La Taberna del Puerto Sergio Ponce
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." Altair
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Predeterminado Re: Santander-Londres-Santander en el Tonic 23 "Corto Maltés".

Una dibucarta de Las Landas diferente.


Hola navegantes.


En la navegación a Londres tuvimos, lógicamente, que ascender la costa francesa de Las Landas. Fue una navegación poco habitual porque todo nos salió bien, a lo que no estamos acostumbrados. Os lo conté aquí:


Clic aquí.



Lo normal es encontrase una meteorología horrible, dificultades para hacer escala en Arcachon (lo que te obliga a llegar hasta Royan, en la desembocadura del Garona, o sea, 160 millas desde España) y problemas con el campo de tiro del ejército francés.


Eso es lo que nos pasó en la navegación a Bretaña en 2015, cumpliéndose el refrán "a veces la vela es sólo un poco más divertida que el trabajo". En Hondarribia el pronóstico no era muy favorable porque daban vientos del Norte para toda la semana. Salimos hacia Capbreton e inicialmente el viento nos entró por el través y nos permitimos izar el espí, pero cuando íbamos así tan contentos vimos que el horizonte se ponía negro y se formaban dos trombas de agua, un fenómeno excepcional que yo no había visto al natural en toda mi vida de navegante. Nada más verlas nos cruzamos unas miradas capaces de hacernos trasluchar y nos preparamos para lo peor, arriamos el espí a la desesperada y nos quedamos con el velamen mínimo hasta ver qué pasaba. Finalmente no nos alcanzaron, pero sí el chubasco acompañante que nos tiró agua como si el cielo y el mar fueran la misma cosa.



El día siguiente no había ejercicios de tiro, pero el segundo sí, y luego toda la semana habría vientos del Norte de fuerza 4 y 5, lluvia, y ejercicios de tiro todos los días. Intentamos, pues, seguir el día siguiente. Nos levantamos a las cuatro y media para ir a ver el panorama desde el puerto, ya que la pleamar era a las cinco. Y lo que vimos fueron nubes negras como murciélagos de las que caían cuerdas de agua, el paso con rompientes y un rumor parecido al susurro de las hojas muertas, un viento de morro de fuerza 5, y un maretón lleno de borreguitos. Para enfriarte la sangre. Y aunque allí el viento venía del Oeste en Arcachon vendría del Norte, una auténtica pared de viento que nos haría casi imposible llegar en la pleamar. Nos sentimos pequeñitos y no nos pareció prudente salir así, arriesgándonos a un zozobre en el paso.



El segundo día nos levantamos a las cinco de la mañana para ir a ver el estado de la salida del puerto. A pesar de los nubarrones y las olas grandilocuentes, que se habían reducido desde el día anterior, decidimos salir ese día. Nuestro destino iba a depender de las condiciones de navegación, en el mejor de los casos intentaríamos llegar hasta la desembocadura del Garona, y como plan B entrar en Arcachon. Nos encontramos un viento del Norte de fuerza 5, que nos obligó a navegar a la francesa casi todo el recorrido sin parar de dar pantocazos. Como si las cosas que consideramos inanimadas también pudieran quejarse, cada cadenote, cada obenque, cada driza, cada mamparo, maldecía a su manera con un ruido particular. Además había ejercicios de tiro del ejército francés, y nos habían marcado un meridiano que no deberíamos de pasar hacia el Este, concretamente el de 1º 23’ W.

Con tantas horas de motor se hizo evidente que no nos llegaría la gasolina para alcanzar la desembocadura del Garona, así que no nos quedó más remedio que entrar en Arcachon. Pero este puerto tiene unas condiciones muy estrictas de acceso: sólo puede entrarse en el entorno de la pleamar, de día y con olas menores de un metro. Es uno de los tres pasos más peligrosos de Europa, porque con viento y mar de fondo del Oeste las olas que proceden del Atlántico Norte sin nada que las frene llegan a romper contra las lenguas de arena de los márgenes de la entrada, disimulando el canal y arrastrando a los barcos contra los bajos fondos.



A las 16 h. ya divisábamos la entrada de Arcachon, y como el ejercicio de tiro finalizaba, en teoría, a las 16:30, llamé por radio al faro de Cap Ferret para preguntar si después de esa hora podía atajar en diagonal hacia la entrada de Arcachon cortando la zona militarizada, para ganar un tiempo precioso. La respuesta (rotundamente no) nos calló encima como los cascotes de un edificio en demolición, y no nos quedó más remedio que seguir contorneando contrarreloj el famoso campo de tiro. Conseguimos llegar a la boya de recalada después de 64 millas náuticas, exactamente a la hora de la pleamar.


Las condiciones eran duras, con viento del Norte de fuerza 5 y fuerte marejada (olas de hasta 2,5 metros) pero allí el rumbo cambiaba de ser al Norte como llevábamos todo el día, a ser hacia el Este, con lo que el viento nos entraba por el través. Las olas se calmaron dentro del canal de entrada, y a eso de las 19 horas estábamos en mitad del paso navegando a toda vela.


Desgraciadamente desde el paso de Arcachon hasta la marina aún nos quedaron tres horas de navegación, y como habíamos entrado justo en el momento de la pleamar, a partir de ahí tuvimos que hacer todo el recorrido dentro de la bahía en contra de la marea vaciante. Además a partir de la Duna de Pilatos el canal volvía a recurvarse hacia el Norte, con lo que el viento volvió a darnos de morro, lo que se hizo agotador. A todo motor y ayudados por la mayor no pasábamos de 2-3 nudos. Finalmente llegamos a la marina de noche, con las oficinas cerradas y sin nadie para acogernos.


Llevábamos en el cuerpo 15 horas de navegación agotadora, desembarcamos como si nos movieran desde arriba con hilos como los de las marionetas, y a pesar de eso no encontramos ningún sitio abierto para cenar (estábamos en Francia y eran las 23 h.).



Esta navegación tan movidita resume lo que es habitual en Las Landas, y por eso las condiciones tan buenas en la navegación a Londres nos sorprendieron tan favorablemente.
La siguiente dibucarta es la de la navegación por Las Landas en el viaje a Bretaña. Se empieza a leer en el hombro, y se la regalaré al primero que la transcriba (clic encima para leerla mejor):




Con cuidado, navegantes.
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Antiguo 19-01-2024, 15:29
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Predeterminado Re: Santander-Londres-Santander en el Tonic 23 "Corto Maltés".

Habrá libro de la navegación a Londres.



Hola navegantes.


La editorial ExLibric ha vuelto a aceptar el reto y va a publicar el libro de nuestra navegación a Londres en el Corto Maltés. Se titulará "Me acostumbré al cenizo (Santander-Londres-Santander en el Corto Maltés)".



La explicación del título es sencilla para quien haya seguido nuestras navegaciones. Cuando en 2016 navegamos a Elba, el primer día llevábamos el velero al Mediterráneo en un remolque. El transportista lo había apoyado mal y una de las patas de apoyo se clavó en el casco, haciéndole un agujero de un palmo por debajo de la flotación. Una forma muy deprimente de empezar el viaje, que me hizo suponer que el de la ley de Murphy (“lo que pueda salir mal, saldrá mal”) se había embarcado de polizón para fastidiarme el viaje. ¡Y hay tantas formas de que algo pueda salir mal en una navegación de tres o cuatro meses!. Y aunque pudimos resolver aquél accidente y seguir adelante, durante toda la navegación el maldito polizón cenizo estuvo dándome la brasa fastidiándome cuanto podía.



Al volver de la Isla de Elba pensé que me había librado de él, y en los siguientes viajes desapareció de mi barco. Pero en el de Londres Murphy volvió a embarcarse y consiguió convertirlo en la peor navegación de mi vida. Cogió tanta confianza a bordo que terminé acostumbrándome a él como a una cefalea o a un dolor de muelas. Durante todo el viaje, y especialmente después de la deserción de un tripulante al comienzo del Canal de la Mancha, el cenizo se me aparecía como un duendecillo haciéndome sus malditos comentarios y predicciones negativas al oído, y al final yo le miraba como el que mira a una verruga en el pie, que te molesta pero te acostumbras a vivir con ella. Para que vosotros también tengáis presente al gafe durante la lectura, he puesto sus comentarios en el texto.


Al final del libro veréis que, aunque nos hizo el viaje más incómodo, ganarle la batalla y seguir pensando que esto de la vela merece la pena fue otra victoria, además de la principal que fue conseguir llegar a Londres (y lo que es todavía más importante, volver).



Estos van a ser los capítulos:

1 Los preparativos

2 Euskadi y Las Landas, dos viejos conocidos

3 Unas etapas magníficas hasta Nantes

4 Hacia el interior del Continente

5 Por los ríos y canales de Bretaña

6 La Rance, el río de las mareas artificiales

7 Una deserción al volver al mar

8 Muy cerca de Inglaterra

9 El cruce del Canal de la Mancha

10 El estuario del Támesis

11 El Río Támesis hasta Londres

12 Empezamos a bajar el Everest

13 Llegamos a la cita con las chicas

14 Desandando los canales hacia el Sur

15 La vuelta al agua salada y a España

16 Resumen, conclusiones y balance personal

Anexo 1. Escalas y millas recorridas

Anexo 2. Transcripción de las dibucartas

Anexo 3. Comparación con viajes anteriores

Hasta aquí el índice de capítulos. La portada, por supuesto, llevará la foto mítica de ese viaje: el Corto Maltés bajo el Tower Bridge, justo en mitad del vano pintado con los colores de la bandera argentina desde su victoria en la guerra de Las Malvinas, y con el autobús rojo de dos pisos a punto de esconderse tras nuestra vela mayor. Una imagen que tomó mi amigo Bernat Albinyana, que por casualidad estaba en Londres, y que perdurará en mi memoria mientras el Corto Maltés mida 23 pies:






Espero que el libro os guste. Estará disponible en primavera, ya os avisaré.


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Cuando las condiciones son duras, los cenizos tienen su caldo de cultivo ideal. Este "verano", en Europa, del 45º de latitud hacia arriba, lo que hubo fue una sucesión continua de borrascas. En Holanda, hasta agosto casi no vieron el sol...


Y navegar en el Canal de la Mancha es como estar dentro del tubo de desagüe del lavabo..placentero, solo a veces.


Enhorabuena por el libro!


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Predeterminado Re: Santander-Londres-Santander en el Tonic 23 "Corto Maltés".

Cita:
Originalmente publicado por caribdis Ver mensaje
Cuando las condiciones son duras, los cenizos tienen su caldo de cultivo ideal. Este "verano", en Europa, del 45º de latitud hacia arriba, lo que hubo fue una sucesión continua de borrascas. En Holanda, hasta agosto casi no vieron el sol...


Y navegar en el Canal de la Mancha es como estar dentro del tubo de desagüe del lavabo..placentero, solo a veces.


Enhorabuena por el libro!


Sí, elegimos un mal verano para ir. Entre otras nos pilló la borrasca "Patricia". En esos días se corría la famosa regata Rolex Fasnet Race en el Canal de la Mancha. De 500 inscritos sólo tomaron la salida 440 debido al mal tiempo pronosticado, y el primer día abandonaron 86. Y eso que son barcos de última tecnología y con tripulaciones profesionales, lo que da idea de la que se montó. La mayoría confesó que habían navegado en plan supervivencia, no en plan regata. ¡Y nosotros con un Tonic 23!. Por supuesto la pasamos en puerto, pero amarrados con rachas de fuerza 9. Las noches fueron casi tan brutales como un paso del Hornos. Es duro intentar dormir dentro de un barco sacudido de esa manera, cuando los muelles de las amarras jalean al viento con su ñeeec ñeeec, cada tirón te hace temer que algo se rompa y hasta el estómago se te escora aunque estás en puerto. A veces nos da la tentación de ir a un hotel en esas noches y dejar el barco solo. Podríamos permitírnoslo, pero nos da miedo no estar presentes si ocurre algo y encontrarnos por la mañana con el barco suelto u otra desgracia.
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