modelo diferente, pensando que el diseño era mejor que el original. Está claro que no lo era; ni mejor ni, siquiera, apropiado. - Botón del embrague. En mi motor (Penta D1-30), es una pieza circular insertada en eje del morse. En este caso, no sé por qué saltó y se perdió. Si a alguien le sucede algo similar, ha de saber con una llave allen puede seguir desembragándose el motor, algo que no tuvimos tiempo de ver durante la regata y que nos supuso no poder cargar las baterías. - Piloto automático. Más que un fallo como tal, las condiciones a partir de medianoche (25’, mar formado de 3m con olas puntuales de más) sobrepasaban frecuentemente su capacidad, en un contexto en el que su diseño (Raymarine EV-100) tiene un talón de Aquiles en su correa de transmisión, que va teniendo unas cuántas millas (tampoco tantas, 6K aprox) y en breve debo cambiar. Opté por gobernar ininterrumpidamente a mano durante las últimas 12h, más o menos desde medianoche hasta la llegada, lo que fue cansado al navegar A2 y no tener sustituto para llevar la rueda (por su experiencia y las condiciones, no podía compartir esto con mi tripulante) Sin tampoco estar descubriendo con esto la pólvora, está claro que, en ocasiones, hay averías que son fruto del azar; ahora, en muchos otros casos, no pasan porque sí, sino por un mantenimiento o una atención mejorables en elementos que es importante revisar. Por último, y averías aparte, aunque también muy relacionado con ellas, está el componente humano en sí. Como saben quienes me conocen, soy un madrileño que vive la mitad de la semana en Barcelona (con mi mujer y mi hija) y la otra mitad en Madrid, trabajando. Sobre todo desde hace un año, esto condiciona el tiempo que puedo dedicarle a la vela y condicionó de forma particular esta regata. Si la regata comenzaba un viernes a las 16h, llegué de Madrid el día antes, en el primer AVE que pude (por trabajo), que me hizo llegar una hora tarde a la cena de bienvenida y no poder asistir a la reunión de patrones. El día siguiente, el de la salida de la regata, sólo pude llegar con hora y media de antelación al barco, y con una lista de tareas y comprobaciones que tuve que realizar en menos tiempo del que tocaba. Mi tripulante, por su lado, llegó ese mismo día de Madrid, tras haber dormido poco la noche anterior. Supongo que lo anterior tuvo un impacto en cómo sucedieron las cosas. En mi caso, el conjunto de la regata fue un tute: la noche de la regata, que era un viernes, no dormí (por la rasca y la necesidad de timonear a mano); la del sábado tampoco (por la celebración, tras dormir, eso sí, 7 horas de siesta post-regata); y la del domingo tampoco, puesto que, poco antes de medianoche, salí de regreso en solitario de Menorca a Mataró (115’), pese a que, despertador mediante, hice durante la travesía pequeñas siestas de pocos minutos; la noche del lunes sí pude dormir, sin despistarme porque a las 7h del día siguiente cogía el AVE de vuelta a Madrid. Lo anterior lleva a reflexiones que van más allá de este hilo (y de este foro); pero es evidente que, al analizar todo lo que no fue bien en la travesía, hay un “componente humano” ligado a la fatiga y a la programación del plan que, en este tipo de regatas, ha de considerarse más de lo que yo lo hice en esta ocasión. Y poco más por mi lado. Sé que dejo un flanco descubierto a los taburetes que algunos cofrades decidan lanzarme por todo lo que puede hacer mucho mejor ( ) pero espero que, al menos, sacarlo todo a la palestra sirva para que alguno de los que lean esto puedan aprender, en pellejo ajeno, de alguno mis errores. Más rondas ![]() |
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Bucentauro (29-12-2022), Hakuna Matata (10-05-2020), juan2000 (25-02-2021), Ophiusa (12-05-2020), TresBes (08-05-2020) | ||
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#4
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Excelente relato, Avante, y que refleja algo muy importante y es el buen sabor de boca que te quedó y que te acompañará siempre. Eso no tiene precio.
Me gusta también el ejercicio de autocrítica. Es algo que siempre hago y te aseguro que soy muy severo conmigo mismo . De la autocrítica salen dos cosas: las positivas que dan el verdadero sabor a lo ocurrido y las negativas que son las que te hacen crecer, aprender y que muy posiblemente otra vez no caigas en los mismos errores. Resumiendo, son las que te hacen superar y, en todo caso, sean positivas o negativas, tienen que ir desligadas del resultado en la clasificación. Lo contrario es autosatisfacción, autobombo o, en caso contrario, abatimiento inútil.Realmente, lo tuyo en esa regata tiene su valor, pues viviendo a 600 km de distancia y no pudiendo preparar con tiempo la máquina, tiene su handicap. Por otro lado, los buenos resultados, cuando se consiguen con tripulación reducida, tienen unsúmum de satisfacción y de valor. Si son en solitario, ya ni te cuento. Viendo lo visto, principalmente tu afición, te felicito porque seguro te queda mucho que disfrutar en el mar. Ánimo que pronto las cosas volverán a la normalidad y seguro nos volveremos a encontrar en situaciones de aquellas en las que te preguntas: ¿pero qué hago yo aquí con lo bien que estoy en el sillón de mi casa? ![]() ![]() ![]()
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Buena proa! |
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#5
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Pues sí.
Desgraciadamente un mantenimiento mejorable está detrás de muchos problemas que surgen en el peor de los momentos. Y digo desgraciademante porque revelan un poco nuestras limitaciones o nuestra pereza. Aunque me esfuerzo, me incluyo el primero en haber tenido problemas por no haber revisado un anclaje, interpretado un obenque destensado, quedarme sin gasolina en el fuera borda... También, lo grande de esas situaciones es verse capaz de resolver con un arreglo de fortuna, una maniobra afortunada, un compañero leal, esos problemas, y después continuar por los propios medios. Yo también vivo en Madrid. Dos veces me inscribí en las 200 de Altea y la primera, tras mucho retraso, eché cuentas de las millas y tiempo que faltaban: haciendo un tramo contra el viento a motor podría ternimar el reccorrido, y por los pelos llegar a tiempo de coger el coche y estar de vuelta en Madrid a trabajar cuando tocaba. Así que abandoné y metí máquina llegando a Conejera. Me dieron más miedo los 500 km que las 200 millas. La segunda vez... cogí un día más de vacaciones ![]() Y aprendí que a parte del viento y la ola, es contra la oscuridad y el agotamiento con lo que se pelea en esas regatas largas. ¿Y por qué hacemos todo esto? Cada cual tendrá su razón. Sentir frío, calor, cansancio, aburrimiento, euforia, ver ponerse y salir el sol, marcarse un reto y superarlo, estar a bien con la naturaleza y el mar... todo eso me hace sentir vivo (bueno, y alguna que otra moza, también ).Así que Avante, y resto de cofrades, mil gracias por compatir vuestras experiencias, lecciones, gracias y desgracias. Un abrazo. Y un por volver al mar dentro de poco.
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Newton El movimiento se demuestra andando. |
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Avante (12-05-2020) | ||
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#6
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Muchas gracias, Atnem. Gran sabor de boca, desde luego; fue una navegada bonita e intensa en el mejor de los sentidos, que espero recordar por mucho tiempo. Incluso las averías me importaron un poco menos de lo habitual; en parte, porque fueron sencillas de reparar (un grillete, dos bulones…); pero, sobre todo, porque estoy acostumbrado a averiarme y quedar en una posición “tranquila” –por decirlo amable
- en la clasificación con lo que, al menos, esta vez el esfuerzo y las roturas tuvieron su recompensa.Estoy de acuerdo en los buenos resultados A2 dan una alegría adicional. En solitario tiene que ser la leche, pero es una sensación que de momento no conozco ( ), así que un aliciente más para seguir disfrutando y aprendiendo, que en este oficio siempre van de la mano. Brindo por la vuelta a todo ello y por la próxima situación en la que, entre juramentos en arameo, echemos de menos el sillón, que seguro que llega antes de lo que imaginamos. Newton, entiendo bien lo que dices. Me pasó algo parecido en una 300 A3 (en la única que hice); tuvimos que retirarnos por exigencias de “tierra adentro”, que fue una gaita después de las horas echadas… aunque, al menos, en un atardecer de escaso viento frente a la costa de Formentera, tuvimos el privilegio de ver el famoso “rayo verde”; como bien mencionas, muchas razones para navegar y muchas que pueden hacer memorable una travesía. A vuestra salud ![]() |
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