El mejor tango de la historia
Y luego esos miedos no son más que fantasmas que nuestra mente creó, espectros que nos susurran al oído sentimientos apócrifos, todo cuanto en realidad nunca ha sucedido. Es al darles la espalda cuando se desvanecen con la bruma, y vuelven entonces los auténticos recuerdos a aflorar, aquellos que dábamos por perdidos y que van componiendo la verdadera sinfonía de nuestra vida.
En realidad dudo que se pueda aplicar a tu caso, pero entro en mi horario delirante e insomne y es la manera que tiene mi mente de culparme por no respetar su letargo.
