Pues tú te reirás, pero hay tripusoles que aguantan lo que sea.
Volviendo de Cerdeña, 50 nudos durante horas, y un tripusol que no distingue un cabo de una cuerda tan pancho. El tío se cansó de estar fuera: Aquí hace mucho viento, me voy dentro a leer. Y allí estaba el hombre apoyado contra el puntal del palo leyendo, hasta que se quedó sin luz. Nos preparó de comer y beber y ni un ápice de mareo.
En ese viaje volvíamos de 16 dias navegando. Y salvo uno, el resto tripusoles. Pues ninguno de los tripulantes se mareó. Con olones de 4 y 5 metros... Así que nunca desprecies el valor de un buen tripusol. No sabrá como rizar, ni que pasa si "tiras de esa cuerda" pero sí sabe dar vueltas a un winche, sacar una paquete de galletas o recoger. Y para limpiar cubiertas ponen un entusiasmo sorprendente... la falta de práctica es lo que tiene.
Yo aprecio mucho en lo que valen mis buenos amigos tripusoles. Y las caritas de tripusol feliz al llegar a una cala de ensueño, no tienen precio.

