Originalmente publicado por Capitán Barceló
Yo tengo una idea:
No al intervencionismo.
Por amor de Dios, ahora resulta que también hay que controlar a los que habiéndose hecho socio de un club náutico y pagado una pasta, no salen a navegar porque sencillamente no les da la gana...
¿Habría que hacer un censo de los que dejan el barco parado por enfermedad, depresión, exceso de trabajo, mal de amores, mareos, ciáticas, ir en moto, causas meteorológicas, etc...?
Con todos los respetos, cofrades, lo que hay que oir, o leer... (incluida mi intervención, claro)
¿Hablamos de navegar y de libertad, valga la redundancia, y proponemos observatorios, controles, censos, estadísticas, inspectores, informadores, marineros espías, grúas que sacan barcos del agua, sanciones..?
¿No tenemos bastantes obligaciones impuestas ya?
¿Qué ocurre si firmo una campaña de retirada de barquichuelos y multas coercitivas a quien no llegue a una ratio decente de salidas, según mi caprichoso criterio, y al cabo de una semana me rompo la tibia y el peroné, y no puedo salir a navegar durante cuatro o cinco meses?
¿Y si comprado el barco y expulsado al osado navegante que no navega lo que considero normal y aceptable, puesto que yo he firmado la propuesta, me enamoro de una moto y me da por salir a hacer quilómetros todos los fines de semana excepto los de verano?
"Ay, ay, ay, que llevo dos meses y tres días sin navegar... ¡me sacarán el barco del agua!"
¿Es eso? ¿Más tensión a nuestras tensionadas vidas?
"Ay, ay, ay, me han destinado a la Península durante cuatro meses, dejaré de ver a mi familia, mis amigos y no podré navegar ¡me sacarán el barco del agua!"
¿Se trata también de eso? ¿De crear desasosiego y generar más estrés?
Pues no estoy de acuerdo.
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