La Taberna del Puerto Almayer
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." Altair
VHF: Canal 77   
Regresar   La Taberna del Puerto > Foro > Foros Náuticos > Foro Náutico Deportivo

Avisos

 
 
Herramientas Estilo
  #18  
Antiguo 25-06-2008, 11:41
Avatar de Crimilda
Crimilda Crimilda esta desconectado
Hermano de la costa
 
Registrado: 02-05-2008
Edad: 78
Mensajes: 3,855
Agradecimientos que ha otorgado: 779
Recibió 1,030 Agradecimientos en 580 Mensajes
Sexo:
Predeterminado Re: Cuento marinero ilustrado

Cuarto tiempo



Era la una de la tarde.
Un vientecillo fresco comenzó a soplar del NO, encrespando la superficie del mar y formando extensas olas.
Las aves marinas revoloteaban en torno del Oregón, que, semejante a horrible monstruo, avanzaba vomitando humo y chispas.
Sir Bruwning, contempló largo rato con los brazos cruzados sobre el pecho, la espumosa estela formada por la popa del barco, y que se perdía a lo lejos, en la extensión sin límites; luego, se acercó a Darwyson y poniéndole la mano familiarmente en la espalda, dijo:
-¿Y que piensa usted de esto?

¡Pues, que no me sirve de nada! – se contestó a sí mismo Juan arrojando el libro sobre la bañera- ¡Qué llevo más de media hora leyendo y que sólo me hablan de chalupas impulsadas por ocho remos, de cruceros acorazados , cañoneros bien armados y de naves corsarios, naúfragos, etc. etc. pero de cómo sacar de un embarcadero un barco velero que tiene también un motor, nada de nada. “El océano de fuego” ¡Habrá visto muchos océanos de fuego el Luís Motta éste!. No me queda más remedio que hacer lo que me ha dicho el dueño del barco: salir del pantalán a motor y luego, si quiero izar las velas empezar por la mayor y, según el tiempo que quiera navegar y los nudos de viento, colocar el génova. ¡Ja! ¡Como si yo supiera cuál es, y cómo saber a que nudos voy. ¡Ni siquiera recuerdo cuanto mide un nudo!

Pensó que, después de todo, el dueño del velero que había alquilado era un tío estupendo. En seguida se dio cuenta que estaba muy verde en navegación, pero ante la explicación de Juan de que lo que pretendía era llegar costeando hasta un puerto vecino, donde estaría fondeado el velero holandés con su dueño y Amaranta, y birlarle definitivamente la novia al marino extranjero, el patrón del barco se ablandó definitivamente. Si no demostraba que era capaz de llevar un velero –le había dicho- Amaranta, loca por el mar, no le seguiría. El tipo se lo tragó a pies juntillas Es curioso cómo se ayudan en estas lides los hombres. Vamos, como si el que fuera a conseguir a la pelirroja fuera él y no Juan. También es verdad que le dijo: “Mira, me temo que el título que traes homologado no te lo has sacado tú, pero no es mi problema, no voy a ponerle trabas a un tío con un par. Voy a ayudarte porque me caes bien y porque tengo el velero estupendamente asegurado y, como es bastante viejo, en vez de venderlo lo alquilo, con lo que me saco unas perrillas para ayudar a los costes de aquella preciosidad que ves allí”. Y le señaló otro velero más grande. Juan pensó “si él lo dice será precioso”.

Le dio toda clase de explicaciones: como poner el motor en marcha, como sacar el velero del pantalán, tanto si estaba de proa como de popa, (el muy ingenuo pensaba que atracaría en el puerto indicado y que volvería a salir con Amaranta al lado), pero cuando llegó a lo de la vela mayor, y señaló al palo de mayor altura, que debía ser la primera vela a desplegar, y le avisó de que tuviera cuidado de no enredarse en las jarcias y de vigilar la botavara que podía moverse y orientarse mediante la escota y no se qué de la cruceta…el tangón …el amantillo…barlovento…sotavento. Casi le da algo. Lo demás apenas lo oyó y debió de poner tal cara que el patrón sonriendo y palmeándole el hombro le resumió: “Mira si lo que quieres es que la moza te vea llegar a vela desplegada, sales con el motor y, cuando veas que ya estas algo cerca de donde quieras llegar, despliegas la mayor y sigues con el motor en marcha, es lo más fácil y ella no tiene por qué saber que no has ido a vela todo el rato”.

Y ahí estaba, mirando en los libros que se había comprado a ver si le daban alguna pista más para morir como un auténtico marino. Lo tenía crudo. No obstante, Juan pensó que, puesto que a él lo que le interesaba era tener un funeral vikingo, no necesitaba ser tan perfeccionista. Saldría a eso de las seis de ese precioso día de junio, pararía el motor mar adentro al caer la tarde, prepararía su cena, su música y el dispositivo (aprendido éste de una novela de misterio, a las que era muy aficionado, y que ya había comprobado que funcionaba) para que el barco se incendiara y se alejara, mar adentro envuelto en llamas, surcando la noche estrellada.

Pero, ¿sucedería así? Continuará.
__________________
Vive y deja vivir,
pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.


Editado por Crimilda en 25-06-2008 a las 13:44.
Citar y responder
 

Almayer

Herramientas
Estilo

Reglas del foro
No puedes crear discusiones
No puedes responder a mensajes
No puedes editar tus adjuntos
No puedes editar tus mensajes

BB code está activado
Emoticonos está activado
El código [IMG] está activado
El código HTML está desactivado
Ir a


Todas las horas son GMT +1. La hora es 13:12.


Powered by vBulletin® Version 3.7.0
Copyright ©2000 - 2026, Jelsoft Enterprises Ltd.
© La Taberna del Puerto