![]() |
|
|
|
| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
|
|
#1
|
||||
|
||||
|
Cita:
El Ministerio de Defensa debería cuidar estos detalles… ![]() ![]() Saludos y ![]()
__________________
Navigare necesse est. Vivere non est necesse. (Pompeyo) Si damos bordos de menos de 180º, llegaremos a algún sitio... (anónimo) |
| 3 Cofrades agradecieron a Apagapenol este mensaje: | ||
|
#2
|
||||
|
||||
|
Saludos mi entrada de hoy; Fuente Españoles invisibles
BERNARDO DE LA TORRE; CUANDO ESPAÑA AVISTÓ JAPÓN Tal día como hoy, pero de 1543, el marino español Bernardo de la Torre zarpa de Sarangani (Filipinas) a bordo de la nao San Juan de Letrán con la intención de llegar a Nueva España en demanda de ayuda la expedición al mando de Ruy de Villalobos. Todas las tentativas españolas de volver a América desde Asia por el Pacífico habían fracasado y lo seguirían haciendo hasta que Andrés de Urdaneta encontró una ruta de vuelta conocida como el célebre “Tornaviaje” El propósito de los Reyes Católicos y Colón de llegar a las islas de las especias navegando hacia el Oeste, si bien topó con el continente americano, fue retomado con idéntico interés por sus sucesores de la Casa de Austria, culminando con éxito con la expedición Magallanes – Elcano en la que también se descubrió el archipiélago de las Filipinas. Sin embargo, alcanzada la meta, la corona española se encontró con dos problemas de distinta índole pero parecida gravedad: por un lado, el conflicto con Portugal sobre el antimeridiano fijado en el Tratado de Tordesillas y consecuentemente la especiería correspondía a Portugal o España, y por otro los sucesivos fracasos de los navegantes españoles en sus intentos de retornar al continente americano, cuestión esta última que no se vería solventada hasta la navegación de Andrés de Urdaneta en 1558 conocida como el ·”Tornaviaje”. Antes, muchos navegantes como Bernardo de la Torre lo habían intentado sin éxito Filipinas El contemporizador por familiar Tratado de Zaragoza de1529 firmado entre Carlos V y su cuñado Juan III de Portugal dio carpetazo – al menos oficialmente - a las aspiraciones españolas sobre las islas Molucas tras las expediciones de Magallanes-Elcano (1519-1522), García Jofre de Loaysa (1525-1527), Álvaro de Saavedra (1527- 1529) y Hernando de Grijalva (1536-1537). Cerrado ya ese capítulo, los intereses españoles – ya con Felipe II en el trono – se centraron en la ocupación de las islas Filipinas y el establecimiento de una ruta que garantizase el contacto regular del archipiélago con las costas americanas, mediante una serie de expediciones organizadas desde el virreinato de Nueva España. Una de ellas fue la de Ruy López de Villalobos aunque no condujo a una ocupación permanente del archipiélago ni a la determinación de una ruta de retorno a las bases novohispanas. Ruy López de Villalobos Por orden de Antonio de Mendoza, virrey de Nueva España, Villalobos partió hacia los mares del sur en noviembre del año 1542. desde el puerto de Navidad, al mando de una flota compuesta por seis barcos: la nao capitana Santiago (con Villalobos como capitán), las naos San Jorge (capitán Bernardo de la Torre), San Antonio o San Felipe o Los Siete Galigos (capitán Francisco Merino) y San Juan de Letrán (capitán Alonso Manrique), la galeota San Cristóbal (capitán Pedro Ortiz de Rueda) y una unidad caracterizada según las fuentes como bergantín San Cristóbal o fusta San Martín (capitán Juan Martel). La expedición, mandada por Villalobos, como teniente de gobernador y capitán general de la Armada, y con Íñigo Ortiz de Retes como alférez general, estaba integrada por cerca de cuatrocientos hombres (de trescientos setenta a cuatrocientos) entre marineros y soldados, además de algunos funcionarios, cuatro religiosos agustinos y otros cuatro clérigos, junto con otro grupo también cercano a las cuatrocientas personas compuesto por indios novohispanos y esclavos negros. La expedición tenía como objetivo el descubrimiento, exploración, colonización y evangelización de nuevas tierras en el Mar del Sur, y como aspiración específica la determinación de la ruta que permitiese el retorno a las costas novohispanas, que hasta ese momento se había saldado con sonoros fracasos como los de Gonzalo Gómez de Espinosa (1521) y Álvaro de Saavedra (1528). En su singladura a través del Pacífico descubrió un archipiélago que entonces se llamó de Revillagigedo, las islas del Coral, islas Jardines (hoy llamadas Marshall, antes Carolinas Orientales), las Matalotes (antes Carolinas Occidentales y Arrecifes, siendo así que también avistaron las Hawaii. Tras tocar en 1543 en la isla de Mindanao arribó a Luzón a la que llamó Cesarea Caroli. Prosiguió viaje por las islas de Poniente, luego llamadas Filipinas, hasta la de Sarangán (Antonia), donde intentó fundar sin éxito un asentamiento, debido a la inexistencia de tierras para el cultivo. Bernardo de la Torre, el tornaviaje y las islas japonesas. Así las cosas, Villalobos envió a Bernardo de la Torre a explorar Mindanao para que después siguiera la ruta de Levante y pusiese rumbo a México con el fin de pedir refuerzos humanos y materiales para su empresa. El 4 de agosto de 1543 De la Torre zarpó de Sarangani a bordo de la nao San Juan de Letrán llevando como pilotos a Gaspar Rico y a Alonso Herreros, se detuvo en Leyte para cargar víveres, y el 26 del mismo mes reanudó la marcha. Fue ganando altura hasta dar vista a tres islas de las Ladrones o Marianas, sobre los 16° y 17° de lat. N. Más al septentrión, hallaron tres islas en torno a los 25°, y alcanzados los 27° descubrieron otras tres, una de las cuales era un volcán en actividad. A algunos de estos hallazgos llamaron Dos Hermanas, Los Volcanes y Mal Abrigo; correspondían, a los archipiélagos japoneses de Volcano (Iwo Jima) y de Bonin. Ivan Gaetanno (Juan Gaitán, para los españoles) fue el cronista del viaje y señala : “El capitán general (Ruy López de Villalobos) determinó enviar a Bernardo de la Torre en un pequeño navío que él tenía, con dieciocho o veinte hombres, a la vuelta de Nueva España, y dar aviso de nuestra navegación al virrey hasta estas islas; y el que esto escribe es uno de aquéllos”. Más preciso se muestra el portugués Antonio Galvao, en su obra “Tratado de los descubrimientos”, donde aparecen los nombres de las islas descubiertas durante el viaje. Refiere así la partida de la nao desde la isla filipina de Samar: “Cargaron víveres, agua y leña, y se hicieron a la vela; fueron algunos días al Este, viento en popa, hasta que les fue escaseando, y llegaron cerca del trópico de Cáncer. El 25 del mes de septiembre vieron unas islas a las que pusieron de nombre Mal Abrigo (quizá las actuales Sulphur). Y más adelante descubrieron las Dos Hermanas (quizá las Hillsborough); y más adelante hallaron otras cuatro que bautizaron los Balcones (las Volcanes, en el grupo volcánico de Bonín), y en este mismo grupo otras islas (Ogasawara) que denominaron del Arzobispo. El 2 de octubre avistaron la Farfana. Y más allá de ellas hay una roca alta que echa fuego por cinco partes. Yendo así en 26 grados de altura, a setecientas leguas de donde habían salido, según los que ellos estimaban, por no hallar tiempo arribaron a las islas Filipinas; vieron seis o siete, pero no surgieron en ellas, y así pasaron por un archipiélago de islas muy pobladas de gente, que están en 15 ó 16 grados de altura”. Las Relación del viaje, escrita por el factor García de Escalante Alvarado, embarcado en la expedición de Ruy López de Villalobos, expone: “Dicen los que en el navío fueron que, partidos de Sarangán (o Sarangani), fueron a tomar los bastimentos a las Filipinas, en el río de Tandaya; y habiéndolos tomado, partieron de Tandaya a 26 de agosto de 1543, y en altura de 26 grados vieron una isla pequeña, y en 26 leguas adelante vieron otras dos que están norte-sur con las isas de los Ladrones (las Marianas). Y delante de éstas vieron otras tres; la una es un volcán que por tres partes echa fuego. Y a dieciocho de octubre se hallaron los pilotos setecientas y cincuenta leguas andadas de camino, de línea recta, y en altura de treinta grados escasos. Y allí les dio tanto temporal del norte que les hizo arribar, por el navío ser tan pequeño y llevar los árboles sentidos y no poder sufrir la mucha mar que hacía. Y en trece días volvieron a la isla de Tandaya, y tomáronla por la banda del norte”. El agustino fray Jerónimo de Saavedra, a su vez cronista, dedica una sucinta relación al viaje: “A 26 de agosto partió de aquellas islas Bernardo de la Torre, y Gaspar Rico por piloto (piloto de la nao Santiago cuando la expedición de Villalobos partió de Nueva España) y Alonso Fernández Tarifeño por segundo piloto (piloto de la nao San Jorge en la citada previa expedición) Dicen que anduvieron hasta ponerse en 29 grados ó 30, y que hallaron tan grandes mares que, por no hundirse, arribaron”. Por último, el historiador británico James Burney escribe a principios del siglo XIX con relación a la travesía: “El San Juan, con una tripulación de 18 ó 20 hombres, se hizo a la vela desde Sarrangán el 26 de agosto de 1543 y navegó por el este de Mindanao hasta la parte norte de la isla de Tandaya, donde se abastecieron. Desde Tandaya navegaron a levante durante varios días con buen viento, hasta que fue rolando gradualmente y se puso cuarta del sudeste. Después de navegar unas 200 leguas, descubrieron una pequeña isla en 16 grados norte, que llamaron Abriojos (abre tus ojos), porque era llana y casi al nivel del agua. Unas 26 leguas más adelante, al este cuarta al nordeste, descubrieron dos islas grandes o altas, que bautizaron Las Dos Hermanas. Siguiendo al este y nordeste, en 25 grados norte, y después de navegar 300 leguas desde las anteriores, vieron tres islas, para las que se calculó una distancia de 500 leguas desde Tandaya. Estas islas se encuentran en latitud de 24 y 25 grados norte; una de ellas es un volcán y ambas fueron denominadas Los Volcanes. El día 2 de octubre, a 30 leguas más allá, al este y norte, vieron una isla deshabitada que llamaron la Farfana, isla que al otro lado tenía una roca alta y puntiaguda que arrojaba fuego por cinco sitios. Continuaron al nordeste hasta el 18 de octubre, en que llegaron casi a 30 grados de latitud norte y a unas 700 leguas de Tandaya. Entonces se dieron cuenta de que navegaban demasiado tarde para la época del año en que se encontraban, así como de que su provisión de agua era insuficiente para seguir adelante, por lo que acordaron volver a las Filipinas”. El 18 de octubre, debido a los fuertes vientos y la escasez de agua para el largo recorrido que aún quedaba hasta Nueva España, navegadas 750 leguas desde la partida, la expedición puso proa al rumbo contrario, oeste cuarta al sudoeste, avistando en el camino de regreso a Filipinas unas islas que supusieron de los Ladrones (las Marianas), que pueden ser Farallón de Medinilla, Saipán y Tinián, ciertamente en el archipiélago mariano. Desde el norte de la isla de Samar (Tandaya o Filipina), Bernardo de la Torre fue a encontrarse con el Capitán General López de Villalobos para rendirle cuenta del viaje; hacía cuatro meses que se habían despedido en la isla de Sarangani. Otra vez debido a los vientos, De la Torre dirigió la San Juan por la parte Oeste de la isla, inauguró las travesías españolas por el canal o estrecho de San Bernardino, que separa las islas de Luzón y Samar. En esta navegación descubrieron y bautizaron el canal de San Clara, la bahía de la Resurrección y la isla de Las Palmas. La expedición de Bernardo de la Torre pese a no lograr su objetivo de establecer una ruta entre las islas de Poniente, Filipinas, y el virreinato de Nueva España, posibilitó ampliar el conocimiento del inmenso Mar del Sur en cuanto a islas, corrientes y vientos que sería de utilidad para el éxito obtenido por los españoles en 1565: el tornaviaje Villalobos y los portugueses Mientras la nao San Juan de Letrán partía a Nueva España y la galeota San Cristóbal zarpaba en dirección al Norte, a la isla de Leyte (agosto de 1543), Villalobos recibía la primera visita de los portugueses, molestos por la presencia española en la zona, pese a lo cual los dos requerimientos de Jorge de Castro, el gobernador de las Molucas, fueron contestados por parte española señalando que Mindanao y Sarangani estaban incluidas dentro del área asignada a la corona española por los Tratados de Tordesillas y Zaragoza. A pesar de todo, sin las necesarias provisiones, Villalobos se vio impelido a poner rumbo al Norte, sosteniéndose un tiempo en la isla de Leyte, pero finalmente los vientos le impusieron la derrota de las Molucas portuguesas, donde tras múltiples conflictos y negociaciones con los portugueses, Villalobos renunció, también contra el parecer de algunos de los expedicionarios, a realizar un tercer intento de tornaviaje, y llegó a un acuerdo con el capitán mayor Hernando de Sousa para repatriar a todos los expedicionarios en naves portuguesas y regresar a la Península Ibérica por la ruta de la India o “ruta portuguesa”, iniciándose un funesto retorno en Ternate en febrero de 1546 hasta su desenlace en Lisboa, adonde llegaron en 1548 un total de ciento cuarenta y cuatro supervivientes, Villalobos murió de fiebres palúdicas en la escala realizada en la isla de Amboina,se dice que en brazos del jesuita español Francisco Xavier, siendo enterrado en el pueblo de Zozanibe, y de Bernardo de la Torre, el navegante del Mar del Japón, se pierde toda pista en este viaje de regreso. |
| 4 Cofrades agradecieron a coronadobx este mensaje: | ||
|
#3
|
||||
|
||||
|
Saludos, nuestro gran Luis de Cordova! Fuente Españoles Invisibles. Entre paréntesis aportaciones insignificantes de este Cofrade
LA ARMADA ESPAÑOLA, AL MANDO DE LUIS DE CÓRDOVA, DERROTA Y APRESA 50 NAVES DE LA ROYAL NAVY BRITÁNICA Tal día como hoy, pero de 1780, al amanecer, Luis de Córdova, Director General de la Armada española, con 27 navíos y algunas fragatas, da un golpe logístico que ha quedado como uno de los mayores sufridos en toda su historia por la Royal Navy. Acechando uno de los convoyes más grandes y ricos que partió de Portsmouth en el siglo XVIII logró la presa demostrando sus grandes dotes como marino En el año 1780 en España reina Carlos III y estamos en guerra contra Inglaterra. Los abusos y desmanes de la Corona británica provocan la sublevación de sus colonias de Norteamérica y España y Francia las apoyan. El gobernador de La Luisiana, Bernardo de Gálvez les presta un apoyo material, naval y terrestre, gracias al cual los rebeldes alcanzarán la victoria y fundarán los Estados Unidos de Norteamérica que tan mal pago nos darían un siglo después. Y en esas estábamos, cuando los espías españoles en el Reino Unido averiguan que, hacia el verano, un convoy de más de medio centenar de mercantes armados y su correspondiente escolta de barcos de guerra, partirá hacia Norteamérica cargado de tropas, pertrechos, material militar y dinero para sofocar la revuelta de las trece colonias insurgentes. Inmediatamente, un correo viaja a Madrid para informar al ministro Floridablanca. El informe es sorprendentemente detallado y documentado; los espías han hecho bien su trabajo. La formidable expedición se dirigirá hacia el Sur y virará hacia el Oeste pasadas las Canarias, procurando mantenerse lo más alejada posible de nuestras costas, ya que su principal objetivo es evitar encuentros con la flota española. El_Conde_de_Floridablanca (otro Grande) , Don José Moñino y Redondo, no es precisamente un hombre indeciso e inmediatamente envía un mensaje a don Luis de Córdova y Córdova, almirante de la flota del Estrecho de Gibraltar, compuesta por 27 navíos de línea y algunas fragatas, más 9 barcos de apoyo y una fragata de nuestros entonces aliados franceses. Don Luis – un veterano que a la sazón contaba con 73 años - había sido nombrado en febrero Capitán General de la Real Armada Española, y su flota estaba tomando parte en el bloqueo de Gibraltar, fundamental como movimiento de distracción para mantener ocupada a la poderosa Navy cuya participación al completo en la otra orilla del Atlántico podría ser clave para decantar la victoria del lado británico. El Almirante reúne urgentemente a sus capitanes y ordena disponer los buques para el combate. La cacería da comienzo. La flota española se adentra en el Atlántico. El Almirante, con la información suministrada en el correo sobre la fecha de salida, las características de la presa y su destino, deduce la ruta más probable de la flota enemiga. Por delante envía sus fragatas más rápidas para que, abriéndose en abanico, exploren el océano y….los encuentra. En la madrugada del 9 de agosto de 1780, una de las fragatas exploradoras divisa en el horizonte gran número de velas al Norte de las Azores. Don Luis, desde el castillo de popa de su buque insignia, el Santísima Trinidad, el navío más grande y mejor artillado de su tiempo apodado por ello el “Escorial de los mares”, puede ver como a barlovento, una lejana fragata dispara sus cañones anunciando el avistamiento. Sin embargo, la enorme distancia impide contar el número de disparos que informa del número de velas divisadas. ¿Será el convoy inglés? La tensión se disipa cuando minutos después, siguiendo la ordenanza, la fragata vuelve a repetir la señal y esta vez sí pueden contarse los disparos. Inmediatamente el Almirante traza un rumbo de interceptación y ordena virar a su escuadra, para que el encuentro con el convoy tenga lugar al amanecer. Pero a su profundo dominio de la navegación, don Luis une la astucia, y les prepara una trampa a los ingleses. Ordena poner un farol encendido en lo alto del trinquete del Santísima Trinidad. El engaño da resultado y los barcos británicos, creyendo que se trata de una señal de su propio comandante, pasan toda la noche navegando directos hacia la boca del lobo. La enorme flota británica formada por 60 mercantes fuertemente armados, ha partido el 29 de julio de Portsmouth escoltada por la escuadra del Canal de La Mancha. A la altura de Galicia, la escuadra se vuelve a Inglaterra y solo quedan como escolta el navío de línea de 74 cañones HMS Ramillies donde viaja el comandante de la flota John Moutray, y las fragatas de 36 cañones HMS Thetis y HMS Southampton. La escuadra del Canal tiene orden de regresar en vez de continuar escoltando la valiosa flota hasta el punto del Atlántico en el que deben separarse los dos convoyes que en realidad la forman: uno debe seguir hacia las Antillas inglesas para aplastar la rebelión de las trece colonias de Norteamérica y el otro debe dirigirse a La India donde Gran Bretaña libra otra guerra colonial. El 9 de agosto, antes de la separación de ambos convoyes, a las 4’15 de la madrugada la claridad permite a los británicos divisar velas inusuales en el [[B][/b]B][/b]horizonte y comprenden que su plan de evitar a toda costa un encuentro con los españoles ha fracasado. El Almirante español, siempre oportunamente asesorado por su competente segundo don José de Mazarredo 9otro gran Marino de la armada ilustrada aunque acabo mal por las influencias Francesas), ordena el ataque. Las primeras en llegar hasta el enemigo son las rápidas fragatas y a su zaga van los navíos de línea. El comandante inglés John Moutray, en cuanto ve lo que se le viene encima, huye con los navíos de la escolta, abandonando a su suerte a los buques mercantes que, aterrados, inician una desbandada general. La orden de D. Luis de Córdova es clara: abrir fuego contra todo navío que no se rinda y apresar tantos barcos como sea posible. Sin embargo deja a sus capitanes libertad de acción para que decidan la selección y captura de las naves enemigas siguiendo su propio criterio. Don Luis que a la sazón tiene ya 73 años y una impresionante hoja de servicios, confía plenamente en la oficialidad y en la marinería de sus barcos, porque lleva años dirigiendo personalmente su adiestramiento y sabe que son tripulaciones profesionales, experimentadas y competentes. La cacería se torna implacable. Los capitanes españoles compiten entre ellos por conseguir el mayor número y calidad de capturas. A las 5 de la mañana, solo 10 navíos hispanos han apresado ya 26 mercantes. Aunque los navíos ingleses van fuertemente artillados, tienen pocas posibilidades frente a los barcos de guerra españoles. No obstante, algunos prefieren combatir hasta ser rendidos o abordados, que es lo que debería haber hecho su escolta para darles alguna oportunidad de escapar. A pesar de que el riesgo de que muchas presas consigan huir es elevado, la eficaz actuación de los barcos españoles logra que, en poco tiempo, la mayoría de los mercantes británicos terminen entregándose. 55 buques son capturados y las fragatas seguirán la búsqueda hasta bien entrada la madrugada. Un éxito tan rotundo, a pesar de que los barcos españoles son más pesados y lentos que los ingleses, se debe a que nuestros marinos tienen un mejor conocimiento de la dirección de los vientos reinantes en la zona y a que saben prever con gran habilidad, para interceptar a los veloces navíos enemigos. A la mañana siguiente, las presas son agrupadas y conducidas al puerto de Cádiz. Don Vicente Doz dirige la operación de escolta con éxito, pese al acecho constante de las fuerzas navales enemigas. Las informaciones que los capitanes españoles hacen llegar al Almirante, empiezan a arrojar luz sobre la impresionante magnitud de la captura realizada. A su llegada a Cádiz el 20 de agosto, la flota apresada ha de anclarse en la bahía porque las instalaciones portuarias resultaban insuficientes para albergarla. Cuando don Luis entra en el puerto con su buque insignia y se dirige a Capitanía para entregar el preceptivo informe dirigido al Rey, todo Cádiz inunda ya las calles aclamando su heroicidad. La audacia de un comandante valeroso, sabio y experimentado, la pericia de unas dotaciones profesionales y bien entrenadas, y el feliz consejo de un competente segundo, han otorgado a las armas españolas una victoria gloriosa. En total se apresan 55 barcos: 36 fragatas, 10 bergantines y 9 paquebotes que suman 294 cañones. De ellos, los que resultan aptos para el combate, serán remodelados e incorporados a la Real Armada Española. Así el Helbrech de 30 cañones, el Royal George de 28, el Monstraut de 28, el Geoffrey de 28 y el Gaton también de 28, se convertirán respectivamente en la Santa Balbina de 34 cañones, el Real Jorge de 30, la Santa Bibiana de 34, el Santa Paula de 34 y el Colón de 30 cañones.Fragata Royal George capturada Se capturan 3.000 tripulantes, 300 pasajeros civiles y 2.000 oficiales y soldados destinados a combatir la rebelión de las colonias de ultramar. Una inmensa fortuna de 1.000.000 de duros (moneda de ocho reales) en lingotes y monedas de oro pasa a poder español. Para comprender lo que esto representa, basta pensar que el valor de los 55 barcos capturados es de 600.000 duros. La captura también incluye una enorme cantidad de provisiones y efectos navales, así como uniformes, tiendas de campaña, equipación, armamento, 80.000 mosquetes y 3.000 barriles de pólvora. Todo ello en cantidad suficiente para abastecer a 12 regimientos. La magnitud de las pérdidas provocó el desplome de la bolsa de Londres y dañó muy gravemente las finanzas de Inglaterra y, consecuentemente, su capacidad para seguir sosteniendo las lejanas y costosas guerras coloniales. No cabe la menor duda de que este enorme descalabro fue decisivo independencia estadounidense para que los sublevados norteamericanos alcanzasen su objetivo de independizarse y, en esta ocasión, ni la sempiterna ineptitud náutica ni la tradicional impericia ejecutiva de nuestros aliados franceses, consiguió dar al traste con la operación. Y eso que lo intentaron; poco antes habían exigido a Floridablanca que destituyera a Córdova del mando de la flota combinada, arguyendo que por su avanzada edad, le fallaba la cabeza. Don Luis de Córdova – prácticamente olvidado en España – goza de reconocimiento en tierras lejanas; una ciudad portuaria de Alaska lleva a día de hoy su nombre: Córdova |
|
#4
|
||||
|
||||
|
Saludos, mi entrada de hoy; Fuente Españoles invisibles
JUAN DE SALAZAR FUNDA LA CIUDAD DE ASUNCIÓN EN PARAGUAY Tal día como hoy, pero de 1537, uno de los lugartenientes de Pedro de Mendoza, Juan Salazar de Espinosa, funda Asunción (actual capital de Paraguay), que será el primer asentamiento permanente en la cuenca del Río de la Plata. Desde esa base los españoles controlarán todo el territorio situado entre los ríos Paraná y Paraguay. Nacido en Espinosa de los Monteros (Burgos) en 1508, Salazar formó parte de la expedición de don Pedro de Mendoza al Río de la Plata en1535) en la que mandó un navío. Una vez en tierra Mendoza advirtió pronto sus cualidades y [B][/b]lo nombró veedor (una suerte de inspector) participando en la primera fundación de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, el fracaso en tal fundación debido al hostigamiento indígena y falta de víveres obligó a Mendoza a enviar una expedición hacia la Sierra de la Plata al mando de Juan de Ayolas en busca de lugares mejores y más productivos. Tras varias semanas sin noticias de Ayolas, Mendoza decidirá enviar una expedición de socorro al mando de Juan de Salazar y el 15 de enero de 1537 partieron tan sólo 60 hombres en tres bergantines de Buenos Aires en su busca. La expedición tenía como misión visitar los fuertes de Corpus Christi y Buena Esperanza, proporcionándoles ayuda, y continuar remontando las corrientes del Paraná y Paraguay hasta encontrar a Juan de Ayolas, pero a los pocos días de partida al llegar al al puerto de Buena Esperanza lo encontraron abandonado y sin rastro de los españoles que Pedro de Mendoza había dejado en el lugar. Más tarde supieron que el jefe del puerto había decidido el abandono del mismo y el traslado de sus hombres al de Corpus Christi debido a lo insano del lugar y la beligerante actitud de los indios timbús. Salazar continuó su expedición hasta llegar al fuerte de Corpus Christi, donde dejó bastimentos en uno de los bergantines, y prosiguió pocos días después la navegación del Paraná con los otros dos bergantines. Al ser los vientos contrarios, el avance se realizaba por el procedimiento de la sirga (cuerdas amarradas a la nave tiradas por grupos de hombres desde la orilla), lo que hacía la navegación extremadamente lenta y agotadora. Finalmente, los expedicionarios consiguieron pasar las Tres Bocas e internarse en el río Paraguay. Hasta llegar a una pequeña bahía de este río donde fondearon toda vez que necesitaban reparar los bergantines y aprovisionarse de comida. El lugar estaba poblado por indios guaraníes y los españoles fueron bien recibidos. La bonanza del lugar, abundancia de vituallas y hospitalidad indígena convencieron a Salazar para fundar un asentamiento en el mismo, pero tendría que posponer su proyecto pues debía continuar en busca de Ayolas. Salazar continúa remontando el Río Paraguay y en el mes de junio se encuentra con Martínez de Irala 30 leguas arriba de Candelaria. La situación de éste y sus hombres era muy delicada; carecían de alimentos y tan sólo vagaban por el río en busca de comida. Ante la imposibilidad de dar con Ayolas sin ayuda indígena, ambos decidieron esperarlo en Candelaria. La fundación de Asunción. Pero transcurrían las semanas sin que Ayolas apareciera y finalmente Salazar se separó de Irala y volvió a bajar e lugar en el que había pensado fijar un asentamiento. El sitio elegido constituía un excelente puerto sobre el río, frente a la desembocadura del Pilcomayo en el Paraguay y estaba poblado po las tribus indias de los caciques Caracará, Abambaré, Cupirani, Timbuai, Mayreru y Moquiracé. De todas las tribus, la de los guaraníes era la más nu¬merosa y de cultura más avanzada. Construyeron rápidamente una casa de madera “para asegurarse, y poder salir a buscar comida dexan¬do las espaldas seguras. Era el 15 de agosto de 1537, festividad de la Asunción, por cuyo motivo fue bautizada como Nuestra Señora Santa María de la Asunción, quedando posteriormente simplificado en Asunción. Inicialmente el asentamiento consistió tan solo en un fuerte de forma cuadrangular, con dos torreones elevados a cierta altura, desde donde se divisaban fácilmente a los guaraníes. La jurisdicción y distrito del asiento se fijó en cien leguas a su alrededor.El trazado posterior se debe a Martínez de Irala. Terminada la fundación,el capitán Salazar regresó a Buenos Aires, dejando como capitán de la Casa Fuerte a Gonzalo de Mendoza, con veinte hombres. La Asunción se convertiría en el centro de la conquista del Río de la Plata y posteriormente en la capital de Paraguay. Salazar no volvería a Asunción hasta 1550 con la expedición del adelantado Diego de Sanabria, sería uno de los principales introductores del ganado vacuno en la zona y moriría diez años después ejerciendo el cargo de tesorero real. |
|
#5
|
||||
|
||||
|
Saludos, no estrictamente náutico pero muy interesante por ser una parte de nuestra historia muy desconocida. Roger de Flor y los Almogavares Fuente; Maestro José Ferrer Cauzel
15 de agosto de 1303: El ras una serie de victorias, los almogávares expedicionarios, originarios de la Corona de Aragón y al mando de Roger de Flor, vencen a un gran ejército turco, mucho más numeroso, en la batalla de los montes Tauro, una de sus mayores victorias. Ramón Muntaner, integrante de la expedición, relata la brevemente batalla en su famosa crónica. Según él, el ejército turco estaba compuesto de más de 10.000 caballeros y 20.000 hombres a pie, de los cuales perdieron más de 6.000 caballeros y 12.000 hombres a pie. «Aquí hubierais visto hechos de armas, que no vio jamás hombre alguno. ¿Qué os diré? La batalla fue muy dura...» Al final todos gritaron «¡Aragón! ¡Aragón!» Al parecer las fuerzas almogávares rondaban entre los 7.000 y 10.000 hombres. Sucedió en la zona de las Puertas Cilicias. Entrada de Roger de Flor y los almogávares en Constantinopla en 1303, desfilando ante el emperador Andrónico II Paleólogo. El catalán Ramón Muntaner se refirió a los almogávares como «aragoneses», igual que el rey Pedro IV de Aragón. |
|
#6
|
||||
|
||||
|
Saludos, antes las terribles noticias que he visto sobre el cuadro vandalizado en el museo naval, pero que paso con el control que tienes que pasar a la entrada?
Os pongo este artículo sobre varios tesoros ocultos de ese gran museo. https://www.eldebate.com/historia/20...al_344849.html Saludos. Coronadobx |
| 2 Cofrades agradecieron a coronadobx este mensaje: | ||
Hakuna Matata (01-11-2025), llanera (18-10-2025) | ||
|
#7
|
||||
|
||||
|
Que somanta de hostias les metía yo a esas dos payasas
![]() Me cogí un cabreo cuando lo ví de órdago. No brindo.
__________________
Glory to Ukraine |
| 3 Cofrades agradecieron a ayapitas este mensaje: | ||
![]() |
Ver todos los foros en uno |
| Herramientas | |
| Estilo | |
|
|