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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Pues que revisando papeles he encontrado esto que escribi cuando lleve el Okavango a su puerto actual
Espero que os guste, me ha hecho ilusion recuperarlo. Espero haberlo puesto donde corresponde, si no, mis disculpas. Alla va: Uf, no llego. Perdón… ¿qué precio tiene este mosquetón? Pago con mi visa y miro el reloj…las seis y cuarto. Ya debería estar en casa. Y el petate a medio hacer. Llamo a Juan. Juan, no llego, vas a tener que tomar un taxi. Al rato, me llama Javier. Oye, tengo marrón en la oficina, dadme hasta las ocho. ¿Las ocho? No llegaremos nunca… El coche tiene el depósito lleno desde ayer, y gracias a que el sábado estuve por allí en el barco esta todo preparado desde entonces. Ultimo vistazo al listado de pertrechos, preparo el petate, me despido de Guada y de Sol y adelante. Javier sube al coche. Pero ¿dónde vas a meter ese maletón? ¡¡Que el barco es muy pequeño!! De camino a Valencia, yo conduzco. Lluvia. Más lluvia. No se ve nada al adelantar a los camiones. Madre mía con la previsión meteorológica que tenemos. Repaso mentalmente haber metido las botas, guantes, traje de agua… A las 23:30 estamos en Valencia. En el Port Saplaya hay todavía una pizzería donde el dueño, un italiano simpático conversa en francés con dos clientes. Una pizza, Provolone, dos cervezas, un poleo y al barco. Este puerto no tiene electricidad, así que todo con linterna. Estibamos las cajas y mañana con luz de día haremos el resto. A la piltra. Juan, que es muy largo, ocupara la litera de estribor. Javier la de Babor, y yo, al camarote de proa. Para algo sirve ser el patrón. A pesar de que en los últimos días me preocupa que esta noche entre mar de fondo del NE, que convierte este puertecito en una trampa de la que no se puede salir, en dos minutos caigo redondo. En cubierta todo está preparado. Las velas, las escotas, todo listo para zarpar. A ambas bandas, depósitos de combustible y pertrechos varios. A las 6:00 suena un despertador. Maldita sea, con el sueño que tengo. Abro la escotilla para ver el cielo y hay una ligera niebla. ¡La que faltaba para la fiesta! Bueno, bien pensado, no es tan malo. No veremos mucho, pero la mar estara como un plato. Mientras Juan y Javi organizan la maniobra voy a vérmelas con el motor. Es un fueraborda al que le tengo cierto respeto pues no hemos navegado con el más de un par de horas. Abro el tambucho, le doy a la pera, un par de tirones para cebar… Tirón. Nada. Tirón. Nada. Tirón. Una bocanada de humazo penetra en mis pulmones e inunda la bañera, anunciando la puesta en marcha. Ese ruido de los fuerabordas...algun vecino se acordara de mi madre. Los motores fueraborda tienen mala prensa, pero este va perfecto, aunque esta situado en un pozo y es de dos tiempos…es decir, un sitio ideal para quedarse a vivir. Aparte del humo blanco y el recuerdo a olor de motillo poligonera, va redondo. No me puedo quejar. Doy las luces de navegación, la roja se atasca pero un golpe seco la convence de que colabore. Tendre que desmontarla y fijarla mas adelante. De momento vale. Largamos amarras, un poco de maquina atrás, libramos al Dormilón -el barco vecino- que duerme, como todo el mundo a estas horas; paro maquina, timón todo a estribor, avante media. A por la bocana del puerto. Las luces de los edificios se reflejan en el agua, que esta negra como la tinta de un calamar. Detrás, las burbujas que deja la hélice rompen la lamina de agua. Respiro profundamente… Este puerto tiene poco fondo y un canal estrecho y largo muy traicionero en el que habita de manera permanente una draga, por lo que conviene pasar por el centro del canal. El Argo cala 1:30 m, por lo que no hay que distraerse, ya que a esta hora ni marinero ni na-de-na… Tengo la boca seca y pongo toda la atención en no distraerme para no desviarme del centro, y busco en la oscuridad las boyas que están en fila al lado de la draga para tomarlas de referencia. Pegado a la Roja para poder librar fondo con garantías, una vez salimos de la bocana le paso a Juan el timón del Argo. Rumbo de aguja 152, en demanda del Cabo de Cullera, pasando con suficiente resguardo el espigón del Puerto de Valencia, y las boyas de espera de los buques mercantes. Echo una mirada arriba a la perilla para comprobar que cuelga el deflector de radar. Si no les vemos, al menos que nos vean ellos. Todo en su sitio. Adios, Port Saplaya, adiós a las gestiones, los papeleos, adios a los trabajos de poner el barco en orden, adiós a las idas y venidas de los últimos tres meses, adiós amigo Javi, Jose, adiós a todos. El pequeño fueraborda va bien. Sorprendentemente bien. Hacemos 4,5 nudos lo cual supera nuestras previsiones. El ruido es ensordecedor y huele a aceite que tira para atras, pero es lo que hay, así que nos turnaremos a la caña cada dos horas. El Argo es un pequeño velero de 7,50 m de eslora y 2,80 de manga. Es un Beneteau first 25 de 1982 que acabo de comprar. No está muy cuidado pero al menos todo funciona correctamente. Es un sueño hecho realidad. Hace unos días rascamos el casco buceando, lo cual ayuda bastante a la velocidad. Amanece a las 07:40. Niebla. No es muy densa pero los cargueros que van apareciendo en demanda del Puerto de Valencia imponen. Mar llana. Por babor nos rebasa un pesquero a media milla de distancia. Parece que va en busca de los palangres que hay a todo lo largo de esta costa. Llevamos un forro polar y un quitavientos de neopreno, perfecto para navegar, no quita movilidad y tiene bastantes bolsillos. Y mi gorro de lana, que aun huele a mi padre. No me he puesto el traje de agua ni las botas, pues aunque la cubierta esta mojada , con el barrillo depositado por la lluvia de la ciudad es una pista de patinaje, asi que mejor las deportivas y los vaqueros. Mas tarde me arrepentiré de esta decisión, cuando tenga la retaguardia empapada y de un inquietante color marron. A las 9:00 hemos dejado por la aleta el puerto de Valencia y nos hemos apartado de la derrota de los grandes buques, lo cual es un alivio. Como seguimos sin viento, decidimos desayunar. Todo el barco esta todavía desordenado, así que saco a Juan unas natillas, unas galletas y un plátano. Luego haremos café. La mañana transcurre tranquila, la niebla no disipa, por lo que variamos la derrota unos grados a estribor para acercarnos a la costa y navegar con referencias, sin tener que estar con el ojo constantemente pegado al compas. Si se puede y el rumbo lo permite, considero que es mucho mas comodo asi, y aunque el timonel se distraiga las desviaciones del rumbo marcado son menores. La carta y el derrotero dan fondos homogéneos y sin sorpresas, por lo que no hay inconveniente en acercarnos y ver la playa de El Saler desde cerca. Pequeños barcos de pesca aquí y allá se acercan mucho a tierra. Navegamos por el veril de los 7m, comprobando de vez en cuando con la sonda. El agua es verdosa, de vez en cuando una señal de artes de pesca. En el Argo la instrumentación esta en la mesa de cartas. En la bañera solo esta disponible para el timonel el compas y el indicador de velocidad de viento. El gps es portati, por lo que lo llevamos en la bañera, o mejor dicho en uno de los bolsillos de mi chaqueta. A las 12:00, dejamos el Perelló por la aleta. Una suave brisa del NE nos permite desplegar un Génova ligero, muy ligero, que me he autorregalado por mi cumpleaños. Se mantiene hinchado y la media sube a 5 nudos. Bien! De momento, no izamos la mayor. Estamos vagos y la brisa no promete mantenerse mucho… Llegando a Cullera, encalmada total. Enrollamos el Génova y seguimos dale que te pego al fueraborda. Run run run run tof tof. Se ha parado. Juan me mira preocupado, pensando lo peor, y Javier y yo nos echamos a reír. Como en la película de los Hermanos Marx…Se acabo la gasolina!! Hay que rellenar el depósito con el primer bidón. He contemplado una reserva de 30 litros repartidos en dos bidones, uno de 20l y otro de 10l, más el depósito principal de 25l (que al salir iba por la mitad). Con esto, ya sabemos el consumo del motor, que estimamos en 3 l/hora. Hacemos el trasvase sin problemas y a seguir. Por cierto que más tarde se reveló poco útil el bidón de 20l por su peso. Mejor dos de diez, sobre todo si hay marejada y le tienes cariño a tu ropa y a tu olor personal. El Eau de gasoline no mola mucho, la verdad. La Bruma reinante se disipa poco a poco y el sol gana terreno, dejando un día bastante despejado. Y como es martes de Semana Santa y ya habrá gente de Vacaciones, empezamos a ver algunas motoras evolucionando cerca de tierra. A las 13:40 doblamos el Cabo de Cullera. Brisa del E que permite izar mayor y Génova. A las 14:00 paramos el motor. Qué maravilla!! 4 nudos sin ruidos. El viento ira a partir de ahora rolando hacia el SE y refrescando, lo que nos permite preparar un aperitivo como Dios manda. Cervecita, Patatas fritas, frutos secos…nos damos cuenta que tenemos mucha hambre. Comemos? Juan y Javier sacan la manduca mientras yo intento barloventear todo lo que pueda. Pretendemos llegar a Denia esta noche, y como es de Ley, el viento viene directo del Cabo de San Antonio. Vaya por Dios. Justo en la proa. Al menos hace sol y el mar esta azul, azul. La comida transcurre apacible. Preparamos una mesa sobre el lazareto con la pitanza, a base de fiambres, queso y embutidos. Unas mandarinas y algo de chocolate para terminar. Aparece un velero que lleva nuestro rumbo, aunque algo más a Sotavento a la altura de Xeraco. Parece un poco antiguo, y aunque es más grande que nosotros, no debería ser rival para el Argo, que está feliz con este viento. La brisa refresca sin que nos demos cuenta hasta aparecer borreguillos, el barco va muy bien aunque yo tengo la mosca detrás de la oreja ya que hemos regulado la tensión de la jarcia a ojo, y quizás esta demasiado floja. El obenquillo de sotavento cuelga flácidamente y la cruceta se mueve. Por esto le dejo al Argo algo más de ángulo con el viento. No quiero problemas con el mástil. Nuestro rival, que conoce bien su barco, ciñe a rabiar, y acaba pasándonos a un cuarto de milla a sotavento. Nosotros aguantamos el bordo un poco mas, pero tenemos que virar, la costa esta ya encima. Pero muy encima. Juan a la escota del Génova, Javier al nuevo winche y yo a la caña. 1, 2,3, viramos. El nuevo bordo nos aparta demasiado de la punta del espigón del Puerto de Gandía, que ya se divisa, por lo que habrá que dar otro bordo. Finalmente pasamos lamiendo la verde del espigón N del puerto; bien por el timonel. Aunque nuestro adversario nos ha sacado mucha ventaja. Por esta vez, le perdonaremos…al fin y al cabo era un 35 pies. 16:30. Ya no hay viento. Se ha ido nublando paulatinamente y tenemos que poner motor otra vez. Calculamos la reserva y decidimos, por si acaso, ya que a Denia llegaremos de noche y por tanto sin viento, repostar en Oliva. Llamo por Radio, canal 9. Nadie responde. Espero y repito. A las tres veces, salgo y le digo a Javier, que va a la caña, que de media vuelta y enfile rumbo a Gandía. Llamo por radio y me contestan a la primera. Bueno, que gusto oír a alguien en la radio, empezaba a pensar que se había estropeado… El surtidor esta en un finger en el canal principal de acceso al puerto pesquero. Arrumbamos allí y como no, se pone a llover. Pero a llover de verdad, jarreando. Cuando se navega, si llueve, pues malo. Pero al fin y al cabo solo se moja uno. En las maniobras, se mojan todos. Un marinero muy amable nos ayuda en la maniobra y repostamos. Con esto iremos tranquilos a Denia, pase lo que pase. Javier aprovecha para ir al baño y Juan y yo le sacamos unas fotos al barco. Pocas veces se tiene la oportunidad de ver el costado completo, y esta es una de ellas. Qué bonito es. Y es todo mío. Zarpamos sin otra novedad que tener el barco hecho unos zorros de agua mezclada con barrillo que resbala que no veas, a las 17:15 y ponemos rumbo a la bocana, donde nos cruzaremos con tres pesqueros que vuelven de faenar. Ya no llueve, pero tampoco hay viento, y una mar de fondo incomoda y corta del SE que ha quedado nos hace saltar dando pantocazos. Juan a la caña rumbo al Cabo de San Antonio. Al final de la tarde despeja y se ven los colores de la Sierra del Mongo, temida por las serranas, esos vientos que se canalizan bajando por la montaña y que el derrotero aconseja evitar. No es problema, solo se da cuando hay poniente… Por fin se divisa Denia. Con los prismáticos, busco la entrada del Puerto, y la encuentro unos grados a Babor, por lo que Juan corrige el rumbo enfilando la verde del espigón. Nuestro fin de etapa de hoy! Al cabo de un cuarto de hora, el Ferry de Ibiza llega en Demanda del Puerto por nuestra amura de Babor. Esta lejos aun, pero parece que hay compromiso… ¿Si? Tomo demoras cada cinco minutos y siguen constantes. Nos quedamos un rato evaluando la posibilidad de maniobrar para darle paso franco, aunque estamos ya cansados y queremos entrar a puerto aunque lo llevemos en el cogote durante la entrada por el Canal. Finalmente el Ferry se para. No entendemos por qué pero se para a 200m de la verde. Hasta que se cruza con otro que sale y que debía ocupar el pantalán. Cuando lo hace entra a toda pastilla por lo que no tendremos problemas con semejante mole. Anochece ya. Doy las luces de navegación. En el Argo se encienden la verde, la roja y la de alcance en popa junto con el compás de bañera. Además enciendo la luz de tope, ya que vamos a motor. Son las 20:20 h cuando Juan llama a Denia por Radio para pedir un amarre de transeúnte. Hemos pensado que el RCN Denia seria más apropiado (no me gustan las Marinas de grandes Yates lujosos) por estar más cerca del pueblo. Luego descubriremos que El Portet es más interesante, más cercano, más entrañable. Nos dan un amarre de transeúnte, muy protegido y en frente de las duchas. Nos preguntan si somos de la Ruta de la Sal. Esta vez no camarada, otra vez será…Lastima porque el amarre hubiera sido gratis. Buena gente esta de Denia. Después de amarrar, ordenar el barco, ducharnos y cambiarnos salimos en busca de un sitio para cenar bbb. Javi conoce bien Denia, así que vamos andando a una zona donde un menú rico rico hace nuestras delicias. Brindamos por el Argo, por la Mar y por nosotros. Ya de vuelta al barco organizamos un poco todo. Como hay corriente a 220v, funciona la instalación interior de luz y podemos cargar los móviles, la cámara y el portátil. Yo caigo rendido y me pongo a roncar automáticamente. A eso de las 2:00 descubro que un mosquito me hace compañía. Hace calor, asi que abro la escotilla para que uno se vaya y entre el otro ( el fresco, claro) A eso de las 3:00 me acuerdo de la madre que pario al que dejo la escotilla abierta, de la lluvia y del hombre del tiempo. A las 6:00 suena el despertador. Hay motín a bordo. No se mueve ni el Tato, así que…por qué no dormir un cuarto de hora más? A las 6:15 me desperezo y doy los buenos días. Venga, vagos, arriba… Paso por el baño obligado, busco al marinero de guardia para devolverle la tarjeta de las duchas y arrancamos el motor. Damos luces, radio en el 16, largamos amarras, enfilamos la bocana…Hace una noche esplendida, sin frio, a pesar de la suave lluvia de esta noche que repiqueteaba en cubierta. Gracias al Traje de agua que me regalo Guada estoy completamente seco. Nos cruzamos con varios pesqueros pequeños que salen a faenar. Al pasar por Marina de Denia veo el muelle de la gasolinera. ¿Quizá deberíamos repostar por si acaso? Decidimos que una vez doblado el Cabo de San Antonio hay multitud de sitios para hacerlo, es casi un juego del tiro porque me toca por la poca distancia que hay de un puerto a otro, así que lo dejamos correr… |
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