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#1
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Esta historia creo que ya se contó hace un tiempo y sucedió no hará muchos años.
Omitiré por tanto nombres y lugares porque hay quien asegura que es verídico. 1º Parte: Érase un pescador del Maresme que le gustaba salir a pescar de noche solo. Aquella noche salió como siempre y se fue a pescar a unas pocas millas de la costa. Fondeó a mucha sonda como se hace habitualmente en ciertos tipos de pesca. La mar fue subiendo de oleaje, estar parado se hacía muy incómodo y hacía bastante frío con lo que decidió dar por terminada la pesca y al ir a recoger el fondeo se encontró conque había olvidado la boya y el aparejo que utilizaba para ello y tenía que subirlo a mano. Lentamente fue subiendo metros y metros de fondeo y cada vez estaba más cansado. En estas, con el agua que iba cayendo en el piso de la barca, resbala y el propio peso del fondeo y un movimiento de mar hacen que caiga por la borda, el mar y la corriente lo alejan de la barca y además, vestido y empapado se le hace muy incómodo nadar tras el bote que se aleja. Vé la costa pero está muy lejos, es negra noche y cada vez hace más frío... Empieza a aturdirse y cada vez le cuesta más mantenerse a flote. Cuando ya casi ni sabe donde está, ni siente, ni piensa, le cae al lado un aro salvavidas, al que llega a agarrarse como puede. Al cabo de un tiempo, lo ilumina un foco de una lancha que lo lleva a puerto y posteriormente es hospitalizado y recuperado. 2ª Parte: Un barco de pasajeros que va en dirección a Barcelona pasa esa noche más cerca de la costa de lo habitual para intentar evitar la mala mar que hay mar adentro. Uno de los marineros que estaba en cubierta cuenta que oyó la voz de alguien pidiendo socorro. Miró y volvió a mirar pero no vió nada y pensó que lo había imaginado. Bajó al WC a ... aliviarse y que estando dentro del habitáculo, volvió a oir claramente de nuevo la voz que pedía socorro. Miró por uno de los portillos pero no vió nada. Ya intrigado subió de nuevo a cubierta y ... volvió a oir la voz, y entonces, un poco a proa muy cerca de donde tenían que pasar vió a alguien en el agua. Cojió uno de los aros, se lo tiró y fue a dar parte por radio al puerto más cercano. 3ª Parte: El pescador, una vez recuperado no recordaba haber visto ningún barco, ni mucho menos haber gritado, ni se acordaba apenas de nada de la mayor parte del tiempo que estuvo en el agua. Pero hacía pocas semanas había muerto su madre y habían esparcido sus cenizas en esas inmediaciones. Estaba convencido que la voz que había oido y avisado al marinero... era la de ella. Y así me lo contaron (más o menos ;-) y así a udes. se lo explico. Por las madres ![]() |
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Bohemia (28-11-2008), Brisa (30-11-2008), formentera (30-08-2009), garfield (01-12-2008), Magallanes (31-08-2009), Principealegre (28-11-2008) | ||
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#2
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Cita:
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"Esto no es nada, que siga el fuego". (21-10-1805.Cosme Damián Churruca y Elorza) |
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#3
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Por las madres
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Disculpas al Mar, a quien he robado tanto tiempo para dedicarlo a mi trabajo
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#4
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La historia del hombre-pez de Cádiz constituye una de las más inquietantes de entre las leyendas de seres marinos. Pero el relato que presenta mayor número de detalles y que resulta de un singular interés por el carácter racionalista y desmitificador de quien escribe sobre él, es el del hombre-pez de Cádiz, que aparece reseñado por primera vez en el volumen VI del Teatro Crítico Universal (1726-1740) de fray Benito Jerónimo Feijoo. La historia, tal y como la cuenta el ilustrado fraile, es más o menos como sigue. Pese a sus presupuestos ilustrados, Feijoó consideró la historia del hombre-pez de Liérganes como verdadero:
"En el lugar de Liérganes, cercano a la villa de Santander, vivía a mediados del siglo XVII el matrimonio formado por Francisco de la Vega y María de Casar, que tenían cuatro hijos. La mujer, al enviudar, mandó al segundo de ellos, Francisco, a Bilbao, para que aprendiese el oficio de carpintero. Allí vivía el joven Francisco cuando, la víspera del día de San Juan del año 1674, se fue a nadar con unos amigos al río. El joven se desnudó, entró en el agua y se fue nadando río abajo, hasta perderse de vista. Según parece, el muchacho era un excelente nadador y sus compañeros no temieron por él hasta pasadas unas horas. Entonces, al ver que no regresaba, le dieron por ahogado. Cinco años más tarde, en 1679, mientras unos pescadores faenaban en la bahía de Cádiz, se les apareció un ser acuático extraño, con apariencia humana. Cuando se acercaron a él para ver de qué se trataba, desapareció. La insólita aparición se repitió por varios días, hasta que finalmente pudieron atraparlo, cebándolo con pedazos de pan y botellas de Valdepeñas y cercándolo con las redes. Cuando lo subieron a cubierta comprobaron con asombro que el extraño ser era un hombre joven, corpulento, de tez pálida y cabello rojizo y ralo; las únicas particularidades eran una cinta de escamas que descendía de la garganta hasta el estómago, otra que cubría todo el espinazo, y unas uñas gastadas, como corroídas por el salitre. Los pescadores llevaron al extraño sujeto al convento de San Francisco donde, después de conjurar a los espíritus malignos que pudiera contener, le interrogaron en varios idiomas sin obtener de él respuesta alguna. Al cabo de unos días, los esfuerzos de los frailes en hacerlo hablar se vieron recompensados con una palabra: "Liérganes". El suceso corrió de boca en boca, y nadie encontraba explicación alguna al vocablo hasta que un chicuco montañés, que trabajaba en Cádiz, comentó que por sus tierras había un lugar que se llamaba así. Don Domingo de la Cantolla, secretario del Santo Oficio de la Inquisición, confirmó la existencia de Liérganes como un lugar cercano a Santander, perteneciente al arzobispado de Burgos, y del cual él era oriundo. De inmediato mandó noticia del hallazgo efectuado en Cádiz a sus parientes, solicitando que informaran de si allí había ocurrido algún suceso que pudiese tener conexión con el extraño sujeto que tenían en el convento. De Liérganes respondieron que allí no había ocurrido nada extraordinario fuera de la desaparición de Francisco de la Vega, hijo de la viuda María de Casar, mientras nadaba en el río de Bilbao; pero que esto había ocurrido cinco años atrás. Esta respuesta excitó la curiosidad de Juan Rosendo, fraile del convento, quien, deseoso de comprobar si el joven sacado de la mar y Francisco de la Vega eran la misma persona, se encaminó con él hacia Liérganes. Cuando llegaron al monte que llaman de la Dehesa, a un cuarto de legua del pueblo, el religioso mandó al joven a que se adelantara hasta allí. Así lo hizo su silencioso acompañante, que se dirigió directamente hacia Liérganes, sin errar una sola vez al camino; ya en el caserío, se encaminó sin dudar hacia la casa de María de Casar. Ésta, en cuanto le vio, le reconoció como su hijo Francisco, al igual que dos de sus hermanos que se hallaban en casa. El joven Francisco se quedó en casa de su madre, donde vivía tranquilo, sin mostrar el menor interés por nada ni por nadie. Siempre iba descalzo, y si no le daban ropa no se vestía y andaba desnudo con absoluta indiferencia. No hablaba; sólo de vez en cuando pronunciaba las palabras "tabaco", "pan", "vino" y "No quiero espiocha", pero sin relación directa con el deseo de fumar o comer. Cuando comía lo hacia con avidez, para luego pasarse cuatro o cinco días sin probar bocado. Era dócil y servicial; si se le mandaba algún recado lo cumplía con puntualidad, pero jamás mostraba entusiasmo por nada. Por todo ello se le creía loco hasta que un buen día, al cabo de nueve años, desapareció de nuevo en el mar sin que se supiera nunca más nada de él." ![]()
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"¿La mar?. No hay mejor madre para un pescador, ni esposa para un marino, ni hay mejor sepultura para enterrar un navegante." "En tierra, el infinito queda arriba, mirando las estrellas. En la mar, el infinito puede que sea la próxima ola..." G. Walter Laplace. |
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#5
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Año 2004. Golfo de Vizcaya, mes de julio 2 de la mañana, cielo cubierto visibilidad reducida lluvia intensa y mar de fondo de 4 metros.
Navegábamos en familia mi hija de 10 años dormida en su camarote y mi marido y yo en cubierta. Empieza una tormenta mas fuerte de lluvia con rayos, y la visibilidad se hace mas reducida. Al estar cruzando una zona de mercantes, mi marido baja a la cabina a poner el radar, mirar la carta y no se que disculpas mas me dijo, pero el caso es que me deja en la rueda indicándome que mantenga el rumbo 190ª, yo que soy muy obediente allí que me quedo soportando las gotas de lluvia que parecían alfileres al chocar en la cara. De vez en cuando miraba a mi marido que estaba al calor de la mesa de cartas fumándose un cigarro tranquilamente mientras apretaba un montón de botoncitos del radar. En un momento dado se asoma y me pregunta cual es el rumbo que llevamos, alumbro el compás con la linterna que llevaba en el bolsillo y no pude creer lo que veían mi ojos. El compás daba vueltas una velocidad de vértigo como si fuera una peonza, parecía que tenia vida propia, en ese momento me arrepentí de haberme reído de las historias del triangulo de las Bermudas. La imagen del compás dado vueltas sin parar unido a lo negro de la noche me hizo sentirme completamente perdida, mi marido insistía gritándome a que le diera el rumbo, y yo no sabia que decirle, no sabia como trasmitirle lo que mis ojos estaban viendo, ¡ ¡ ¡ !!!como le digo que el compás esta dando vueltas¡¡¡, por fin recuerdo que le dije “no se que rumbo llevamos” y nada mas decirlo me sentí la mas tonta del mundo. Recuerdo que a el le costo unos largos segundos reaccionar, subió rápidamente a la bañera y pudo comprobar que realmente no le engañaba, el compás seguía dando vueltas. Estaba nerviosa cansada mojada y con mucho frío. Nos quedamos los dos un buen rato en la bañera sin hablarnos nada hasta que le dije que bajaba un rato a la cabina, no me dijo nada y allí le deje sentado detrás de la rueda acurrucado a una banda y pensativo. Al bajar a la cabina me quite la chaqueta de agua, vacíe los bolsillos, deje la linterna y unas barritas de chocolate sobre la mesa de cartas y me senté mirando la pantalla del radar. Tengo que confesar que estaba asustada. No pasaron ni dos minutos cuando el barco se salio de rumbo atravesándose a la mar dando una fuerte escorada y desde la bañera oí unos gritos que decían “La linterna” “La linterna” y entonces me di cuenta. Nota: Siento desvelar el secreto de este expediente x Acabábamos de comprar una linterna de esas que se cargan agitándola, y que tienen unos fuertes imanes, habíamos estado jugando días antes con mi hija y la linterna enseñándole como era capaz de parar el segundero del reloj y no se cuantas cosas más. El caso es que al acercar la linterna para alumbrar el compás este se volvía loco y al colocarla junto al piloto automático que esta empotrado en la mesa de cartas este también hacia lo mismo. Lo peor de todo es que, aún después de esta experiencia, este verano pasado también dejamos la linterna famosa en la mesa de cartas y nos ocurrió lo mismo pero en esta ocasión no pensé en marcianitos verdes ni en las desapariciones del triangulo de las Bermudas. Editado por maite en 28-11-2008 a las 02:21. |
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Bohemia (28-11-2008), duendevelas (01-12-2008), ferreret (31-08-2009), formentera (31-08-2009), jbcoke (30-11-2008) | ||
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#6
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Cita:
Ojito con eso. Saludos. |
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#7
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Cita:
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Capitán, capitán, capitán de madera
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#8
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Voy a citar textualmente de la wikipedia un caso que me encanta (el link es este)
La desaparición de la tripulación del Mary Celeste (ocurrida alrededor del día 5 de diciembre de1872) constituye aún hoy uno de los misterios marítimos más célebres. El barco, de 31 metros de eslora y 282 toneladas, se construyó en Parrsborough, Nueva Escocia, en el año 1861, y se botó por primera vez con el nombre de Amazon. Su primer capitán no alcanzó a dirigir el barco, ya que murió ahogado; el segundo murió durante el primer viaje. Once años después, el 5 de noviembre de 1872, zarpó, con el capitán Benjamín S. Briggs al mando, desde el puerto de Nueva York. La tripulación consistía en 7 hombres, además de la mujer y la hija de dos años del capitán. Transportaban 1.701 barriles de alcohol industrial hasta Génova, Italia. Un mes después, exactamente el 5 de diciembre, hacia las tres de la tarde, la tripulación del Dei Gratia, un barco que navegaba desde Nueva York hasta Gibraltar, avistó el bergantín cerca de las Azores. El capitán de este barco, David Reed Morehouse, conocía a Briggs, por lo que, cuando estuvieron los dos barcos lo suficientemente cerca y leyó el nombre, Morehouse se temió lo peor, ya que de inmediato se dio cuenta de que no había nadie en cubierta. El capitán mandó a algunos de sus hombres que pasaran al Mary Celeste, para registrarlo y ayudar en lo posible. Al llegar al barco, no encontraron a ninguno de los tripulantes ni a la familia Briggs. La ropa de unos y otros estaba ordenada en sus respectivos cajones; no encontraron el bote salvavidas, el sextante, el cronómetro, ni la bitácora. El diario de navegación se encontraba en el cuarto del capitán; la última anotación era del día 24 de noviembre, pero no señalaba nada relevante. Según ese diario, el tiempo había estado revuelto, pero ninguna otra circunstancia de gravedad. Después de esta inspección, la tripulación del Dei Gratia decidió llevar el bergantín hasta Gibraltar, para allí examinarlo mejor y encontrar una respuesta al misterio. Al llegar a puerto, sometieron al capitán Morehouse a diversos interrogatorios, ya que incluso se especuló que podía haberse puesto de acuerdo con Briggs para simular su desaparición y obtener algún beneficio de las aseguradoras. Al no descubrirse nada significativo, Morehouse, libre de sospechas, recibió una recompensa de alrededor de 8.000 libras esterlinas por el rescate del bajel. Hay varias teorías al respecto pero la que más me gusta, sin dudarlo un momento, es la del ataque de un kraken Lo mejor de todo es que no es el único casi de desaparición repentina de una tripulación. Tenemos también al MV Joyita cuya tripulación desapareció en el Pacífico en 1955, el Fisah Ketsi hallado sin navegantes en las costas de Brasil en 1990 y uno súper curioso: el Bel Amica fue hallado en las costas de Cerdeña en Agosto de 2006. Se trataba de una goleta similar a las del s. XIX. Abordo se encontraron artefactos comidas a medias, artefactos egipcios, mapas franceses de los mares del norte de África y una bandera de Luxemburgo. Eso sí, de la tripulación, ni rastro. Creo que el último caso que he oído ha sido el del KAZ-11, hallado en las inmediaciones de la Gran Barrera de Australia, sin que se sepa nada hasta el día de hoy de sus 3 tripulantes. Lo más escalofriante de esto no me parece que desaparezca la tripulación (que de por si, ya acojona bastante) si no que todo se encuentre en perfecto orden a bordo, sin ningún desperfecto, sin señales de lucha, etc. y en muchas ocasiones con la comida servida en los platos o tareas cotidianas a medias... En fin, unas rondas para todos hasta que el vello de los brazos vuelva a su sitio!! EDIT: casi toda la información está sacada del anterior link de la wikipedia y de este otro blog, que se hacía eco de la noticia del barco australiano. |
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formentera (31-08-2009), Magallanes (31-08-2009) | ||
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#9
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Yo tengo una teoría sobre las desapariciones de tripulación,
Los baños sin escalera de baño son una mala idea.... o... creo que cuando el mar reune ciertas condiciones muy específicas igual las algas sueltan al aire alguna sustancia pelotudizante que hace que la gente que la respira alucine y termine por tirarse por la borda, como en esa película en que la gente se suicida por culpa de las plantas. Son solo teorías para explicar realidades |
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#10
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Cita:
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"¿La mar?. No hay mejor madre para un pescador, ni esposa para un marino, ni hay mejor sepultura para enterrar un navegante." "En tierra, el infinito queda arriba, mirando las estrellas. En la mar, el infinito puede que sea la próxima ola..." G. Walter Laplace. |
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#11
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me habeis hecho pasar un rato entretenido...
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#12
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Conozco esa misma historia, y hasta salió publicada en una revista náutica. Fue realmente acojonante. El único detalle de tu historia que no estoy seguro, es que creo que fue un carguero y no un barco de la Transmediterranea.
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Estoy en esa edad en que no hay que perder ni una sola oportunidad para navegar |
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