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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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![]() problemas problemas problemas ![]() que son sino un gimnacio para la inteligencia ![]()
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#2
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El ser humano es sociable por naturaleza. Necesita expresarse y aprender.
El ser humano se comunica con distintos tipos de lenguajes, para ofrecer, agradecer, o simplemente intercambiar experiencias o expresar opiniones. La reflexión personal, a solas, es necesaria para la buena comunicación. Ayuda a ordenar las propias ideas, y a sintetizar las de los demás. El aislamiento temporal ( minutos, horas, días...) pueden ayudar. La truco está en saber encontrar momentos de soledad para la reflexión. Sin duda estar a solas en un barco puede ayudar. Pero para mi, el gran atractivo de navegar y recalar en distintos puertos o fondeaderos, radica precisamente en la gran oportunidad de comunicación, que se ofrece de forma alternativa a la reflexión. Así paso de una primera fase de información mutua, a una seguna fase más reflexiva de tomar una posición crítica personal, hasta llegar a asumir en mi vida diaria aquello que considero que vale la pena. Entonces empieza el verdadero aprendizaje. Si además pienso que a los demás la comunicación les ha sido provechosa, me siento francamente bién. Para mi el barco no debe ser el medio para encontrar la soledad, sino un medio de comunicación y aprendizaje. Esta es mi opinión y respeto la de todos ( faltaría más) Bon vent! , y a prepararse para las singladuras veraniegas !! |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a eusebi | ||
Capitán Barceló (05-05-2009) | ||
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#3
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Al hilo de lo anterior...
http://barcelonaworldrace.org/progra...o_extremo.html Un amplio registro de alucinaciones Uno de los problemas derivados de la falta de sueño y de la soledad prolongada, son los trastornos cerebrales. El canadiense Joshua Slocum, que ha pasado a la historia como el primer navegante deportivo en solitario, los sufrió en su gran viaje alrededor del mundo en1898 a bordo del Spray, un barco de once metros de eslora. Durante la travesía de las Azores a Gibraltar, Slocum sufrió fiebres que le provocaron un estado de delirio en el que vio al supuesto patrón del primer viaje de Cristóbal Colón, gobernando el Spray y mantuvo animadas conversaciones con él. Los médicos atribuyeron este hecho a las fiebres, pero Slocum repitió todo tipo de visiones en otros momentos de su viaje, en los que se encontraba en perfecto estado de salud, pero no lo contó por miedo a que le tomaran por loco. Después de Slocum, fueron muchas las narraciones de solitarios sobre episodios parecidos. El francés Alain Gautier, ganador de la Vendée Globe de 1993, relató que veía el horno de su pueblo y, en ciertos momentos, estuvo tentado a dejar el barco y dirigirse hacia allí andando a comprar el pan. El catalán Albert Bargués, en su primera Mini-Transat de 1987, explica que veía a sus amigos hablándole desde la proa, un tipo de visión muy común entre los que hacen regatas oceánicas en solitario. Por aquellas fechas, la investigación neurológica y psicológica sobre los efectos de la falta de sueño y la soledad en el cerebro de los navegantes, todavía estaba en estadios muy embrionarios. La explicación de los neurólogos pronto llegó: el cerebro, cansado y privado de las horas de descanso y sueños necesarias, hace que el navegante “sueñe despierto”. Pero algunas de estas alteraciones se han convertido en un grave problema que ha conducido a depresiones y supuestos suicidios. La primera tragedia en ese sentido, la protagonizó el inglés Donald Crowhurst, que desapareció durante la Golden Globe de 1968-69. Su barco, un trimarán de 12 metros, fue encontrado a la deriva, al sur de las Azores. Crowhurst hizo creer a todos que se encontraba a la cabeza de la regata, dando por radio posiciones falsas pero creíbles; en su diario de a bordo, se descubrió que el inglés llevaba un doble registro: el auténtico y el falso. Eso, junto con sus anotaciones, dio una idea de cómo había ido avanzando su deterioro mental. Se han hecho muchas conjeturas acerca de su desaparición, pero la del suicidio es la más verosímil. Sus biógrafos hablaron de una intoxicación alucinógena causada por alimentos en mal estado. |
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#4
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http://barcelonaworldrace.org/progra...o_extremo.html
Enfrentarse a la enfermedad y a las lesiones El primer navegante solitario que se conoce que estuvo en estado grave de salud, en medio del océano, es el argentino Vito Dumas, cuando durante su vuelta al mundo por los 40 Rugientes, fue el primer navegante deportivo que sufrió el escorbuto y, muy probablemente, según los médicos que estudiaron su relato, también el beriberi. Dumas, que zarpó de Buenos Aires durante el verano austral de 1942, y llegó a Nueva Zelanda al cabo de 104 días de terribles penalidades, cayó gravemente enfermo a la altura del cabo Leewin, después de que un terrible temporal le estropeara casi toda la comida que llevaba. El argentino, persona de profundas convicciones religiosas, invocó a la Virgen María para poder llegar a buen puerto, y así lo relató en el libro que escribió sobre su proeza. Los casos de enfermedades en navegantes solitarios fueron también aumentando a medida que crecía el número de navegantes que se aventuraban a largas travesías. Los peores casos siempre han sido las infecciones de heridas con el agua contaminada de la sentina del barco. El más famoso fue el del ruso Viktor Yazykov, en la primera etapa de la Around Alone de 1999, cuando se vio obligado a auto-intervenirse con un escalpelo, de un absceso en el codo derecho que amenazaba con extenderse peligrosamente hacia arriba. Desde la World Clinic de Boston, un centro especializado en medicina a distancia, el doctor Dan Carlin empezó la que fue la primera auto-intervención quirúrgica asistida por email de la historia. |
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#5
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http://barcelonaworldrace.org/progra...o_extremo.html
El viaje interior La personalidad de los navegantes solitarios se ha puesto de manifiesto en gran cantidad de situaciones extremas, pero también en detalles de la conducta que delatan su pertenencia a un tipo muy especial de ser humano. Una de las “quijotadas” más famosas es la que protagonizó el francés Bernard Moitessier durante la Golden Globe, la primera regata alrededor del mundo sin escalas. A la altura del cabo de Hornos, Moitessier iba primero con gran ventaja respecto al resto. Cuando todos esperaban que se dirigiera hacia el Atlántico Norte para ganar así la regata, el francés comunicó por radio que abandonaba la competición para “salvar su alma” y continuar con su “largo viaje”. Acto seguido, arrumbó hacia el Índico Sur, y dando otra media vuelta al mundo, se perdió por la Polinesia, al más puro estilo de la época. Ese mismo espíritu, fue el que empujó al vasco Julio Villar mientras se recuperaba de una grave caída de alpinismo en Suiza, a zarpar de Barcelona en abril de 1968, con un par de sacos de arroz y un sextante, a navegar durante 4 años alrededor del mundo. En aquella época, muchos navegantes entendían el mar como un camino iniciático hacia su mundo interior. Uno de los que así lo vio desde el principio, fue el navegante inglés Francis Chichester al que, en 1958, se le diagnosticó un cáncer de pulmón. Los médicos le recomendaron cirugía y le dieron 6 meses de vida. De acuerdo con su esposa, rechazó todo tratamiento y basó toda su recuperación en tratamientos naturales y en el poder de su mente. Un año y medio más tarde, superando las previsiones médicas, anunció su participación en la primera OSTAR, la regata en solitario a través del Atlántico para “terminar su proceso de sanación”. Chichester dejó a los médicos boquiabiertos cuando, además, ganó la regata con una ventaja de 8 días respecto al segundo clasificado. Después de una regata excepcional, en la que realizó su mítica vuelta al mundo en 1968, Chichester participó en la OSTAR de 1972, con un tumor en la médula espinal que los médicos calificaron de incurable. Esta vez, el “león de los mares”, como lo calificó el Times, tuvo que retirarse después de 8 días de regata y murió dos meses más tarde, poco antes de su 71 aniversario. En fin, en ese enlace hay más información acerca de lo que estamos hablando. Sinceramente, creo que todos llevamos un pequeño aventurero dentro. Un héroe de andar por casa que sólo necesita que la naturaleza y los contratiempos (del tipo que sea) le den una oportunidad para que acabe de convencerse. No creo que ninguno de los navegantes que salen en la crónica anterior supiera lo que le iba a pasar. Pero lo hicieron, lo lograron, se superaron y se sintieron bien con ellos mismos. Como cualquiera de nosotros... Mis respetos. PD. Cofrade Malamar, también celebro verte de nuevo. Editado por Capitán Barceló en 04-05-2009 a las 23:07. |
| 2 Cofrades agradecieron a Capitán Barceló este mensaje: | ||
LordNelson (06-05-2009), simplex (06-05-2009) | ||
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#6
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Gracy dice...
Todo lo que no tiene un equilibrio nos desequilibra. En cuanto a beber, lo mismo que drogarse u otro tipo de conducta compulsiva, lo que busca es quebrar la comunicaciòn con uno mismo, no pensar, no sentir, no enfrentar la realidad presente, ya sea en la mar o en la tierra. Cuanta sabiduría hay en esos "decíos" |
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#7
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.................................................. ..........................UN MAR DE SENSACIONES....................................... .............
--LA LLAMADA DEL VIENTO-- Pero realmente sabes lo que buscas? Esta pregunta se la hacen los navegantes cada vez que sorprenden a su instinto empujando sin desmayo las velas, para alcanzar la inexistente línea del horizonte. Y no hay respuesta. Nunca la hay. Pero para no tener que aceptar que, saltándonos ciertas lógicas de supervivencia, nos dirigimos al vacío -tronante vacío- , nos damos largas y a veces cómicas explicaciones referentes a conocer otros pueblos y culturas. Que sí. Que también es eso. Pero no es la auténtica razón. Suele ser a causa de un conjunto de necesidades que algunos llaman la búsqueda de sí mismos, otros encontrar sentido a la vida...Para mí, es la llamada del viento. El que empuja las velas de mi barco. El que nos acerca a lo que nunca debimos dejar de ser: naturales. Seres y vivos. El mismo que junto a uno de sus mejores socios, el océano, nos recuerda nuestro sitio. Nuestro tamaño, nuestra fragilidad. A veces con demasiada frecuencia. Todavía recuerdo con bastante nitidez, a pesar de los años transcurridos, la primera tormenta que viví en el mar. Solo. Con mi primer velero. Un clásico de madera que recientemente había terminado de reconstruir. Al anochecer había partido de la bahía de Palma de Mallorca rumbo a la Península. Prácticamente sin viento.Con la calma necesaria para identificar algunas constelaciones. Al amanecer, cuando menos lo esperaba, una tramontana sin consideración alguna con mi bisoñez, me zarandeó cuanto y como quiso. Finalmente, atado al timón para no ser sacado del barco por la olas que rompían en la popa del barco, me quedé dormido a causa del agotamiento. El sol del mediodía me despertó. Fue mi auténtico bautismo de mar. Desde entonces hasta hoy, tras haber navegado por otros mares, no he dejado de sentir dos cosas: el espíritu conmiserativo del mar en aquella primera ocasión, - y en otras posteriores y mas graves - y el impulso de navegar un poco mas allá. Hasta acariciar el lomo del horizonte. Sin razón aparente. Por vivirlo. Por vivirme. Por vivir... Quizá por ello, Platón decía que hay tres clases de hombres: los vivos, los muertos ...y los que navegan... |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a berrincha | ||
Cierrabares ESP (20-09-2010) | ||
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#8
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Yo me pregunto, pues nunca hice un viaje en solitario por el mar. Se duerme bien?
En ninguno de mis viajes en solitario en tierra, pude conciliar el sueno plenamente. Ademas la soledad es mucho mas llevadera de dia, pero de noche se hace sentir. |
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