Yo utilizo una, de las grandes, de vez en cuando. La verdad es que es un jaleo, pero tanto como el aspirador.
Oiga, y cuando la paso por sentinas, tambuchos, mamparos, tapicerías, queda todo, todo, todo, reluciente como los chorros del oro. Y huele a limpio y a frescor salvaje. Y se lo conté a mi vecina de al lado, y quedó encantada. Y me pregunta, "¿Y si te la quito y me la llevo?", pues entonces yo le digo "me compraré otra corriendo". Y es que soy la envidia del pantalán. ¡Y las gemelas iban tan relucientes!...
Bueno, no me compraré otra, que vale un pastón y no está el bolsillo para bromas. Utilizo las balletitas del Merc**** y son más baratitas y también me gusta como queda todo.