Es la pescadilla que se muerde la cola, yo fui incapaz de hacerselo ver a los de mi primer club de que no podía facilitar datos de la embarcación porque no tenía embarcación y no la tenía por que no tenía dónde atracarla.
Al final arreglé con su antiguo propietario en dejarla en su club pagando yo las cuotas correspondientes, hasta que dispusiera de atraque. Para abreviar la situación tuve que aceptar un atraque de mayor tamaño al correspondiente a mi embarcación y ya con más tiempo y tranquilidad pude cambiar a uno más adecuado cuando me llegó el turno.
