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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Cita:
por el artículo,Slocum!!![]() No me extraña que haya varios autores que se quieran atribuir el libro, dado que, es de las mejores obras de arte, y que mejor identifican la picaresca española jamás escritas!! ![]() ![]() ![]()
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..el mar dará a cada hombre una nueva esperanza, al igual que el dormir le da sueños... |
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#2
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Cultivo Una Rosa Blanca
En Mayo Como En Enero Para El Amigo Sincero Que Me Da Su Mano Franca Y Para El Cruel Que Me Arranca El Corazon Con Que Vivo Cardo Ni Ortiga Cultivo Cultivo Una Rosa Blanca Jose Marti |
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#3
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Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria, hay besos que se dan con la mirada hay besos que se dan con la memoria. Hay besos silenciosos, besos nobles hay besos enigmáticos, sinceros hay besos que se dan sólo las almas hay besos por prohibidos, verdaderos. Hay besos que calcinan y que hieren, hay besos que arrebatan los sentidos, hay besos misteriosos que han dejado mil sueños errantes y perdidos. Hay besos problemáticos que encierran una clave que nadie ha descifrado, hay besos que engendran la tragedia cuantas rosas en broche han deshojado. Hay besos perfumados, besos tibios que palpitan en íntimos anhelos, hay besos que en los labios dejan huellas como un campo de sol entre dos hielos. Hay besos que parecen azucenas por sublimes, ingenuos y por puros, hay besos traicioneros y cobardes, hay besos maldecidos y perjuros. Judas besa a Jesús y deja impresa en su rostro de Dios, la felonía, mientras la Magdalena con sus besos fortifica piadosa su agonía. Desde entonces en los besos palpita el amor, la traición y los dolores, en las bodas humanas se parecen a la brisa que juega con las flores. Hay besos que producen desvaríos de amorosa pasión ardiente y loca, tú los conoces bien son besos míos inventados por mí, para tu boca. Besos de llama que en rastro impreso llevan los surcos de un amor vedado, besos de tempestad, salvajes besos que solo nuestros labios han probado. ¿Te acuerdas del primero...? Indefinible; cubrió tu faz de cárdenos sonrojos y en los espasmos de emoción terrible, llenaron sé de lágrimas tus ojos. ¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso te vi celoso imaginando agravios, te suspendí en mis brazos... vibró un beso, y qué viste después...? Sangre en mis labios. Yo te enseñe a besar: los besos fríos son de impasible corazón de roca, yo te enseñé a besar con besos míos inventados por mí, para tu boca. Poemas de Gabriela Mistral
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..mis sueños son mentiras, que algún día dejaran de serlo. |
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#4
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Ahora nos quedan sus libros
Miguel Delibes. El Camino Daniel “el mochuelo” que ese es su apodo vive en un pueblecito lleno de montañas. Sus padres son los queseros del pueblo, y sus dos mejores amigos son: Roque “el Moñigo” y Germán “el Tiñoso”, siempre van juntos y disfrutan los tres de sus chiquilladas y trastadas. “El Tiñoso” sabe mucho de pájaros y de ahí su nombre porque dicen que las calvas que tiene en la cabeza se las produjeron estos. “El Moñigo” es el más fuerte del grupo tanto que se atreve a pegar a los músicos que al pueblo cuando hay romería. Y como Daniel es el más tímido y callado se siente muy agusto con ellos. Así transcurre la vida en el pueblo. Las más cotillas del pueblo son “las Guindillas” las llaman así porque están coloradas como cerezas y son delgadas como una escoba. Un día “el Tiñoso” le robó una lupa a su padre, a ellos les gustó mucho y observaban todo a través de ella como se aburrían fueron ala tienda de las guindillas a comprar galletas, estas les ofrecieron las de la caja roja que eran más caras que las del escaparate pero encima de estas estaba el gato. Los chiquillos como no tenían mucho dinero compraron las del escaparate. Pero se pararon a pensar que sucediese si enfocasen a través del cristal con la lupa al gato. Entonces a los cinco minutos el gato saltó un maullido y “las guindillas” les hecharon una buena bronca. En el pueblo había gente que prosperaba, algunos se iban a la ciudad y otros a las Américas como el Indiano este se fue de joven y regresó al pueblo rico, con una mujer rubia que hablaba inglés y una hija de once años muy guapa, de la cual los tres chicos estaban enamorados. En verano iban a bañarse a la poza del inglés, también iban a la taberna del manco a comprar por medio real sidra. Daniel cuando se paraba a pensar que se tenía que ir a la ciudad a estudiar le entraba una cosa por el cuerpo y se entristecía más al saber que había dejado atrás a su gran amigo “el Tiñoso”. Este murió un día matando culebras (tontas de agua era como las llamaban ellos)cuando fue a tirar una piedra a una y se cayó para atrás y sé esnucó. Él se va a estudiar a la ciudad para hacerse un hombre de provecho (es lo que le decía su padre)como el hijo del boticario o el alcalde. Aunque lo que él quería verdaderamente era ser como su padre el quesero o un herrero, pero hay que seguir el camino.
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Avrei voglia di correre all’infinito e vedermi arrivare sempre prima di me e Avrei tanta voglia di te B. Costa |
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#5
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XII - El matacán del majuelo El matacán del majuelo del tío Saturio llegó a ser una obsesión en el pueblo. El matacán, como es sabido, es una liebre que se resabia y a fuerza de carreras y de años enmagrece, se la desarrollan las patas traseras, se la aquilla el pecho y corta el viento como un dalle. Por otra parte, la carne del matacán no es codiciada, ya que el ejercicio la endurece, el sabor a bravio se acentúa y por lo común no hay olla que pueda con ella. Esto quiere decir que el afán por cazar el matacán no lo inspiraba la apetencia de la presa sino que era una simple cuestión de amor propio. La liebre aquella se diría que tenía inteligencia, y sabedora que en el pueblo había buenos galgos, encamaba siempre en el majuelo del tío Saturio. De esta forma, cuando el galguero la arrancaba, sus fintas y quiebros entre las cepas le daban una ventaja inicial que luego incrementaba en el Otero del Cristo, ya que las liebres, como es sabido, corren mejor cuesta arriba que cuesta abajo. El matacán regateaba muy por lo fino y así que alcanzaba las pajas de la vaguada podía darse por salvada, ya que las laderas del Otero del Cristo la conducían al perdedero y, en fin de cuentas, a la libertad. De otro lado, si el Antonio o el Norberto le acechaban con la escopeta, el matacán se reprimía si el majuelo tenía hoja o se arrancaba largo si no la tenía, y en uno u otro caso, tanto el Antonio como el Norberto siempre erraban el disparo. Yo asistí a varios duelos entre los galgos del pueblo y el matacán y en todos, a excepción del último, salió vencedor el matacán. Al Sultán, el galgo del Ponciano, que era blando de pies, le dejaba para el arrastre después de cada carrera, mientras el Quin, el galgo de los hermanos Hernando, que agarraba la sarna cada primavera y andaban todo el tiempo untándole con pomada del Perú, rara vez se acercó al matacán más de tres cuerpos. En vista de ello, don Benjamín se creyó en el deber de poner su lebrel de Arabia y su caballo Hunter inglés al servicio del pueblo, pues ya empezaba a rumorearse por todas partes que el matacán era el mismísimo diablo, pese a que don Justo del Espíritu Santo nos instaba domingo tras domingo a acorazarnos contra la superstición lo mismo que se acorazaba Ávila tras sus murallas. Así, el día que el Silos, el pastor, cantó la presencia del matacán en el majuelo y don Benjamín con su Hunter inglés y su lebrel de Arabia se puso en movimiento, todo el pueblo marchó tras él. El duelo entre el matacán y el lebrel fue violento. El matacán de salida hizo uno de sus típicos esguinces tras la primera cepa, pero el lebrel, intuyéndolo, le atajó y llegó a tener por un momento el rabo de la liebre entre sus fauces. Luego, en las parras siguientes, el matacán regateó con tanta sabiduría que le sacó dos cuerpos al lebrel. Don Benjamín galopaba en el Hunter inglés voceando: «¡Hala, hala!», y así llegaron a las pajas del Otero del Cristo y, una vez que comenzó la pendiente, el matacán fue sacándole ventaja al perro hasta que se perdió de vista. Al cabo de un tiempo el lebrel regresó derrotado. Era un perro que desbarraba mucho y como el terreno estaba duro se le pusieron los pies calientes. Durante una semana, don Benjamín le tuvo amarrado, con unos botines de algodón empapados en aceite de enebro, y cuando le dio por curado se reunió con el Ponciano, el Antonio y los hermanos Hernando para estudiar la estrategia a seguir en su lucha con el matacán. La encerrona que le prepararon fue tan alevosa que el Antonio le derribó, al fin, de dos disparos desde su puesto, camino del perdedero, cuando el matacán se había zafado ya del Sultán, del Quin, del lebrel de Arabia y de la escopeta del Norberto. Al cabo le guisaron en la cantina de Hernando, pero nadie pudo probar bocado porque el animal tenía un gusto que tiraba para atrás. Viejas historias de Castilla la Vieja. -Miguel Delibes- . . . que maestría dándole forma a su apasionada afición. sí . . . es un día triste, deja muchos huérfanos. |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a slocum | ||
Crimilda (15-03-2010) | ||
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#6
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Hoy me he acordado de algunas fotos de Fareraa... y de esto de rebote.
LA SANGRE DERRAMADA ¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. …. Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! No quiero sentir el chorro cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta. ¡Quién me grita que me asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías, hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada, ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol su dibujada prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué gran serrano en la sierra! ¡Qué blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tiniebla! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de las estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay canto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡Yo no quiero verla! Llanto por Ignacio Sánchez Mejías.- Federico García Lorca. |
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#7
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Lección de arquitectura
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..mis sueños son mentiras, que algún día dejaran de serlo. |
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