Me parece muy acertada tu comparación. Se oía mucho hablar del grosor de la chapa de los coches antiguos: el 1500 era como un tanque. Si te la pegabas, el coche no se deformaba mucho, pero tú palmabas seguro. Ahora están mucho más optimizados para que se deformen y absorban la energía del choque antes de llegar al habitáculo.
En los barcos no es lo mismo. En efecto, un casco de 40 mm probablemente te de alguna oportunidad más de salvarte ante un golpe (tampoco hay que hacerse muchas ilusiones), pero a costa de pesar el doble o más de lo necesario. Mi primer barco, de principios de los 70, y de la época en que se sabía poco de la resistencia de la fibra de vidrio, tenía un espesor descomunal. Eso sí, como no echases mano del motor, si había menos de 15 nudos de viento no avanzaba mucho. Claro que pesaba 2500 kg para un 24 pies.
En resumen, si el barco está bien calculado, no creo que sean necesarios espesores tan grandes. Que la fibra se transparente tampoco es un drama. Incluso que el casco flecte un poco. Pero siempre, como digo, que los cálculos de resistencia estén bien hechos, lo cual suponemos.
