Ya cerca de la isla, a plena luz, y aún con chubascos pasando pero más protegidos por la isla, nos acercamos a Funchal, llamamos a la marina y nos dicen que no hay plazas. El otro puerto nuevo en funchal mismo, enorme, está dedicado exclusivamente a barcos de charter.
Entramos de cualquier manera a echar un ojo y vimos que realmente no había espacio en la marina y que la posibilidad de fondear no nos arreglaba mucho, porque estábamos sin dingui y porque lo que más nos hacía falta era un descanso e intentar alguna solución para el piloto.
Entre las posibilidades de ir a la marina de Calheta, 20 millas al W contra el viento o a Quinta do Lorde, 15 hacia el E, en popa y ganando ya millas de ruta, tuvimos una elección fácil.
Continuará..