Te creo, hay que practicar mucho.
Y es que esta afición es de mucho saber, mucho estudiar y mucho practicar, sufrir, batallas en las que se aprende, porque a la mínima, la puedes cagar y bien...
Yo este verano en Sálvora casi la lío al quedar mi barco hacia las rocas tras un inesperado borneo y con marea bajando, así que cuando llegamos de una excursión, éste estaba ya casi tocando la quilla en una roca y pudimos salir por un pasillo entre rocas, mientras soplaba el viento hacia donde no queríamos: las rocas. Con motor y el ancla aún echada, pude bornear el barco contra el viento buscando el ángulo para enfilar el pasillo libre para poder escapar. Conseguimos hacerlo, pero claro, luego, ya en zona de seguridad, teníamos que cobrar el ancla que además quedó enrocada al forzarla con la maniobra de motor - borneo... Si no llega a ser porque teníamos ancla de respeto, no habríamos podido salvar el ancla ya que para cobrarla debíamos acercarnos demasiado de nuevo hacia la zona de rocas, con viento en popa empujandonos de nuevo hacia ellas; ¡vamos una liada! . Con el ancla por popa, conseguimos frenar el avance hacia las rocas, y pude tirarme y bucear para soltar el ancla de proa y llevarla a pique de barco ... Finalmente, final feliz... Eso sí, el ancla de respeto estaba en el fondo del tambucho de bañera con millones de cosas encima... Vaya lié para sacarla. Me gustaría hacerme un soporte para el balcón y tenerla siempre lista para ser echada cuando sea necesaria. Cosa que dicen es fundamental.
Otro uso bueno del ancla de respeto es que deja la bañera proa al viento, por lo que en verano se se hace más fresca la estancia.
