![]() |
|
|
|
| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
|
|
#1
|
||||
|
||||
|
Very, malvada, me has recordado las confituras de picotas y las de moras que hacía mi abuela... ¡y los patés!.
Me voy a la cama. |
|
#2
|
||||
|
||||
|
Hola a tod@s, se que casi no participo en este hilo pero si me lo permiten yo vuelo a tiempos más actuales...
con Octavio Paz y su poema:NI EL CIELO NI LA TIERRA Atrás el cielo, atrás la luz y su navaja, atrás los muros de salitre, atrás las calles que dan siempre a otras calles. Atrás mi piel de vidrios erizados, atrás mis uñas y mis dientes caídos en el pozo del espejo. Atrás la puerta que se cierra, el cuerpo que se abre. Atrás, amor encarnizado, pureza que destruye, garras de seda, labios de ceniza. Atrás, tierra o cielo. Sentados a las mesas donde beben la sangre de los pobres: la mesa del dinero, la mesa de la gloria y la de la justicia, la mesa del poder y la mesa de Dios —la Sagrada Familia en su Pesebre, la Fuente de la Vida, el espejo quebrado en que Narciso a sí mismo se bebe y no se sacia y el hígado, alimento de profetas y buitres… Atrás, tierra o cielo. Las sábanas conyugales insomnes, cubren cuerpos entrelazados, piedras entre cenizas cuando la luz los toca. Cada uno en su cárcel de palabras, y todos atareados construyendo la Torre de Babel en comandita. Y el cielo que bosteza y el infierno mordiéndose la cola y la resurrección y el día de la vida perdurable, el día sin crepúsculo, el paraíso visceral del feto. Creía en todo esto. Hoy duermo a la orilla del llanto. También el llanto sirve de almohada. ![]() Octavio Paz Espero que les guste tanto como a mi ![]() ![]() ![]()
__________________
La belleza de la vida la podemos encontrar en ...la sonrisa de un niño, en un bello rostro, un cuerpo hermoso, pero lo más divino de la creación esta en... el Corazón... Chiquisunica
|
|
#3
|
||||
|
||||
|
/…
Una fuerza tan poderosa que podía eliminar todos los obstáculos. De ahí que estuvieran resultando tan fuertes las evidencias de su presencia. La Muerte estaba a punto de ser vencida... ¡Sólo faltaba que ella se materializara! Es posible que las ideas funcionen como los seres vivos. El conde con su insistencia había moldeado en el aire las formas de su amor, y ese vacío se estaba llenando con una materia cada vez más consistente. Y en aquel preciso instante obtuvo la sensación definitiva, absoluta, de que resultaba imprescindible que ella apareciese en la habitación. Se hallaba tan convencido del prodigio como de su propia existencia, y cada uno de los objetos que le rodeaban se encontraban repletos de la misma convicción. ¡La estaban aguardando! Únicamente faltaba Vera, como un cuerpo tangible, para que el inmenso Sueño de la Vida y de la Muerte abriera un instante su umbral infinito. El sendero de la resurrección ya había sido extendido, a la manera de una alfombra. El primer aviso apareció con el fresco estallido de una risa musical, capaz de iluminar el lecho nupcial... El conde se dio la vuelta. Y delante de él, moldeada por su voluntad y sus recuerdos, reclinada voluptuosamente sobre la almohada de encaje, sujetándose con la mano derecha su abundante cabellera negra, con la boca deliciosamente entreabierta por una sonrisa de paradisíaca felicidad, hermosa hasta enloquecer a quien la veía, surgió ella ... ¡La condesa Vera, la deseada! Parecía adormilada, como si acabara de despertar. -Roger -llamó con una voz lejana. El conde se aproximó muy despacio, hasta que no pudo contenerse... ¡Con qué sed de amor recogió con los suyos los labios divinos, en una muestra de pasión inmortal! Y en aquel instante los dos se dieron cuenta de que eran, de verdad, un único ser. Así las horas fueron pasando con un vuelo singular, alimentadas por un éxtasis en el que se entremezclaban, por vez primera, el cielo y la tierra. De repente, el conde Athol se sintió atacado por un arrebato de cordura, de lógica malsana. Por eso se estremeció bajo el dominio de una realidad que nunca había sido suya, y exclamó ridículamente: - ¡Vaya, si se me había olvidado! ¿Cómo puedo estar aceptando este juego? ¡Lo que tengo ante mis ojos no es real…, porque tú estás muerta! En aquel preciso momento la beática lámpara del icono se extinguió. …/ Vera.- Villiers de L’Isle-Adam |
|
#4
|
||||
|
||||
|
Pero, gracias a aquel anciano, casi había dejado de soñar con los cautivos eretrios. Bastante tenía con contemplar todas las noches el rostro del verdugo desnarigado que le arrancaba las uñas. No necesitaba más tormentos.
Ahora, cuando las Keres se lo llevaran y se presentara ante los jueces de ultratumba, sólo tendría que decirles: Vengo puro de entre los puros, pues pertenezco a vuestra estirpe bienaventurada. He pagado castigo por mis impíos hechos, y acudo suplicante ante la casta Perséfone para rogarle que me envíe a la morada de los limpios. Sálvame, Brimó, ¡oh gran Brimó! Andricepedotirso, Andricepedotirso, ¡oh gran Brimó! Temístocles había memorizado los versos, incluso las contraseñas del final, que no tenían ningún sentido para él, pero que según Zeuxis le servirían para franquear la puerta del Elíseo, el rincón del infierno donde moraban los bienaventurados. Más, por si acaso, en la lámina de oro llevaba unas instrucciones en letras tan diminutas que el purificador las había grabado aumentándolas con cristal de roca: "Cuando llegues a la morada de Hades, hallarás a la derecha una fuente, y junto a ella un blanco ciprés. Allí se refrescan las almas de los muertos, ¡pero no se te ocurra beber de ella, pues son las aguas del Olvido! Más adelante encontrarás la laguna de la Memoria. Di a sus guardianes: «Hijo de Gea soy y de Urano estrellado. Seco estoy y de sed me muero. Dadme a beber las frescas aguas de la Memoria.» Las aguas que había junto al ciprés blanco eran las del Leteo el río del Olvido. No bebería de él por nada del mundo. Si ni siquiera su espíritu recordaba lo que había hecho en vida, ¿qué sentido habría tenido su propia existencia? Pero Temístocles temía que pudiera caer víctima del mismo mal que aquejaba a su madre desde hacía unos años. ¿Qué ocurriría si, al igual que Euterpe, empezaba a olvidar primero lo que había comido el día anterior, después los nombres de sus hijos, sus caras, los sucesos de sus últimos años y, por fin, su existencia entera? Si moría en esas condiciones, con la mente convertida en una tablilla de cera derretida y borrada, cuando llegara al Infierno ni siquiera se acordaría de consultar la lámina de oro. Se olvidaría de la contraseña y de que gracias al purificador órfico había limpiado el crimen de Eretria, y sufriría tormento al igual que otros grandes pecadores como Sísifo, Tántalo o Ixión. Salamina.- Javier Negrete |
|
#5
|
||||
|
||||
|
En la pared, los diplomas, en ricos marcos, fechados veintitrés años atrás. En uno de ellos estaba escrito y sacramentado por la firma del antiguo capitán de puertos, haber aprobado Vasco Moscoso de Aragón todos los exámenes y pruebas exigidas para la obtención del título de capitán de altura, que le daba derecho a mandar cualquier tipo de navío de la marina mercante por mares y océanos. Veintitrés años atrás, aún relativamente joven, a los treinta y siete años de edad, había obtenido el diploma de comandante. Joven de edad, pero ya un viejo marinero, pues, según contaba, había empezado a los diez años como grumete en un destartalado carguero, y había ido ascendiendo escalón tras escalón hasta llegar a primer piloto, a segundo comandante y así sucesivamente. Innumerables veces había cambiado de navío, le gustaba ver nuevas tierras, correr mares bajo las más diversas banderas, envuelto en aventuras de guerra y amor. Pero cuando, a los treinta y siete años, se halló apto para optar al puesto de capitán de altura, volvió a Bahía y allí, en su Capitanía de Puertos, obtuvo el codiciado título. Deseaba que su puerto de origen, aquél donde estuvieran registrados sus datos y capacidad, fuese el muelle de Salvador , desde donde, niño aún, había partido a la aventura del mar......... En otro marco, el diploma de Caballero de la Orden de Cristo, la importante condecoración lusitana, honoraria, con derecho a medalla y collar, conferida al comandante por sus relevantes servicios al comercio marítimo por Don Carlos I rey de Portugal y los Algarves.
Se sentaba en un sillón plegable, de los de a bordo, con asiento y respaldo de hule, al lado del rueda de timón, la pipa en la mano, el mirar perdido más allá de las ventanas. En una larga mesa, el globo enorme y giratorio, varios instrumentos de navegación: brújula, anemómetro, sextante, higrómetro, el gran catalejo negro, con el que se veía la ciudad de Bahía como si estuviera allí mismo, la paralela para trazar rumbos y la admirada colección de pipas que enamoraba a todos. El reloj de a bordo se llamaba cronógrafo. En las paredes, mapas de navegación, cartas oceánicas, rutas de golfos y bahías, de islas perdidas. Sobre un mueble donde guardaba el comandante botellas y copas, en una enorme caja de cristal, la reproducción de un transatlántico, "un gigante de los mares", mi inolvidable "Benedict", el último de los muchos en que había navegado, su último barco. Fotos ampliadas de otros navíos, de diferentes tamaños y nacionalidades enmarcadas, algunas en color. Cada uno de aquellos navíos representaba un trozo de vida del comandante Vasco Moscoso de Aragon, le recordaban historias, casos, alegrias y largas noches solitarias. Los viejos marineros. Jorge Amado
__________________
..mis sueños son mentiras, que algún día dejaran de serlo. |
|
#6
|
||||
|
||||
|
El caño, dándole el sol toda la mañana, está tibio, pero el agua está fresca, aunque no muy fresca, y sabe, si no a sapo, a algo vivo, a algo entrañable, al hierro entrañado de la tierra. Sabe a algo sustancial, se podría partir el pelo en cuatrocientos -cuatrocientos es un número perfectamente concebible y el pelo se podría partir en lo inabarcable, en lo incalculable, porque son inconcebibles las venas de la tierra- son inconcebibles porque no son venas, por donde viene y se reparte luego por las venas - verdaderaas venas- de los chicos que traen las madres, llenas de fe, a esa nodriza- les traen y les obligan a beber, sujetan a los pequeños contra el caño como contra la teta de una pasiega- y esa vena abierta queda fuera del recinto, su pródiga riqueza está al alcance de todos. A lo acotado, a lo regio sólo entra el que tiene una tarjeta. Hay que entrar, con ella, por una puerta y pasar por unos guardas - pasas por delante de ellos, pasas por su permiso; una ancha zona de oposición, de temor, de desconfianza...¿Será posible pasar?..¿Será suficiente la tarjeta?...¿Será auténtica?....¿No habrá caducado?...En la avenida de entrada - enorme- la grava suena bajo los pies como algo difícil de mascar, algo artificial puesto allí para dejar delimitado el suelo con aquella dureza que no suena a campo. Luego, ya no suena: se empieza a pisar la tierra, que no es blanda, pero parece suave, silenciosa, tanto que se deja olvidar. Se puede correr y avanzar por los caminos laterales, por donde no hay caminos, por entre malezas de donde surgen a veces bichos que estaban allí escondidos, pero parece que brotasen de la tierra, como el agua. Unos echan a volar, otros corren, se escurren por entre la hierba, veloces, dejando un surco -un surco dejado ya antes por ellos mismos - por sus congéneres mismos, por sus mismos- y corren como corrre un chorro de agua por la arena y se meten en ella, por otro agujero.........
Barrio de Maravillas. Rosa Chacel
__________________
..mis sueños son mentiras, que algún día dejaran de serlo. |
|
#7
|
||||
|
||||
|
Considero este el lugar ideal para rendir un homenaje al escritor fallecido hace unos días
Los lectores perdimos una gran fuente de maná literario y periodístico Por Luis Di Giacomo (*). Lo que cualquiera escribe, sólo adquiere sentido a partir de la presencia de un lector. Antes de que éste haga su aparición, consumiendo el texto, estudiándolo o dejándose envolver por él según el caso, las palabras impresas son sólo manifestaciones en espera, expresión frustrada, desgarro o autosatisfacción de quien dice algo con la esperanza de ser escuchado. Hay quienes tienen el don de encantar con sus palabras. Son aquellos que saben hilar los términos de manera tal que nos atrapan en su red semántica de la cual no queremos ni podemos escapar, devorando las páginas hasta el final de cada historia. Escritores, periodistas y poetas se adueñan de las palabras y nos alimentan a veces el intelecto, otras el afecto o la fantasía. Los escritores/periodistas nos conectan con la realidad o nos invitan a imaginar, haciéndonos en definitiva lecto-devoradores de sus fuentes. Con la muerte de Tomás Eloy Martínez los lectores nos quedamos sin una fuente de maná. El improbable alimento mágico que fluía en el desierto mantuvo a todo un pueblo en los inicios de la diáspora bíblica y hoy se repite en su fluencia a través de cada relato, cuento o novela que nos saca de la realidad a veces yerma y nos introduce en mundos que de tan inexistentes llegan a ser reales, mientras transcurrimos desde la primera frase hasta el final de un libro de ficción. Cuando las ficciones narran la realidad histórica, y casi toda la novelística de Tomas Eloy Martínez se trata de ello, el pasaje realidad/fantasía/realidad es un continuum serpenteante a través de cada página que desorienta, fascina y al mismo tiempo hace pedagogía de la historia viva. En ese sentido es probable que el Martínez periodista haya alimentado al escritor de una constante dosis de realidad, de incontables personajes existentes y de circunstancias cotidianas tan ciertas como increíbles con las cuales iba construyendo su universo ficcional. En otro sentido, cuando leemos una crónica de la realidad -entiéndase artículo periodístico-, a veces nos suele pasar lo mismo. Cuando un periodista es escritor, y Tomás Eloy Martínez lo era, sucede que aunque sea en un breve relato de actualidad nos termina "contando" un cuento, "narrando una historia" que trasciende lo informativo y se transforma en una pequeña creación literaria. La literatura argentina ha tenido varios de estos exponentes que, mal que les pese a los académicos de letras que suelen motejarlos de hacedores de un arte menor, han calado masiva y hondamente en nosotros, los lectores. Pondría entonces sin temor en el mismo estante de la biblioteca, aun a costa de estar cometiendo sacrilegio y a espaldas de cualquier consideración crítica o de jerarquías, a quien hoy recordamos, junto a Roberto Arlt, Osvaldo Soriano, Martín Caparrós, Marcelo Birmajer, Orlando Barone y por qué no a los foráneos pero universalmente nuestros Ernest Hemingway y Graham Greene, todos escritores/periodistas de relatos inolvidables. El coronel Mori Koenig, la santa Evita, el general Perón, Arcángelo Gobbi, Julio Martel, el cantor de tangos que nunca grabó, el desaparecido Simón Cardozo, la masacre de Trelew y la matanza de Ezeiza existen para los lectores de Tomas Eloy Martínez en una dimensión literaria, donde fueron noticia y son novela. Desde el punto de vista de un simple lector, Tomas Eloy Martínez queda impreso como un dador de imaginación, a quien debemos agradecer que nos contara historias ciertas como si fuesen cuentos y haya escrito monumentales novelas indiscutiblemente realistas.
__________________
![]() el primer beso siempre se da con la mirada
|
![]() |
Ver todos los foros en uno |
| Etiquetas |
| lecturas, literatura |
| Herramientas | |
| Estilo | |
|
|