16/06/2009 –
Esperando…
Después de una buena cena (arroz con pollo y alcachofas) miramos lo que se podía esperar del tiempo para mañana. Aparentemente tendríamos ENE de F3 a 4. Como nuestro rumbo va a ser N, no es como para tirar cohetes, pero bueno.
Durante la charleta en la bañera, acompañada de chocolatitos al 74% de cacao y buen whisky,

decidimos ir a las Columbretes ya que no las conocemos nadie de la tripulación. A dormir y mañana será otro día.
A eso de las 07:30 se cae el bichero que sujeta el toldo largo, despertándonos sobresaltados.

Lo habíamos dejado puesto y el viento arreciaba desde el N. Se recoge el toldo y dormitamos un poco más.
Alberto llama y, como tenemos día nublado, decidimos quedarnos en Gandía. A él le viene mejor, porque viene en coche alquilado y puede dejarlo en la estación sin problemas.
En vista de eso nos vamos a la compra y nos hacemos con tres caballas y un par de kilos de gambones. Nos zampamos casi tres cuartos de kilo al horno y, mientras se hornean, nos tomamos las caballas a la plancha acompañadas por una buena ensalada. Película siestera y a esperar en medio de un estrés inaguantable.
Se pasa la tarde enredando y con algunos paseítos, mientras Alejandro prepara sus vacaciones de este año. Su mujer y él mismo se van a Islandia, ese país donde en pleno verano hace 1º sobre cero cuando hay suerte.
A eso de las 19:00 llega Alberto. Trae más hambre que el perro de un ciego, porque solo ha comido algunos “sandepiches” en una gasolinera. Nos sirve de excusa para preparar el resto de los gambones al pil-pil (receta de Polen)

y, a base de pan bien mojadito en la salsa, nos ponemos “moraos”.
Después de un rato de charleta, la juventud se va a dar un voltio por Gandía. No tardarán mucho en volver. Parece ser que el ambiente deja algo que desear o que el barco tira más de lo que parece.
Mañana salimos hacia Canet de Berenguer.
Y, para que conste, he aquí una "afotico" de los gambones, antes de entrar en el horno.
