Por favor, no vayais descalzos navegando, no digo nada con el barquito fondeado, o amarrado en puerto, pero navegando a partir de cierto viento no es raro el resvalón, un tropiezo en cabos, un desequilibrio por una ola, y con ello un gesto rápido de apoyo en el que el pié corre para recuperar el equilibrio del cuerpo y no mira en donde se apoya. Yo fui testigo de un par de cortes, uno de ellos muy profundo y desagradable de ver si no eres carnicero, aunque se remediaron con hilo y aguja...
Como mínimo con unas saldalias, pero el barco con sus herrajes y salientes no es un buen entorno para nuestros pies, se tranforman en piedras y cuchillos. Es un opinar

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