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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#28
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Hola a tod@s.... vamos acabando....que es gerundio...
![]() Penúltima entrega.... ![]() Viernes 1 de mayo, día internacional de los trabajadores. Por la mañana Iñaki se puso a manipular el ancla y ¡oh, sorpresa!, lo mismo que ocurrió en Poros, el ancla funcionaba. El capitán pensó en llamar a Fylovent para que no vinieran los técnicos pero yo le hice desistir, podíamos tener cualquier otro problema y ellos habían prometido venir a las 9:00, con lo cual seguramente estarían ya en camino. Tal y como habían prometido, hacia esa hora llegaron y sólo pudieron constatar que efectivamente el ancla funcionaba. Nos preguntaron si habíamos tenido algún otro problema y yo les dije “only anchor”. Uno de nuestros vecinos, les explicaron el problema que habíamos tenido ayer. Se lo agradecimos, porque podía parecer que les habíamos llamado por nada o para justificar algún daño en el barco. Antes de zarpar, Iñaki, muy solidariamente ayudó a una pareja Suiza que tenía problemas con el enrollador del Génova de su Deheller, un barco ya bastante viejo. Izó en la guindola al hombre hasta lo alto del mástil, yo sé bien cómo se hace esta maniobra porque me he subido muchas veces al palo de nuesto “Guadalupe” a resolver asuntos varios. El suizo debía pesar un quintal, según me dijo después mi esposo, pero con la ayuda de los chicos Fylovent, todo se solucionó en un abrir y cerrar de ojos. Listos para salir del puerto. Recogí la colada que estaba tendida en los guardamancebos de estribor y nos dispusimos a zarpar bajo la atenta mirada de los Fylovent. Sólo hubo un leve contratiempo, al subir el ancla, ésta enganchó una cadena que estaba en el fondo y tuvimos que bajarla un poco, hasta que se soltó y volver a subirla. Rumbo a Atenas, llamamos a Katherina para advertirle de nuestra llegada hacia las 14:30. A penas sacamos la vela, no había prácticamente viento. Tomé rumbo a Alimós desde la punta NE de Egina. 32º, el GPS corroboró mi medición. Poco más que reseñar de esta jornada de navegación, salvo que como nos había indicado el barómetro, empezó a llover. No obstante fue una pequeña nube y en seguida empezó a lucir el sol. Pronto pudimos ver la costa ateniense, completamente urbanizada. Las casas blancas parecían tan numerosas como la arena de una playa. Cinco millones de habitantes, una gran urbe. Cuando nos íbamos acercando, intentamos adivinar la posición de la marina Alimós en la costa y hacíamos esfuerzos por recordar nuestra partida y los distintos elementos de la ciudad que distinguimos entonces. Veíamos la acrópolis, un estadio deportivo, un montículo,…pero la verdad es que a esa distancia era difícil calcular a ojo, la posición exacta. Hicimos varias comprobaciones con la carta y el GPS y afortunadamente la medición estaba bien hecha, y aunque con media hora de retraso sobre lo que habíamos previsto, avistamos la marina de Alimós. Como siempre que nos aproximábamos a un puerto, me entró la inquietud previa al amarre, sin embargo duró poco porque en seguida vimos en uno de los muelles un hombre que nos indicaba el lugar donde teníamos que amarrar. Allí, dos operarios nos facilitaron la maniobra y nos recibieron con un cordial ¡welcome to Athens! Salud ![]()
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