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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Maese amboro, que tensión !!!!!!!!!! es sinceramente fantástico
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Vivimos todos, en este mundo, a bordo de un navío zarpado de un puerto que desconocemos hacia un puerto que ignoramos. (Fernando Pessoa -1931) |
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#2
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Cuantos best sellers som menos emocionantes !!!
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no wind, no fun |
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#3
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![]() ![]() ![]() maese anboro |
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#4
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![]() ![]() ![]() únome a la general ronda de aplausos Maese Anboro!!!!![]() ![]() a vuestra salud!!! |
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#5
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Gracias Peleon , pero creo que tas pasao. Ya quisiera yo...
![]() de nuevo
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#6
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Jo'er... Taberneroo: necesito un cubata , YA!!!
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rookie EC2ALV "matar a un hombre no es protejer una idea (doctrina), si no matar a un hombre" Sebastian Castellio, Contra Libellum "The [U.S.] Constitution is a limitation on the government, not on private individuals... it does not prescribe the conduct of private individuals, only the conduct of the government... it is not a charter for government power, but a charter of the citizen's protection against the government". Author and philosopher Ayn Rand (1905-1982) |
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#7
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Bueeeeeeno. Ya está aquí la de las ilustraciones. Esto es como los anuncios del descaso. ![]() Hablamos de mapas y de piratas ¿no? Pues vamos con lo encontrado por interness. ![]() Atlas Miller, 1519. ![]() Una ejecución de piratas en Alemania. |
| 3 Cofrades agradecieron a Crimilda este mensaje: | ||
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#8
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Saludos a todos
![]() ![]() A continuación, de las dos versiones, os pongo la "ligh". ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Insólitamente su pecho fue creciendo conforme iban desapareciendo la presión de la venda de tela pero yo estaba sólo atento a que las astillas no se desprendieran en cada vuelta. Antes de quitar la faja totalmente la corté antes de terminar su última rotación para proceder a sacar los trozos de madera. Las astillas eran pequeñas y las arranqué de un tirón dejando la tela para que empapara la posible sangre. Después le quité las calzas teniendo cuidado con los fragmentos que tenía clavados por las piernas y el vientre bajo. Las astillas de las piernas eran muy pequeñas pero me importaba una grande que estaba clavada en los zaragüelles y que podía haber afectado al miembro viril. Se los bajé y la vi clavada en un revoltijo de tela que tenía depositado delante de su sexo y que apenas había rozado su… ¡Dios mío! Le quité la tela que cubría sus pechos… ¡Dios mío! Me quedé inmovilizado sin saber que hacer ante el perfecto cuerpo femenino que había quedado ante mis ojos. Por mi mente desfilaron las extrañas situaciones que había vivido con Mateo, incomprensibles en su momento pero que ahora, ante su blanca y pecosa desnudez, sí que la tenían. - ¡Cúrame! Y recuerda que lo juraste… Desterré de mi mente cualquier pensamiento, como me aconsejó mi visionario amigo Romo en su enseñanza práctica de la medicina, y procedí a desinfectar las heridas que nuevamente comenzaban a manar sangre, para después cubrirlas con unas vendas de tela limpia que encontré en el neceser que me había dado Paíno. - Afortunadamente, le dije una vez recompuesto, has tenido suerte pero, por otra parte, has perdido mucha sangre por lo que no te debes mover para recuperarte ya que estás muy débil. Le diré a Paíno que te quedas aquí y que te traigan de beber y comer. - Muchas gracias, me dijo totalmente ruborizada y yo, atolondrado, salí precipitadamente con el estuche de curas rumbo a la leñera. El Galeón artillado apareció de nuevo a media tarde después de haber dado cuenta de los piratas y fondeó a nuestro lado. Envió a un equipo de especialistas que nos ayudaron a recomponer nuestro barco. Ya estaba retirado el mastelero, el armamento y los restos de los botes, La amurada también estaba casi reparada y la cubierta poco más o menos ordenada luego nos ayudarían con las velas, reparar la tablazón de la cubierta y armar la jarcia de la mayor. Las nubes lentamente desaparecieron por el oeste acompañadas por el sol que se puso con un resplandor rojizo anaranjado con toques de violeta rosáceo y que al fin las intoxicó con estos colores inflamando el horizonte. Desde el este, la noche iba cubriendo el cielo, con una velada luna, cuyo azul marino era más cerrado a cada momento y las pequeñas olas que jugueteaban con el casco empezaron a brillar como si las iluminara una combustión interior. Sonaban las dos campanadas de la guardia de prima y nos dispusimos a colocar faroles y candiles para continuar trabajando todo el tiempo que fuera necesario. Al amanecer, con casi todos los trabajos estaban hechos, y después de las oraciones y el desayuno nos dispusimos a partir. - Pablo y Alonso, vosotros traeréis el batel que el galeón nos presta. El barco armado también estaba dispuesto para zarpar aunque todavía tenía las portas de los cañones abiertas. El bote rechinó contra las tracas y los últimos hombres que nos habían estado ayudando a aparejar nuestro barco subieron por el curvo costado. El último, antes de asirse al cabo de gata, volvió su enrojecida cara redonda y nos dijo quedamente asomando sus desportillados dientes: - "Buen regalito nos habéis dado, por Dios y su gloriosa Madre mal os pese, porque más vale miserere… y no que se quede"; así que terminó sus atropelladas palabras, se fue trepando ágilmente entre los postareos riéndose a carcajadas. - ¿Estará bebido? - Puede, dijo Pablo, porque el capitán ordenó mojar el mastelero ,así que les entregó media limeta del mejor vino a cada uno por su buen trabajo. Pero en lo que dice tiene razón. A mí no me gustaba mucho el obispo malcarado que nunca estaba contento y que dicen que es un cargo importante de la Inquisición y que todo el mundo le tiene miedo porque se ha llevado por delante a muchas personas. Por lo visto ha exigido que le den una cámara en el galeón y digo yo ¿a quien mudarán de sitio?... Yo, ni lo estaba escuchando envuelto en la confusión de los pensamientos que bullían en mi mente. Cuando llegamos al barco, ayudé a las maniobras para estibar el bote y colocar de nuevo la falca entre los mazarrones. ¡Bote arranchado! En ese momento sonó el disparo de un falconete. ¡La señal! ¡Todos a cubierta! ¡Gente a la arboladura para dar vela! ¡Cuadrilla de Santiago a las bocabarras! El grito del contramaestre nos hizo ocupar nuestro puesto de maniobra y el sonido de los rebenques desde los todos los lugares del galeón llevaron a aquellos hombres cansados y destrozados por toda una noche trabajando, de vuelta a las brazas, a subir por los parchamentos y a manejar el cabrestante. ¡Las anclas han zarpado! ¡Vamos a rumbo de la popa del artillado! ¡Nordleste cuarta al leste! Las nuevas lonas de la mayor, que se habían confeccionado en Sanlúcar en tela de pindabi, menos recia que la francesa pero igualmente eficiente, se hincharon y pintaron perfectamente. Se había hecho un buen trabajo en su nocturna confección. ¡Cuadrilla de Santiago! Antes de retirarse engrasen, zallen y tensen los acolladores del trinquete. Ya sabéis que cuando se trabaja mal, se trabaja el doble. En la leñera todavía llena de lámparas que giraban en espiral y que suministraban mareantes sombras saltarinas, aún había ocho tripulantes, tres de ellos severamente heridos. Ayudé a Paíno hasta la guardia de media. No me había dado cuenta de lo cansado que estaba y de la tensión que soportaba así que balanceándome en la oscuridad me dirigí al pañol de cables. El farol que colgaba del bao tenía la pantalla bastante cerrada por lo que estaba demasiado fosco pero lo suficiente para verla echada en el gran rollo de cable de doce filarzagas,tapada con un trozo de la vela y con una pierna colgando por el lado de la aduja balanceándose al ritmo del barco. Me quede un rato mirándola en la oscuridad. Su figura desnuda fue abriéndose paso en mi mente a pesar que hacía todo lo posible para olvidarla. Un insólito sudor frío empapó mi frente a pesar que en el pañol, refrescado por el agua cantarina que borboteaba fuera, no había calor. Cogí la pierna suavemente para meterla dentro del ovillo. Abrió sus acerados ojos azules de par en par como un águila dispuesta al ataque, hasta que se dulcificaron al identificar mi rostro. - ¿Cómo te encuentras? - Mucho mejor, ya casi repuesto, bueno casi repuesta. Conviene que las cosas sigan como hasta ahora entre nosotros. Seguirás siendo Mateo hasta en la intimidad ya que en barco se carece de ella, después ya habrá tiempo para hablar y ahora prepárate que te voy a dar una buena noticia :Tello de Sandoval , el eclesiástico que tanto te tenía con el alma en un hilo, ya no está con nosotros. Se ha embarcado en el galeón artillado. Hice ademan de levantarme, pero ella me cogió del brazo se acercó a mi oído y susurró: - Todavía tengo que revelarte otro secreto íntimo, un secreto que a sólo nosotros nos afecta, Y al separarse me besó en la mejilla y una lágrima se transfirió de su rostro al mío rodando hasta la comisura de mis labios hasta notar su sabor salado. En su pecoso rostro, dos brillantes surcos se desdibujaban a la luz de la oscilante lámpara. Me levanté y con una voz que apenas salía por mi garganta le dije totalmente azorado: - Tengo que irme. Volví a cubierta y el viento golpeó mi cara, pero ni un huracán podría contener la excitación que me embargaba y algo que no había sentido nunca me mantuvo despierto en la varanda de la fresada toda la noche. Al volver la séptima ampolleta de la guardia de alba y cuando el grumete estaba entonando el "Buena es la que se va, mejor es la que viene" se acercó Pablo y con su cara somnolienta se acodó a mi lado. - ¿Sabes que últimamente estás muy raro? - Estoy cansado. Pues ahora nos esperan por lo menos un mes hasta las Azores. Ya tendrás tiempo de descansar porque la navegación creo que será tranquila. - ¿Igual que cuando vinimos? No, a veces es infame .Ya hemos pasado uno de los peores tramos, que es el Canal. Disfrutamos de suerte porque los temporales aquí son frecuentes y violentos; de hecho creo que es la parte más difícil del viaje redondo y más si te pasas de fecha ya que te entran los huracanes. No te puedes imaginar la cantidad de galeones que yacen en los fondos de estas aguas. - O sea que ya tendremos siempre buen tiempo, le respondí. Nunca pienses eso cuando hables de la mar, la mar siempre es inconstante. Hoy es hoy y mañana… ¿quién sabrá el tiempo de mañana? Pues sólo Dios. Se ha tratado de averiguar el tiempo de muchas formas pero no hay ningún sistema definitivo: se dice que cuando los cuervos marinos vienen de alta mar dando mucho ruido, barruntan cruel tormenta o cuando a los perros o gatos les rugen las tripas revelan lluvias o lo mismo cuando las pulgas pican más de lo acostumbrado. También dicen que cuando sudan mucho los vasos de vidrio o barro denotan también tempestad. Se dicen tantas cosas… Ahora lo que nos queda es norlestear tediosamente con vientos contrarios la costa de la Florida entre los cabos Virginios y pasar al norte de las Bermudas, hacia el paralelo 38 en busca de los vientos ponientes, que a veces son muy esquivos en su inicio… hay Flotas que deben subir hasta más de los 40º ó 43º, para reconocer las Islas Terceras… A los cuatro días vimos las velas de la flota que al vernos dispararon salvas de saludo. A la semana de haber zarpado, la flota de Barlovento inició su regreso a La Habana y en un intercambio de descargas y de saludos con las banderas se desvaneció rápidamente por el confín del horizonte. Los días pasaban lentamente siguiendo su rutina diaria alterada sólo en las mañanas de los sábados, cuando disponíamos en la cubierta de popa un altar con la imagen de la Virgen de las Angustias que el maestre custodiaba en su cámara. Poníamos con cuidado velas encendidas, se cantaba la Salve y el Te Deum. Luego el maestre nos dirigía algunas palabras piadosas mezcladas con temas de nuestra navegación y a continuación, a falta de capellán, oficiaba la letanía. Mateo, totalmente repuesto, ya se había incorporado a su trabajo. Sus heridas curaron rápidamente tal como me explicó de pasada, porque apenas nos dirigíamos la palabra pero, sin embargo, nos mirábamos de reojo continuamente. Yo podría estar mirándola directamente todo el día sin cansarme, porque íntimamente podría encontrar algún detalle que se me hubiese pasado de un momento a otro. Eso quería explicarle aunque no sabía como expresarlo. Navegamos todos muy juntos porque el viento era constante aunque algo calmo,aunque a ratos ventaba unos balzos que enseguida aplacaban, así que las millas iban pasando ampolleta tras ampolleta. A media mañana La Capitana, lanzó un disparo. Nos estábamos preguntando su razón hasta que desde el galcés vino la respuesta: - ¡Velas a la vista! ¡Por la amura de estribor! Varios y casi imperceptibles puntitos blancos aparecían por la línea del horizonte. - Son muchos, dije. *La bibliografía está reseñada en capítulos anteriores
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Editado por anboro en 03-04-2009 a las 21:21. |
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#9
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Espero que nuestra Matea no se parezca fisicamente a esta valiente:
![]() La monja alférez. ![]() |
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#10
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Esa se casó con Dios, porque no habia dios que se casara con ella.
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no wind, no fun |
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#11
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Cita:
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Soplen serenas las brisas...
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#12
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Como sos, pardiez!. La belleza es algo interior, ¿o no?.
![]() ![]() ![]() :adora cion: Maese Anboro.Y una rondita para vuesas mercedes, que estaràn sedientas. |
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