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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Cuenta la leyenda que el mismisimo Dios, despues de terminar la creación, se sentó a descansar apoyando su mano en el fin del mundo y dando lugar a las rías gallegas, las más hermosas de cuantas se hayan visto jamás.
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Asociación de navegantes de recreo ![]() http://www.anavre.org Mi flickr http://www.flickr.com/photos/38876802@N03/ "Sólo hay dos formas de tener razón, una es callarse, la otra contradecirse" Fernando Pessoa. |
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#2
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Las focas juegan con los flexibles delfines sobre el mar en calma.
Otros, de gran tamaño, inmensos en su aspecto, se revuelcan pesados agitando el oceano. Alli esta Leviatan, la mas enorme de las criaturas animadas, extendido en el pielago, como un promontorio, y durmiendo o nadando, semejante a un campo en movimiento. Sus agallas aspiran todo un mar, que el cuerpo arroja. John Milton, El paraiso perdido.
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Las criaturas de la luna huelen y rondan las cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan. |
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#3
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Una leyenda china.
En China, al principio de los tiempos, no había ni lagos, ni ríos, sólo la tierra y los habitantes no conocían más agua que la que enviaba el emperador celeste desde las nubes y la que contenía el inmenso mar, morada de cuatro dragones: el dragón Negro, el Amarillo, el Perla y el Largo. Un día, los dragones, juguetones como eran, decidieron salir del mar y jugar al escondite entre las nubes. En eso estaban, cuando llegó hasta ellos el clamor de los habitantes de la tierra quienes, famélicos por la sequía que había arruinado las cosechas, suplicaban lluvia al emperador del cielo. Pero el todopoderoso señor, distraido entre los problemas del cielo, del mar y de la tierra estaba relajándose con la musica y los cantos de las hadas. Viendo el estado de la tierra, reseca, polvorienta y estéril y la desesperación de sus habitantes, los dragones decidieron ir personalmente a ver al señor del cielo para pedirle la lluvia. El emperador celeste se enojó: -¡Este no es vuestro sitio, volver al mar que es donde debeis estar! Y no os preocupeis, mañana daré orden de que llueva. Pero pasó un día y dos... y diez, y no llovió. Los dragones veían como un sol abrasador torturaba a la pobre gente que ya no tenía nada en absoluto que comer y que apenas tenía agua que beber. Decididamente el emperador del cielo se había olvidado de ellos. Pero, ¡cualquiera se atrevía a molestarlo de nuevo!. Decidieron, pues, que la única solución era llenar sus grandes bocas con el agua del mar y rociar la tierra. Dicho y hecho. La gente, loca de contenta, cantaba , bailaba y agradecía al cielo la bendición de la lluvia. Pero, claro, el emperador se enfadó muchísimo, por tomarse unas atribuciones que no eran las suyas y los castigó encerrándolos en sendas enormes montañas, hechas para el caso. El cautiverio no hizo que los dragones se arrepintieran de su bondad, tan enorme como el mar, antes bien, decidieron convertirse en ríos, brotando sin cesar de las montañas, con el fin de que aquellas pobres gentes tuvieran suficiente agua en tiempos dificiles. Y así nacieron los cuatro grandes ríos de China. ![]() ![]() ![]() |
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#4
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CUARTO DESASTRE
5 de febrero. Hoy ha ocurrido mi cuarto desastre. El primero fue en Finisterre, donde perdí 75 litros de gasoil. El segundo fue la total destrucción de la Génova ligera. El tercero fue la pérdida del pasacascos, que por poco me hunde el barco. Y, hoy, me ha ocurrido el cuarto: al principio de la tarde la vela Mayor se ha partido en dos y ha caído como un trueno en la cubierta. No podía creer lo que estaba viendo. En ese momento soplaban 45 nudos del NNO. Un trozo de vela se mantenía por arriba cerca de las crucetas superiores y el resto estaba gualdrapeando por la cubierta y encima de la botavara. Lo único que mantenía los dos trozos juntos era un cabito, obviamente el apagapenoles. Jurando como un loco, despacio, cobrando del apagapenoles y lascando la driza, fui arriando la parte alta de la vela. La parte alta era como de unos cinco metros en el gratil y la tela estaba totalmente destruida: la podía rasgar con las manos y eso que era «spectra»32. Trinqué el resto de la vela a la botavara –para entonces ya era de noche– y me fui abajo a meditar mis posibilidades. Pensé que tenía dos opciones: una era, usando varios sables33 juntos, convertirlos en el pico de una Mayor de cangreja, y la otra posibilidad era largar la mayor, salvando todos los carros, sables, etc., y convertir la Génova 2 de respeto en una mayor. La última solución era la más laboriosa: me llevaría mucho tiempo, pues tendría que hacer todos los hollados para coser los carros34 y las pastecas de los rizos, además de guarnir las fundas para los sables, etc. La primera opción era definitivamente la mejor. Preparé todos los parches, la bolsa de costura y quedé preparado para empezar al día siguiente al amanecer. Para las cuatro de la mañana ya estaba empezando. El viento había disminuido a fuerza 3. Arrollé la parte superior de la vela alrededor de los sables, la cosí y preparé cinco trozos de cabo a la driza de la Mayor con el pico. Trabajé hasta la noche. Estaba helado; tenía las manos medio congeladas. Algunas veces, mientras trabajaba encima de la botavara, me caía y una de esas veces me fui de cabeza. Suerte que llevaba el gorro de lana grueso además de la capucha de la chaqueta de agua. Al día siguiente, ya estaba otra vez recosiendo y reforzándolo todo. Me dolía el cuello pero yo..., «erre que erre». Tuve que subirme a la botavara y bajarme un montón de veces. El viento se mantenía en unos 25 nudos del NNO y yo continuaba, rompiendo agujas, rompiendo el reempujo35 y rompiéndome las manos. Icé la Mayor hasta el segundo rizo y media hora más tarde tuve que arriarla: se estaba rompiendo cerca del pico. Apareció toda clase de desgarros. Cosí y volví a coser. La vela me tiró de la botavara a la cubierta y allí me quedé sintiéndome medio muerto. Al cabo de un rato, me levanté como pude y volví a la botavara a seguir cosiendo y, de esta manera, transcurrieron tres días. Al final, se veía con mejor aspecto la vela; aunque no sentía las manos y el cuello me dolía mucho. Me caí de la botavara de cabeza una segunda vez. ¡Dios mío, debía de tener la mollera muy dura! 8 de febrero. Mi posición actual es 56º 20 S y 125º 49º O. No estoy lejos de la zona donde John Martin36 colisionó con un «growler»37 y finalmente se hundió, quedándose sin su Allied Bank. Bertie Reed, a bordo del Grinnaker, lo recogió. También en esta zona, Poupon ha dicho que ha visto algunos icebergs. Yo, desde luego, no he visto ninguno. 12 de febrero. Los días 10 y 11 se me pasaron; estuve muy ocupado con mi último desastre. El viento fuerte llegó pero no duró mucho. Después, roló al Sur y moderó. Desenrollé la Génova 1 y volví a izar la Mayor todo lo que pude. Salí a cubierta y decidí trasluchar. Empecé a enrollar la Génova, pero llegó un momento en que rehusó. Fui a comprobar lo que pasaba y vi que el apagapenoles se había enganchado en un trocito de metal que se había quedado sujeto a la primera cruceta, donde había estado la antena del radar, y que desde abajo no se veía. Parecía imposible que ocurriera algo así. Empecé a tratar de desengancharlo en el instante en que llegó un fuerte chubasco, con granizo y fuerte viento, y la Génova se rasgo desde la caída hasta el gratil. Me entró una furia malsana, ¡qué había hecho yo para merecerlo! ¡Ya era más que bastante! Juré y blasfemé durante largo tiempo; tenía que sacar mi furia de dentro. Tenía que arriar la vela sin ocasionar mas averías y lo conseguí. Entonces, escalé el palo con rabia, gritando de dolor cada vez que me golpeaba con él. Arranqué aquella miserable pieza del radar y la tiré con una palabrota obscena; bajé a cubierta para darme cuenta de que las dos cintas cosidas en la vela mayor, que aguantaban los dos grilletes que eran parte del pico de fortuna38 y servían para sujetar la driza al pico, se habían soltado. Ésta era la segunda vez. Arrié la vela de nuevo y la cosí con cordón (no usé hilo). Entretanto, ya se había hecho de noche y terminé el trabajo con una linterna de minero sujeta a la cabeza. Sinceramente, tuve la esperanza de que esta vez se mantuvieran. Terminé congelado de frío y muy hambriento. Calenté una lata de cocido que me devolvió a la vida. Antes de sentarme ante la mesa de cartas con un tazón de té humeante, con aroma a fresa, eché un vistazo fuera y vi que la botavara se había bajado y estaba planeando sobre el agua con los balanceos. Cogí la linterna y salí afuera para encontrarme con que la pasteca del segundo rizo se había partido en dos, una pasteca muy fuerte y muy cara. Metí la botavara a bordo, arrié la vela, luché con el grillete para poner otra pasteca, pasé el cabo del rizo y volví a izar la vela, la trimé adecuadamente, me mojé copiosamente durante el proceso y pasó una hora antes de que pudiera recalentar el té y sentarme de nuevo ante la mesa de cartas medio muerto. CABO DE HORNOS Y ATLÁNTICO SUR 19 de febrero. ¡Sí, señor, por fin lo conseguí: he pasado el Cabo de Hornos a las 5.45 minutos de la mañana...! En ese momento estaba al sur verdadero del cabo, a una distancia de 23 millas... Ha sido una noche de perros, con el viento cambiando de dirección continuamente entre el Oeste y el Sur, manteniendo su fuerza entre 40 y 50 nudos. Después, cambié de rumbo al NE. ¡Fantástico! Llevaba tres rizos en la Mayor y la Génova 2. Entonces vi un barco grande de pasajeros. Hablamos por la radio VHF. Volvía de la península Antártica y estaba lleno de turistas franceses (¡siempre los franceses!). Vi cientos de cámaras y videocámaras apuntándome. La gente, detrás de los cristales, me saludó cuando pasó camino de Ushuaia. La visión del barco no me hizo feliz. Era el primer navío que veía en muchas semanas, desde el Atlántico, y ¡tenía que estar allí, justamente al sur del cabo! Yo no quería compartirlo con nadie. Hoy el Cabo de Hornos tenía que haber sido exclusivamente mío. Hoy nadie tenía derecho a estar a la vista; me sentí ligeramente desilusionado. Tengo una historia, no carente de cierta gracia. Mi patrocinador había enviado un fotógrafo para filmar mi paso por el cabo y, por cortesía del Gobierno argentino, el hombre venía a mi encuentro en un barco de la Marina de Guerra argentina. Bien, el barco lo intentó pero no lo consiguió. El tiempo hay que reconocer que era atroz. El buque, según venía en mi dirección, con rumbo de encuentro, tuvo una gran avería en su motor principal. Luego, me enteré de que los otros competidores tampoco tuvieron mejor suerte con el tema de las fotografías a su paso por allí. De todas maneras, conseguí hablar con el fotógrafo, de nombre Joserra, por el VHF, el cual me dio una noticia fantástica: mi segunda hija, Luisa, estaba encinta del que sería mi tercer nieto. Mi segundo nieto nació mientras yo hacía la BOC Challenge39 y me encontraba al sur de la islas Kerguelen. Ese mismo día, buscando algo en el pik de proa40, me topé con ¡una caja de botellas de vino tinto! Estaba enterrada entre sacos de velas y cabuyería. Alguien la puso allí y se le olvidó decírmelo. La mala noticia era que todas las botellas estaban rotas menos dos; no había mas que un montón de cristales y cartón mojado de vino. Aquel día mi cena fue memorable... He cruzado el Atlántico Norte en solitario siete veces y dos más con tripulación. He participado en dos AZAB41, una BOC Challenge alrededor del mundo en solitario; pero, queridos amigos, esta regata no tiene rival, es demasiado inhumana, y esto lo digo ahora cuando las cosas van corrigiéndose día a día, en el camino hacia casa y con la mar mejorando continuamente... Meses después, en casa, y porque sentí incomodidad en la ingle izquierda, un médico me examinó. Me sacó rayos X y me dijo que tenía la pelvis con fisuras y basculada; las fisuras se habían soldado, pero la pelvis probablemente no volvería a su posición normal nunca... Lo ha hecho. José Luis de Ugarte
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El fiero turco en Lepanto, en la Tercera el Frances, y en toda mar el Ingles. tuvieron de verme espanto. Rey servido y patria honrada diran mejor quien he sido, por la cruz de mi apellido y con la cruz de mi espada.Lope de Vega: 1588
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#5
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Os dejo un enlace con el origen mitólogico del Cap de Norfeu (Cap de Creus):
http://marenostrum.org/bibliotecadel...ogia/orfeo.htm ![]() |
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#6
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Se cuenta en mi pueblo (Bermeo) una leyenda en el cual una Txalupa (antigua embarcación de pesca) fue cogida de improviso por un temporal. Con tal mala fortuna que la Txalupa naufragó, quedando a flote el mástil y sujetos a el dos arrantzales. Uno se llamaba Pedro y el otro Anis.
Tras días a la deriva y con faltas de fuerza uno de ellos le dice al otro: -Txo Pedro, si salimos de esta tenemos que ir a San Juan juntos descalzos y oír la primera misa del día. -De acuerdo Anis, totalmente de acuerdo. Lo haremos juntos. Dalo por hecho. Al cavo de un día Pedro a falta de fuerzas fallece y es devorado por la mar. Anis más forzudo y con más forma física logra aguantar hasta que otros pescadores lo rescatan. Al cavo de tres años, una noche, mientras Anis cenaba en su casa, la puerta suena. -Tom, tom, tom -Nor da? (¿ Quien es?) - Pregunta Anis. -Me das de comer? Anis le abre la puerta y ve como un hombre con la capucha negra y sin que se le vea el rostro entra a su mesa. Una vez que termina de comer le da las gracias y se va. Anis observa que toda la comida a sido derramada al suelo y se extraña. Al dia siguiente a la misma hora, 12 : 00 de la noche, otra vez suena la puerta: -Tom, tom, tom -Nor da? (¿ Quien es?) - Pregunta Anis. -Me das de comer? Anis abre la puerta y resulta que es el mismo individuo. Este le hace pasar y le da de nuevo comida. Una vez terminado la comida se levanta, se lo agradece y se va. Anis, otra vez observa que la comida a sido derramada. Esta vez se asusta y piensa que algo raro esta pasando. Al día siguiente va a donde el cura y le cuenta lo ocurrido. El cura le dice la próxima vez le pregunte lo que quiere. Esa noche Anis ya nervioso vuelve a oir la puerta: -Tom, tom, tom -Nor da? (¿ Quien es?) - Pregunta Anis. -Me das de comer? Anis le abre la puerta y acto seguido le pregunta: -¿Se puede saber que quieres de mi? -Menos mal que esta tercera vez me preguntas, viejo amigo!!!. No me llegas a preguntar esta vez y te hubiese llevado conmigo al otro lado de la vida. ¿Acaso no me conoces???? ¿No recuerdas que me debes una promesa??? Era su amigo Pedro. Había vuelto de la muerte únicamente para hacerle cumplir la promesa. Al día siguiente Anis paso descalzo bajo una de las puertas del pueblo, en dirección a San Juan de Gastelugatxe. Iba hablando solo a los ojos del cura cuando pasaron junto él, pero en realidad iba acompañado y hablando junto a su viejo amigo Pedro. Finalizaron la promesa. Espero que os haya gustado. Si recuero alguna más os lo contaré la próxima vez. |
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#7
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Que no decaiga el hilo !!!
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gracy "El lujo es vulgaridad, dijo, y me conquistò. De esa miel no comen las hormigas" |
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#8
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Muy probablemente muchos de los que habéis circundado Menorca con vuestros barcos habréis reparado y puede que incluso visitado "Sa Cova d'en Xoroi" ¿Sabéis cual es su leyenda?
Como no ha habido forma de subir la película de you tube, os invito a que la rescatéis en el citado portal en "leyenda Cova dén Xoroi". Espero os guste. ![]() ![]() |
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#9
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Cita:
Por cierto... Preciosa la leyenda ![]() |
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