![]() |
|
|
|
| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
#7
|
||||
|
||||
|
La puse en otro tema, pero me parece que aquí es más adecuada...
Las olas rompían. Los vientos bramaban. La tormenta rugía. Los rayos brillaban. El cielo se hundía. Mas aquel pirata, sentado en su silla, tranquilo admiraba cómo hendía su quilla las aguas que surcaba. Mantenía fijado el rumbo, fiel a su gran valentía. Soportaba firme los tumbos con los que la mar mecía las cuadernas de su junco. Parecería un loco al ajeno, pero sus hombres, confiados en la pericia del marinero, seguían largando los cabos de las velas del velero. “Mas velamen”, les gritaba, “soltad trinquete y cangreja, dadle viento a la mesana, la mayor que esté bien tesa y los foques y la cuadrada...”. A toda vela el bergante luchaba contra las olas. El pirata miró el sextante y con carcajada sonora miró el cielo, sin brillantes. Confiado en su experiencia de mil batallas en la mar en que su sola presencia hizo al enemigo temblar, no le importó aquella ausencia. “No pienses mar tremebunda que doblegarás mi marcha. No hay nada que miedo infunda a este pirata de raza. ¡¡¡Te desafío, bestia inmunda!!!”. “Más velamen, perros sarnosos. Hay que ganar pronto la costa en que esperan por nosotros. Más velamen, mi fiel tropa, derrotemos al coloso”. Las olas, como montañas, elevaban la embarcación y al estar la mar arbolada se deshacían, sin razón, dejando al barco en la nada. Por una de las embestidas, del mar o de la tormenta, la nave quedó destruida por completo y la osamenta del pirata, por las aguas batida. Nadie sobrevivió al naufragio y en las playas de aquella costa fueron apareciendo el corsario y la tripulación y las cosas que guardaban los armarios. Los llantos de las viudas y los gritos por los marinos se oyeron durante muchas lunas en esa costa, otrora abrigo, de aquellos piratas sin fortuna. La valentía no es consejera del que es buen navegante: no hay que tender toda la vela si no se puede usar sextante y se ha de navegar a ciegas. Pues en esta vida saber dónde se está situado es de cualquiera el deber, pues si se está equivocado la vida le puede vencer. UNAS JARRAS POR LOS DESORIENTADOS. |
| Etiquetas |
| lecturas, literatura |
| Herramientas | |
| Estilo | |
|
|