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#1
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Efectivamente, Bou Fort:
Como comentaba más arriba, la "duquesa roja" se basa en el Archivo de los Medina Sidonia para describir la existencia de antiguos viajes "allende mar". Por eso os recomendoba el libro "África versus América: La fuerza del paradigma" pues resulta bastante curioso aunque es difícil de encontrar. Editado por PEPOTE RAOR en 01-12-2010 a las 20:13. Razón: Eliminar reproducción del anterior |
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#2
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Colon era gallego, por eso acabo su viaje en Galicia "volviendo a casa"
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Barra libre para todos
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#3
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Cita:
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Nabregar: "Acción de desplazarse por la mar en un barco que da mucho, pero que mucho trabajo" ¡¡¡Os estoy vigilando!!! ![]() Tractorista y motero |
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#4
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Si estuvieramos en este tiempo, podría haber cogido un vuelo de Rianayr, y le habria dejado aproximadamente con la misma deriva a su destino con la que llegó |
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#5
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Pero bueno, ¿que más dá de dónde era Colón?, se ha escrito mucho sobre el tema y me temo que se seguirá escribiendo.
El que quiera apuntarse el tanto que se lo apunte, pero que sepa que Cristobal Colón, se "coló" en su navegación. Claro éso se sabe ahora pero entonces tuve su mérito, desde luego. Se confundió de continente, lógico porque en aquélla época pensaban que la tierra era plana y no estaba cartografiada como ahora. El Sr. Colón en eso tuvo mucho acierto en sus cálculos y ya se dió cuenta que tenia que ser más o menos redonda. Conocia la astronomía pero se limitó a desplazarse a través de un paralelo, y, claro, al final encontró tierra. No intento quitarle mérito, sería una idiotez por mi parte, tuvo mérito y mucho. Aunque otros marineros ilustres hicieron también estos viajes con igual o más éxito que Colón. Pero de eso a que todo el mundo quiera que haya nacido en su país o región. Para mí personalmente, me atrae la vida Colón y sus viajes, pero más por el tema náutico que por el mero hecho de ser un descubridor. A lo que sí hay que hecharle pelotas es a meterse en el océano sin tener ni repajolera idea de a dónde vas, ni que te vas a encontrar. Eso sí que es digno de admiración. A pesar de todo.....unas copas por Cristobal Colón, se las merece. ![]() ![]() ![]()
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![]() "Aprender es como remar contracorriente: en cuanto se deja, se retrocede" |
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#6
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Cita:
Desde luego que los archivos de las dos casas más importantes de España deben contener muchas respuestas a cuestiones de diplomacia y estado de aquellos tiempos. No entiendo como estas dos casas, con el tiempo transcurrido, no hayan puesto sus archivos a disposicion de los estudiosos. |
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#7
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Cita:
Te acompaño una reseña del libro () que he localizado por ahí ... "África versus América, la fuerza del paradigma", de Luisa Isabel Álvarez de Toledo Luisa Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia, investiga allí donde la historia oficialmente aceptada hace aguas. Su libro ÁFRICA VERSUS AMÉRICA es el resultado de toda una vida de investigación y trabajo exhaustivo: localización de manuscritos, interpretación de textos y análisis comparativo de datos que la propia historia oficial no suele tener en cuenta, cuando no los oculta. Introducciónal libro, por Hashim Ibrahim Cabrera “Esgrimiendo por pretexto la sustitución de topónimos, que acompañó a la conquista, el Emperador ordenó, en 1536, secuestro general de cartas de marear, mapas y croquis, de propiedad pública o privada. Encargada la limpia al oidor Juan Suárez de Carvajal, formó equipo de astrónomos, cosmógrafos y geógrafos eminentes, para llenar el vacío, componiendo ‘padrón’ o ‘mapamundi’ actualizado”. "De la quema se salvó la carta de Juan de la Cosa. Fechada en 1500, ofrece la anomalía de perfilar costas no descubiertas, como el Golfo de Méjico y la Florida. Figura de peregrino oculta el istmo, vedado a portugueses y castellanos, por estar en litigio ante Roma, desde 1490.” Luisa Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia, investiga allí donde la historia oficialmente aceptada hace aguas. Su libro África versus América es el resultado de varios años de trabajo exhaustivo: localización de manuscritos, interpretación de textos y análisis comparativo de datos que la propia historia oficial no suele tener en cuenta, cuando no los oculta. Nieta de Don Antonio Maura, polemista incansable y disidente visceral, Luisa Isabel ha vivido inmersa, durante más de treinta años, en la investigación histórica, desvelando claves perdidas en el inmenso mar de documentos que ha ordenado y analizado con encomiable paciencia y sabiduría. Su discurso, sólido y sugerente nos va ayudando a descubrir, poco a poco, que la alteración de los textos por razones políticas y religiosas ha sido práctica común y que la Historia que aprendimos tiene más de estas extrapolaciones que de narración cierta. Nos vamos dando cuenta, a medida que nos internamos en el texto, de que aquella Historia de Españaque estudiamos en la escuela y en la universidad fue más fruto del consenso y de los intereses de una clase étnico-confesional que de la voluntad de conocer un pasado que pudiésemos reconocer como más o menos nuestro. Los grandes hitos sobre los que descansa la memoria colectiva de los españoles, claves identitarias de toda una comunidad, hecha a fuerza de tribunales de fe y de masacre ejemplarizante, no sólo hacen aguas, sino que sin remedio se ahogan entre las evidencias. De trato exquisito y gran sentido del humor, Luisa Isabel se declara descendiente de un musulmán “allen mar”, de aquella Berbería Ultramarina, que la historia quiso borrar para desarrollar la tremenda panoplia del Descubrimiento. El archivo documental de los Duques de Medina Sidonia quizás sea el más importante de Europa en lo que se refiere a la documentación existente sobre las relaciones históricas entre España y el Magreb y sobre la presencia de los habitantes de la Península Ibérica en el continente americano anteriormente al ‘Descubrimiento’. Basándose en esta documentación y en otros libros y documentos existentes en los diferentes archivos históricos del país, llega a reconstruir con un aroma de verosimilitud aquella narración que quiso ser velada, sorprendente en tanto que niega el sentido que se le ha venido suponiendo a la ‘gesta colombina’ y afirma, por el contrario, la existencia de relaciones políticas y comerciales entre pueblos y culturas distintas que habitaban ambas orillas del Océano, casi desde los primeros registros escritos que se conocen. África versus América, la fuerza del paradigmaes, sobre todo, un libro de Historia, de esa Historia negada por los intereses de unos estados que se formaron a expensas de la realidad social, política y religiosa de los pueblos de la Península Ibérica. El momento fundacional de la Modernidad Española, ha sido establecido por las sucesivas generaciones de historiadores “modernos”, en la unificación territorial peninsular que los Reyes Católicos culminaron con la conquista de Granada y con el consecuente anuncio del ‘Descubrimiento’. A la luz de este libro, vemos cómo el mantenimiento de una falsedad histórica ha servido a los intereses de un poder que se fundamentó “en la depredación de las culturas que encontraba a su paso”. Las relaciones de tipo comercial que habían existido hasta entonces entre todos los continentes habitados, se vieron profundamente afectadas por la política de ‘conquista’ que llevaron a cabo los Reyes Católicos y las otras monarquías europeas y sus sucesores legitimados por la Iglesia, en un recién consensuado Nuevo Mundo, que no era ‘nuevo’ sino en los intereses de los ‘conquistadores’. Luisa Isabel Álvarez de Toledo ha investigado un tema tabú por sus implicaciones históricas y políticas. La existencia de ‘reinos’ en la otra orilla atlántica —en los lugares de “allen mar”, como aparecen nombrados en la documentación analizada— provoca un giro copernicano en la visión tradicional de las relaciones entre Europa y América propiciada por los historiadores afectos a los sucesivos imperios y consensos. La investigación está apoyada en numerosos pasajes documentales que prueban la existencia de productos netamente americanos en los mercados peninsulares desde, al menos, el año 1200. ¿Quiénes eran aquellos comerciantes que cruzaban el Atlántico sin mayor problema? Tal vez los mismos que guiaron a Cristóbal Colón en sus viajes a “allen mar”, pescadores y marineros de Palos y de otros puertos andaluces, navegantes de Portugal y del Magreb que conocían una “Guinea del Oro” que no estaba precisamente en África sino en los territorios del centro y sur de América. El texto se sirve de lenguaje, sabiamente armado en arcaico estilo, que puede ayudar al lector a cruzar los siglos, a enfocar la escena de una manera vívida y plástica, a pesar de que el material no proviene de la literatura sino de las actas de embarque, de los mandados e inventarios, de la correspondencia política entre unos hombres y mujeres de estado que vivieron efectivamente en otro tiempo y que permanecen hoy en nuestras mentes, en nuestra memoria colectiva, convertidos en la imagen residual de un mito, en una estampa muda sin sentido ninguno. Trascendiendo el inevitable diacronismo, los ‘otros’ protagonistas de la Historia saltan la barrera del tiempo y nos devuelven al discurso del gran relato, al viejo conflicto paradójico entre quienes hacen la Historia —los pueblos, las culturas— y los que tratan de sojuzgarla y amañarla con la arrogancia propia de los elegidos. Cuando el espiritual o el intelectual van en pos de la verdad, atravesando cada cual su irrepetible paisaje, su discurso expresa siempre belleza, inevitablemente, con esa melancolía que se desdibuja en el horizonte de Poniente. Nace en uno la certeza de que la única aristocracia deseable es la del espíritu, porque es la única que escapa de todo consenso excepto de aquél que implica la unificación, la identidad, la condición del ser humano íntegro y completo. ![]() Luisa Álvarez de Toledo Índice Prólogo de Hashim Ibrahim Cabrera I. El Principio del Error: La Mina de Oro I. El Principio del Error: De los tartesios a los Benimerines I. El Principio del Error: La confusión de los continentes I. El Principio del Error: Los negros I. El Principio del Error: Las revelaciones de la flora y la fauna II. Las Fortunadas y otras islas: La leyenda II. Las Fortunadas y otras islas: El devenir de una conquista II. Las Fortunadas y otras islas: La primera guerra de Canaria II: Las Fortunadas y otras islas: La cabalgada de Pedro de Vera II. Las Fortunadas y otras islas: La muerte de Fernán II. Las Fortunadas y otras islas: La última derrota de Canarias II. Las Fortunadas y otras islas: La torre de Santa Cruz II. Las Fortunadas y otras islas: El ocaso de los Lugo II. Las Fortunadas y otras islas: Los dos archipiélagos III. Las Guerras de Guinea: El preludio de Enrique IV III. Las Guerras de Guinea: El combate por el trono III. Las Guerras de Guinea: La Gran Armada III. Las Guerras de Guinea: El complicado camino de la paz III. Las Guerras de Guinea: Hacia la última patraña III. Las Guerras de Guinea: Las navegaciones pre coloniales IV: El periodo colombino:El Palos del descubrimiento IV. El periodo colombino: Los papeles de Santa Fe IV. El periodo colombino:El primer viaje IV. El periodo colombino: La segunda Isabela IV. El periodo colombino: Operaciones paralelas IV. El periodo colombino: La Corona de África IV. El periodo colombino: Los descubrimientos de 1497 V. El fin de la Berbería del Poniente:La ocupación del descubrimiento V. El fin de la Berbería del Poniente: El cuarto viaje V. El fin de la Berbería del Poniente: La regularización del comercio V. El fin de la Berbería del Poniente: El último tratado V. El fin de la Berbería del Poniente: La administración portuguesa V. El fin de la Berbería del Poniente: El pleito de los Colones VI. En Tiempo de los Austria: El rescoldo del viejo régimen VI. En Tiempo de los Austria: La desintegración de las Fortunadas VI. En Tiempo de los Austria: La situación en el mar VI. En Tiempo de los Austria: La vecindad, indicio de ubicación VI. En Tiempo de los Austria: Las plazas del Xarife VI. En Tiempo de los Austria: Los pueblos del río Seguro que lo localizas y si te gusta el tema, aunque es algo duro de lectura, lo disfrutaras. ![]() ![]() |
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#8
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Hola, Nacouda:
El tema es que, al parecer, que sí sabía muy bien a donde iba. Hola, Marinotardio: Pues resulta que está en "pdf" en "San Internet" (http://www.herbogeminis.com/IMG/pdf/...us_america.pdf). Ya te adelanté que lo tienes que leer con ganas pues contiene continuas referencias a documentos del archivo. Unas rondas para todos ![]() ![]() ![]() ![]() |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a PEPOTE RAOR | ||
teteluis (03-12-2010) | ||
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#9
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Hola Pepote Raor
Muchas gracias por el link. Ya tengo trabajo para tiempo. Nacouda: El caso para mi tambien es que el tema es que Colón, con independencia de su nacionalidad sabía a donde iba, y según Hurtado en este libro, lo sabía porque en su casa era en donde se había hecho la carta, que sirvio para convencer a los Reyes Católicos de que podían arriesgar en la empresa. El como lo sabía ya es otra cosa. Rondas para todo, de ron caliente y aspirina |
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#10
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Hola Pepote Raor y Marinotardio,
Pues en mi humilde opinión, creo recordar que Colón queria ir a las indias, buscando otra ruta que no fuera la de Asia. El estaba convencido y tenia razón, en que la tierra era redonda y, por tanto, navegando "al revés" llegaria a las indias. Bueno no le faltaba razón, pero claro se encontró con que, en medio, estaba América. Me refiero a éste detalle cuando digo que no sabia a donde iba, quizá no me he expresado bien. Si no hubiera estado América ahí, entonces habria hecho el pleno. Pero se equivocó, también, en el diámetro de la tierra, en mucho, y pensaba llegar antes a las indias. O sea que suerte que estaba ahi el continente americano que si no igual se mueren de hambre y sed por el camino. Unas copichuelas para el personal, que ya es tarde. ![]() ![]() ![]()
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#11
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Buenass, cajarillos al poder
!Vamos a ver Nacouda, tienes toda la razón basándote en la "historia oficial" la que nos han enseñado en el "cole" pero..... ¿Es ésta la historia real? Historiadores serios opinan que no, a parte del hecho de cómo navegaba Colón, y que desde luego sabía a dónde iba, (véase el artículo del Dr Hurtado 750 leguas al güeste), estoy convencido que en Portugal, dónde por cierto el Almirante de la mar océana había pasado largas temporadas e incluso se había casado, se habían hecho "medidas de grado" de meridiano de las que Colón tenía que estar al corriente. El grado de cualquier círculo máximo en la esfera era igual, sólo se tenía que multiplicar por 360 para tener la longitud de la circunferencia terrestre, y 750 leguas al oeste desde Canarias más las distancias conocidas hasta China NO CUADRAN con la multiplicación anterior. Saludos Francesc Bou Fort |
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#12
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Cita:
Mirad en bibliotecas públicas. Almenos en la red de Bibliotecas de la Diputación de Barcelona hay algun ejemplar disponible para préstamo. Más práctico y cómodo de leer que el pdf. ![]() Aunque hay que agradecer ese link del pdf, para los que así lo prefieran o sencillamente no tengan modo alguno de hacerse con el libro "material". ![]() Por cierto alguien en el hilo dice que Colon hablaba "el dialecto marinero mediterraneo" ¿eso qué es? Es que nunca antes había oído nada al respecto. ![]() Saludos.
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