Hay que ser mala bestia para jugar con estas cosas, porque en el fondo, me temo, lo que hacen es burlarse de las buenas personas que se apiadan de los malos momentos por los que puede pasar una familia.
Lo realmente cierto es que si queremos echar una manita no hace falta que nos llamen, hay muchos lugares a los que acudir a donar sangre, siempre se agradece, sobre todo si se trata de grupo sanguíneo no muy común.
Yo dono unas tres veces al año, y aquí estoy. Invito a todos a que lo hagan, hoy por ti, mañana por mi.
Y no duele, de verdad.
