En los barcos a menudo tienes miedo por lo que puede llegar a pasarte y no por lo que está sucediendo realmente. En mi experiencia, el miedo empieza cuando empiezas a pensar en la letanía de desastres que pueden suceder cuando estás navegando en condiciones difíciles: que si romper la vela, que si volcar, que si un accidente con la tripulación, que si ... y entones empiezas a diseñar planes de contingencia para cada cosa que se te ocurre. El problema es que no hay límite en las desgracias imaginables y sí lo hay en los recursos para afrontarlas.
Creo que en el momento que controlas tu imaginación el miedo desaparece hasta que realmente tienes motivos para ello. Hay que trabajar el aspecto mental, me temo ... aparte de los elementos de seguridad activa y pasiva de a bordo. Esto ayuda mucho, ya lo creo !
