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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Hola aqui está lo prometido...las fotos no se que pasa con el cacharro...infirenomatika
![]() Es parte del diario de la primera de abordo...usea la que manda... ![]() Ahi va... 1ª parte Diario de a bordo del Celeste, en su travesía por las islas Argo Sarónicas en el mar Egeo. 28 de abril de 2009 día de San Prudencio. Empiezo hoy día 28 de abril a relatar este azaroso viaje que comenzó el día 25 de abril en Alimós, Atenas, donde despúes de aprovisionarnos en el supermercado del puerto, zarpamos rumbo a la isla de Egina. Allí aprendimos la primera palabra en griego: kalimera. Iñaki, el patrón se rió mucho pensando que era un nombre de mujer, al poco supimos que quiere decir buenos días. Tras unas breves explicaciones sobre el funcionamiento del barco, a cargo de los empleados de Fylovent, la compañía que nos lo alquilaba, partimos en el Celeste, un Sun Odisey de 36 piés, casi nuevo tomando rumbo 248º. Navegamos con viento de través sin percances y en menos de tres horas iniciamos la aproximación al puerto de Egina, con bastante antelación sobre el horario que habíamos previsto. Tras ojear las posibilidades de amarre, el capitán se decidió por un hueco que había junto a un velero de bandera danesa. Amarramos de popa, con la ayuda de los simpáticos daneses. Había bastante viento y la verdad es que nos vino bien la asistencia de nuestros vecinos. La maniobra no fue del todo elegante, pero no había de ser el peor de nuestros amarrajes. Eran casi las 19:00, preparamos la cena e invitamos a nuestros ayudantes a queso y vino blanco. Iñaki estubo charlando con uno de ellos. En mi escasísimo inglés entendí que estaba de vacaciones y que el barco era suyo. Al rato, un tipo de bigotes, suponemos que algún encargado de puerto, nos dijo que no había problema por amarrar donde estábamos durante un día y no habló para nada de cobrarnos. Esto me tranquilizó bastante porque acostumbrada a los puertos de nuestro mar, donde primero se pide permiso para amarrar y luego se va a capitanía con la documentación del barco y se paga, tenía la sensación, de la cual mi capitán se burlaba constantemente, de estar haciendo algo ilegal.
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Navegar...Vivir...Amar... |
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#2
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2ª Parte admirado público.....
![]() Después de cenar dimos una vuelta por la ciudad, pequeña y pintoresca, con las casas de uno o dos pisos pintadas de colores y callejuelas estrechas atestadas de todo tipo de comercios. En el paseo marítimo, se disponían las tabernas que con sus terrazas cubiertas ocupaban prácticamente toda la acera y por la calzada circulaban airosas las calesas adornadas por flores y tiradas por caballos. Por supuesto me acordé de Markel, mi hijo pequeño y casi pude imaginar la emoción que le hubiera causado ver los carruajes. El día 26 de abril lo pasamos entero en la isla de Egina. Segundo Domingo de Pascua. Las campanas de las numerosas iglesias comenzaron a repicar temprano llamando a los fieles a misa. No nos despertaron no obstante porque madrugamos bastante. Según la guía de las islas griegas que llevábamos y que por cierto, resultó ser bastante inexacta, la isla de Egina es pequeña, de apenas 8 km de lado por lo que pensamos que alquilar un par de bicicletas podía ser una buena opción para recorrerla. Nos dirigimos pues a un local donde alquilaban todo tipo de vehículos y que atendía una mujer rubia, de unos treinta años, que resultó ser polaca. Hablaba con soltura inglés, griego y francés, siempre me ha maravillado la facilidad para aprender idiomas de los polacos. La madre de un compañero de mi hijo pequeño es polaca y habla castellano sin ningún tipo de acento. La joven, muy amable y profesional nos desaconsejó la bicicleta por ser la isla muy montañosa y nos ofreció un Panda amarillo que finalmente alquilamos por 30 euros el día. Nuestra primera parada fue en el templo de Apolo, a las afueras de la ciudad de Egina. Mi primer templo griego. Me resulta difícil describir la emoción que sentí. Las ruinas eran escasas, se conservaban únicamente las trazas de las calles, los cimientos de las construcciones y una única columna en pié a la que faltaba el capitel. Sin embargo, la sensación de estar en un lugar que fue sagrado, donde mis admiradísimos aqueos adoraron al dios de la música, la filosofía y la medicina, sólo podría calificarse de cercana al éxtasis. Entre las ruinas, rodeadas de pinos y olivos, florecían las jaras, el romero y la lavanda. El cielo azul, el olor a bosque y la cálida temperatura me hicieron sentir por primera vez, aunque ya llevábamos varios días en el país, que por fin estaba en Grecia. Si es mucho tocho se avisa...... ![]() Salud
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#3
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Iñaki venga, que yo quiero ver esas islas como las describe tu Almiranta
![]() ![]() Al fin has llegado a Itaca. Me alegro por vosotros. Un abrazote grande.
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Avrei voglia di correre all’infinito e vedermi arrivare sempre prima di me e Avrei tanta voglia di te B. Costa |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a Chiqui | ||
jolly-roger (18-05-2009) | ||
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#4
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Lo siento jolly, pero ya conocerás la maxima: "Si no hay fotos... no hay viaje" ![]() A disfrutar ![]() Saludos ![]() ![]() ![]()
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#5
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Marc, esque eres......jo...NO hay manera de poner las fotos.....si quieres te las envio,con la de la POLACA....
![]() y me las cuelgas en la TABERNA.....Saludos y un Abrazo.... Pd: los Amigos que llevamos a Cais estan venga decirme que quieren quedar con vosotros...jajjaja que les hariais.
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#6
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![]() Y la foto ![]() NO HAY FOTO ![]() Bienvenidos |
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#7
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![]() PERDON me había zampao la 2ª ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() |
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#8
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Que dificil es tener un negocio en estos tiempos.![]() |
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#9
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Según nuestra guía de viajes, en Poros existe un templo dedicado a Poseidón, cerca del cual parece ser que se suicidó Demóstenes para no tener que rendirse a los macedonios.
Las indicaciones sobre la situación del yacimiento no eran demasiado precisas y teniendo en cuenta la trayectoria que llevábamos, ni siquiera me atrevía a recordar al patrón nuestra intención inicial de visitarlo. Lo que si hicimos fue ir a comer a una clásica taberna de pié de puerto, donde por primera vez probamos la comida del país. Deliciosa. No puede decirse otra cosa de la comida griega: sencilla, sabrosa y sienta de maravilla. Pedimos la típica Greek salade con su pepino, tomate, aceitunas y sobre todo su queso de cabra y su aliño de aromáticas que no supe identificar pero que me supieron a gloria bendita Después tomamos un plato de pescado para dos con sus langostinos, mejillones, pescaditos rebozados y calamares. Sí, calamares, que se dice y pronuncia exactamente igual que en castellano. Todo ello regado con la consabida Mythos de medio litro. Después de comer, ya en el Celeste, y ahora que lo pienso aún a penas lo he descrito, en seguida lo haré, continué con la Odisea. Ya los dioses se habían apiadado del ingenioso Odiseo y el héroe había llegado al país de los Feacios, donde gracias a Atenea y a Nausicaa, hija del rey Alcínoo le habían recibido con honores y prometido una velera nave con fuertes remeros para volver a su patria. Así, en Poros, firmemente amarrados en el puerto, sentíame como en una especia de Feacia, que por cierto tengo que averiguar dónde está, si es una tierra ficticia o se localiza en algún sitio físico, puesto que los habitantes de la isla eran ciertamente acogedores. Y ahora sí, describo el Celeste. 36 pies, amplia bañera con su mesita plegable. Timón de rueda con los instrumentos electrónicos de navegación y el compás delante. La bañera está cubierta por una capota azul que nos protege del sol, la lluvia y el viento. Mayor y Génova enrollables, muy práctico con una tripulación tan escasa como la nuestra, un potente motor de 42 caballos, con un depósito de combustible de 135 Ltrs y dos tanques de aguade 150 Ltr creo recordar. En proa, fuertemente amarrada una lancha neumática, imprescindible en estos mares, cuyo motor fuera borda se sujeta en uno de los balcones de popa y cuenta con una polea para manipularlo. El interior es impecable. aunque impera bastante la melamina...asientos de skay blanco en el salón. Junto a la mesa de cartas, bien surtida de ellas por cierto, el GPS y la radio, además de un aparato de radio-CD muy útil para escuchar música porque los informativos en griego somos incapaces de entenderlos. Tres amplios camarotes, muy confortables para mí, aunque el metro noventa y dos y los más de cien kilos de peso del patrón son difíciles de acomodar. Excelente equipamiento de ropa de cama y toallas, tal vez hasta excesivo para nosotros. La cocina perfectamente equipada, con horno de gas y una magnífica nevera de gran capacidad. Agua caliente, fregadera con dos pozos y un pequeño baño con ducha y un armarito detrás del espejo que nos ha costado bastante descubrir. En suma un pequeño apartamento al que nos hemos acostumbrado de tal manera que en tres días estamos como en casa. El barco inglés que estaba amarrado delante nuestro estaba tripulado por tres personas, dos mujeres y un hombre que pasaban de los 60 años. Parece que tenían problemas con el motor y a lo largo de la tarde varios mecánicos fueron acercándose a la embarcación. A penas cruzamos palabra con ellos a parte de los consabidos God morning, hello y esas cosas. De todas maneras siempre me ha sorprendido esta gente ya de cierta edad, casi nunca españoles que andan navegando en velero por el mundo. No sé, se supone que con esos años ya las personas duermen mal, tienen lumbalgias, artrosis, hipertensión, colesterol y todo eso, la verdad es que me parece un tanto inexplicable, se jubilan y ¡venga!, a navegar por ahí. Tal vez es su sueño. Mientras yo continuaba leyendo la Odisea, otros barcos se acercaron a puerto y todos amarraron igual que nosotros, ninguno de popa al estilo local. ¡Menos mal!, al menos se fue mitigando mi sensación de estar dando la nota. Entre tanto, Iñaki se puso a enredar con el ancla. Cuando me dijo eso de voy a echar un vistazo a ver si lo arreglo y no tenemos que esperar al técnico de Fylovent, yo ¡oh, desconfiada esposa!, temí que fuera a provocar una avería aún mayor y recordé las palabras de Tony en Atenas: cualquier problema llamáis. Sin embargo lo arregló y llamó al técnico para decirle que no hacía falta que viniera. Al poco pasó el encargado del puerto y nos cobró 3,5 €, advirtiéndonos de que debíamos marcharnos antes de las 9:30 del día siguiente puesto que había programada una exhibición de barcos para el día siguiente. Una vez pagado el amarre fuimos a comprar provisiones, dar una vuelta por el pueblo, y todo eso que se hace cuando llegas a un puerto. Al anochecer, las tabernas encendieron sus guirnaldas luminosas y nos sentamos en una de ellas a tomar una Mythos. Nos sacaron una tapa o aperitivo a base de tiras de zanahoria y pepino, aliñadas con una de esas vinagretas tan ricas que preparan en Grecia. Como siempre y esto no es exclusivo de este país pues en el nuestro también se da, se nos acercaron varios vendedores a ofrecernos CDs y DVDs. Observamos que todos parecían de origen hindú por sus rasgos, curioso, porque en España suelen ser negros. Volviendo al barco, vimos a uno de los vendedores sentado en un banco, mirando al mar, con una expresión de derrota absoluta. No sé si para nuestra vergüenza no hicimos nada, sólo pasamos a su lado. Desde luego, tampoco quedamos impasibles y comentamos el hecho, pero la realidad es que no pudimos, no supimos o no quisimos ayudarle. Yo pensé que él, al igual que nosotros era extranjero en esa isla, sólo que los motivos de su viaje eran completamente distintos y desde luego su situación no tenía nada que ver. Culpabilidad, sí eso es exactamente lo que sentimos.
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#10
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Cita:
A ítaca no se pero piedras.....jesus...jesus... ![]() ![]() Un abrazo chiqui
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