Mi mayor susto me pasó en junio del año pasado.
Hasta entonces, si la singladura que iva a hacer era pequeña, el"mono" que tenía, las ganas de salir con el barco eran tan grandes, que embarcaba, soltaba amarras y adios; no revisaba nada del barco, al fin y al cabo "iva a la playita de aquí al lado y no pasaría nada ". Craso error, en junio del 2009, en la playita que está a apenas 500 metros del puerto, el mástil cayó, y por suerte el rof paró el golpe y no nos dió a nadie de los cinco que pensábamos pasar un buen día de playa. Si hubiese revisado sólamente un poco la jarcia de la embarcación hubiese visto que faltaba la anilla de jarcia que asegura el stay. Una pieza que con 6 euros compras una bolsa de 50.
Desde entonces, antes de salir, vaya donde vaya, reviso stay, back, obenques,tensores, caña y pala de timón; que todo esté en su sitio y no exista ningún "tornillo flojo". No hace falta hacer grandes travesías para tener un accidente fatal.
Salud y birras
