Salvo que esté claramente localizado -llevo tres extintores de 2 y 3Kg para atacarlo si es esa la situación-la prioridad es poner a salvo a la tripulación, avisar a salvamento y evacuar,
recordando que la escotilla de prácticamente todos los camarotes de proa está dimensionada para poder salir a través de ella.
El valor del barco, muchas veces asegurado, es infinitamente menor a las consecuencias de que, por un exceso de entusiasmo, a alguien le pase algo; más teniendo en cuenta el pésimo maridaje entre los escasos medios de extinción a bordo y lo inflamable de un barco de fibra cargado de madera, poliester, bengalas y gasoil.
