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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Se montaron en el taxi y se fueron.
Sarah subió la última, y me dedicó un guiño y una sonrisa mientras le daba una palmadita seca al trasero de Alexandra, que subía antes que ella. Una de las cosas que hacen que me felicite por haber dedicado tiempo y esfuerzo al dominio del Español es que me permite entender muy bien las variantes sudamericanas. Dicen que uno vive tantas vidas como idiomas habla, y el Español cumple con creces su cometido en esta promesa si uno es capaz de palpar la historia y la aventura entre las palabras. América del Sur es como un océano sólido por el que transitan los nautas de la Pampa rodeados por la misma soledad que envuelve a los marinos. El cielo es distinto, pero algo del alma de víctima de los españoles pervive en los cantos de los gauchos. Largué amarras cachazudamente. Moví el timón como si pesara más que el de un clipper. Di avante cargando el peso del cuerpo sobre la palanca. Me rebotaba la voz de Jorge Cafrune entre las orejas, por dentro, con resonancias de espacio huero. Mejor no pensar. Pa què ví a picar los bueyes? Pa qué? Pa qué? Si a mi no me espera naide Pa qué? Pa qué? Dejé Ustica por el través de estribor, lejos, tan solo una sombra azulada, mientras Cafrune subía un poco el tono en una copla adecuada: Por eso pasé de largo Detenerme ¿para qué? Y pasé el golfo de Castellamare con un susurro prudente Los pagos con ser ajenos Los cruzo de un galopito. Pero no llegué a doblar Capo San Vito antes de que Machado me pasara cuentas, No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Cierto, cierto. Poco queda antes que me descuaje un torbellino o me tronche el soplo de las sierras blancas. Pero algo queda. Y, si me descuidase tan solo un poquito, ese algo sería capaz de alumbrar una rama verdecida. ¡Patético viejo rijoso! |
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#2
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No te descuides!, o alumbrarás una rama verdecida antes de que te descuajen.... o sí.
Precioso, gracias. |
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#3
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Sarah, cuando te nombro
me viene a la memoria un rayo, pálida luz de la noche ... Y espero que alguna razón te la traiga de vuelta, quizás un milagro de la primavera o un invierno en los páramos de Soria. ![]() ![]() Gracias Tahleb
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#4
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Y nos hemos quedado sin protagonistas.
Metemos cita que no me se ocurre banda sonora, ...para animar al maduro escribiente a seguir con su entretenida confesión. 6. Hombre en su punto. No se nace hecho: vase de cada día perfeccionando en la persona, en el empleo, hasta llegar al punto del consumado ser, al complemento de prendas, de eminencias. Conocerse ha en lo realçado del gusto, purificado del ingenio, en lo maduro del juicio, en lo defecado de la voluntad. Algunos nunca llegan a ser cabales, fáltales siempre algo; tardan otros en hazerse. El varón consumado, sabio en dichos, cuerdo en hechos, es admitido y aun deseado del singular comercio de los discretos. -Baltasar Gracián-. Editado por invitadoam en 04-11-2009 a las 19:01. |
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#5
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No es recomendable navegar solo cuando se tiene el alma en ebullición. Dicen que la mar relaja, pero en realidad su efecto, como el del alcohol, es el de potenciar las emociones. Las alegrías son más altas en el mar. Las penas, más hondas. La soledad, más negra. La vida, más absurda. El destino, más cruel.
Como todos los solitarios que emprenden una navegación, pasé unas horas iniciales con el síndrome de la regata, que te lleva a no dormir ni comer para poder estar en cubierta trimando obsesivamente el aparejo, con un ojo puesto permanentemente en el cuadrante de la corredera, pero es un trastorno que conozco bien y no me dura mucho tiempo. Aún así, ingresé en un duermevela febril en el que las ensoñaciones se trenzaban con los recuerdos y, ambos, con la realidad. Soñé, o tal vez vi, a Adèle sosteniendo en la mano un trozo de obsidiana con forma de huevo y advirtiéndome de que había que ser muy cuidadoso con sus propiedades mágicas. Claire, desnuda en la proa, señalaba algún punto del mar por la amura y, sonriente, murmuraba ¡delfines! Pasó por mi sueño la proa negra del Renoir, mi primer mando, con mi ex esposa asomada a la regala, sin poder verme puesto que no tenía ojos. Sarah y Alexandra se besaban en lo alto de la Roca Tarpeya. Mi madre, sentada en el tocador, se peinaba los cabellos larguísimos y me lanzaba un beso a través del espejo: timshel, petit renard. Timshel! Comí bien, dormí en condiciones un rato y las imágenes cesaron. El verdadero problema fue decidir a dónde ir y para qué. Maniobré para recibir el viento de través, que es como mejor se navega a vela, miré qué rumbo hacía la proa y lo pasé a la carta para ver a dónde iría a parar. Me alegré al descubrir que el extremo de mi derrota estaría sobre Àrbatax, en la isla de Cerdeña, a unas 24 horas de viaje. Un lugar que me era desconocido. Un nombre que parecía improbable. Leí en el derrotero que, en sardo, se llama Arbatassar. Arbáa, en árabe significa lo mismo que téssera en griego: cuatro. E iba a ser la cuarta escala del verano. |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a Tahleb | ||
Atlántida (18-11-2009) | ||
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#6
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Yo me he abonado a los relatos de Tahleb, me siento tan reflejado en algunas cosas...
![]() ![]() Una ronda y gracias por compartir con nosotros estas lineas. |
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#7
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Cita:
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![]() La vida es como un viaje por el mar: hay días de calma y días de borrasca. Lo importante es ser buen capitán de nuestro barco. Jacinto Benavente
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