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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Qué ansiosos
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AILANAUTIC (31-03-2015) | ||
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#2
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![]() ![]() El día transcurrió plácido, aunque el viento continuó rolando hacia el SE y nos obligó a abandonar el fondeadero, dirigiéndonos hacia la parte Oeste de Vulcano, al Porto di Ponente. Ya al atardecer, regresamos a Messina. Durante el trayecto, entre bordo y bordo, Laura sacó a colación el tema de las guardias y la pena que le afligía el hecho de que no dispusiésemos de una tripulación más numerosa, pensando obviamente en la travesía del Jónico. Rápidamente, Ernest -recogiendo el guante lanzado por la gallega-, me preguntó si habría inconveniente en compartir el alquiler y sumarse a la singladura, cuestión a la que obviamente no me opuse. Ernest y Robert se fueron a proa, a parlamentar, mientras Sara le guiñaba un ojo a Laura y ésta me miraba como diciendo “si pones pegas te hundo el barco”. Duró poco el parlamento, y los “titulados” volvieron a popa con la propuesta de sumarse a la travesía del Jónico, con la condición de adelantarla al día siguiente, para asegurar que la travesía se realizaria en los días de margen de que ellos disponían. Como eso significaba reducir mis ingresos, fruncí el ceño, aunque fue Sara la que interpretando mis pensamientos propuso repartir entre los 4 el coste de la “indemnización”. Hubo acuerdo entre todas las partes y mi mente se puso pronta a cavilar sobre la travesía que emprenderíamos en menos de 12 horas. La meteo prevista daba vientos de componente SE, lo que no nos iba mal. En contrapartida el “cape” no era bajo, lo que daba posibilidad de chubascos. Teníamos que pertrechar el l'Aila, y lo primero era llenar los depósitos de combustible y agua. La tarea era ardua, pues en todo el estrecho de Messina (al menos en la parte central y norte), no existe “gasolinera” para barcos de recreo, la única que existe es un invento un poco “peculiar”. Se trata de un pequeño pantalán que da justo detrás de una gasolinera para automóviles, y entonces un “moreno” trae las “garrafas” desde los surtidores a un depósito que hay en el pantalán. Aunque el “moreno” esta fuerte, lógicamente para traer 100 ó 150 litros desde los 100 m a que se encuentran los surtidores, pues hay que echarle mucha paciencia y ayuda. Por fortuna teníamos a Laura, que podía con 2 garrafones de 40 l. cada uno, de manera que el “moreno” quedó bastante aliviado. De hecho, le dejamos un bidón de 20 l, para que no pensase que le quitábamos el “sitio”. Abastecidos de combustible, el agua pudo tomarse del puerto, aunque pagando eso si, como si fuese vino, de manera que echamos mano de la potabilizadora para no dejar las arcas vacías. De la bolsa común Sara y Ernest se ofrecieron a realizar las compras de provisiones, mientras el resto de la tripulación nos quedamos a arranchar el barco. En un “ a parte “, me descargué los Grips, y mi sorpresa fue mayúscula cuando observé que la última previsión nos daba viento S durante la noche pero ENE a partir del mediodía. Lo más sensato era partir ya mismo y aprovechar todo el S nocturno, ganando N para cuando entrase el ENE poder ceñir hasta el mar de Kerkira, y luego virar en demanda de Corfú. Nada menos que 250 millas. El role de viento, indudablemente era debido a una baja situada en todo el Jónico, que se desplazaba en la misma dirección que nosotros. Por otra parte el Cape había aumentado, por lo que la probabilidad de chubascos era bastante alta en la última parte del recorrido. De manera que, en cuanto llegaron Sara y Ernest, hicimos “pleno” de la tripulación y convinimos establecer los turnos de guardia y salir pitando, aprovechando tambien el descenso de tráfico que se produce durante la noche en todo Messina, lo que nos permitiria hacer ese trayecto con cierta tranquilidad. Y asi fue como a las 22:00 largamos amarras de la Marina Nettuno, informando a nuestros amigos de Messina tráfico de nuestras intenciones. Ellos a su vez nos señalaron la corriente predominante, que a esa hora era de 2 nudos dirección NW, o sea de proa en todo el estrecho, aunque con muy poco tráfico. Ese “con muy poco tráfico” es muy relevante, porque en horas diurnas, es agobiante. Hay que tener en cuenta que el estrecho de Messina es de los pocos estrechos que por su anchura -que en algunos tramos es menor a 1 km.-, no esta unido por ningún puente, por lo que el único medio de transporte para “unir” la península con la isla, es el barco (Ferry). Y ello es asi aunque cada vez que hay elecciones, todos los partidos políticos que concurren tienen en su programa la construcción de un puente, pero cuando llegan al poder, no hay nadie que se atreva a lanzar el proyecto hacia adelante, enfrentándose a los propietarios de las lineas de Ferrys o de sus trabajadores. Sicila es una isla, y lo seguirá siendo muchos años. Y le decíamos adiós, o mejor dicho, hasta pronto, porqué teníamos que volver. Mientras nos peleábamos con la corriente a motor, porqué nos desaconsejaron realizar bordos que cruzasen de banda a banda el estrecho, yo escuchaba la información que meteo.it lanzaba por el VHF. La previsión de vientos se confirmaba, profundizándose la Baja a partir del mediodía siguiente, justo en el centro del Jónico, o sea que nos la íbamos a comer si o si. Recorrí con la mirada el rostro de todos los tripulantes al escuchar aquella información. Todos por su preparación o experiencia, comprendían el significado de palabras como “marejada”, “fuerte marejada” o “mar gruesa” , pero nadie manifestó reparo alguno en emprender la marcha. A pesar de ello, no nos podíamos imaginar lo que nos esperaba aquel dia de Agosto en medio del Jónico. De haberlo sabido, puedes estar seguro amigo lector, que esa travesía no se hubiese realizado. Si sigues el relato, lo podrás descubrir y extraer tus propias conclusiones... Continuará |
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#3
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Al amanecer teníamos por babor el Cabo Spartivento, atrás había quedado Sicilia y ascendíamos el talón de la bota itálica. Estábamos en el Mar Jónico. Mientras desayunábamos abrigando nuestras manos con un reconfortante café, reuní a toda la tripulación. Hubo alguna leve protesta de la guardia saliente (Sara y Robert), porqué se retrasaba su hora de sueño, pero enseguida comprendieron el sentido de mi convocatoria. Con voz grave pero segura les dije: -En las próximas horas vamos a disfrutar de un meteorología bastante favorable, el viento del Sur se ha establecido y nos permitirá navegar a un largo con muy buena velocidad, pero eso no debe apartarnos de lo que se nos viene encima. El último boletín de meteo.it da aviso de temporal en el Jónico a partir de las 12:00 UTC. Tenemos tres opciones: -Opción A, dar media vuelta y refugiarnos en Salina Joliche, y a verlas venir. -Opción B, continuar a run rumbo NNE hacia cabo Colonne y de allí hasta Sta. Maria de Leuca. -Opción C continuar a rumbo directo hacia Kerkira, afrontando el temporal. Las 3 opciones tienen pros y contras. Lo que si es cierto es que la previsión meteo italiana es bastante fiable. Como anécdota diré que en Italia lo que seria la AEMET española, es directamente el ejercito del Aire (no es infrecuente que el “hombre del tiempo” que aparece en la RAi vaya vestido con el uniforme militar, luciendo las alas en bocamangas y solapas). En mi opinión la opción B que aparentemente seria la más lógica, encierra peligros que los libros de navegación más reconocidos mencionan, por la intensidad del mar en la cercanía de la costa y la aparición de vientos cruzados, cuando el temporal es del 1r. Y 2º Cuadrantes. En contrapartida, la opción C nos da un margen para amarinar el barco ganando N y un mejor ángulo para poder capear después. Sorprendentemente para mi, todos unánimemente respaldaron mi opinión, aunque cada uno desde su esfera de experiencia y conocimientos. Así Robert y Ernest aportaron -desde sus estudios de Náutica-, la capacidad del velero para resistir capeando. Mientras que Sara y Laura abogaron fervientemente por alejarnos de la costa, narrándonos espantosas experiencias de la “Costa da Morte”. Ante una unanimidad tan clara y sólida, la opción C fue aprobada por aclamación, planteando Robert algunas dudas sobre la mejor manera de amarinar el barco. Este catalán de pro había estado estudiando en los pocos días que navegaba en el l'Aila, algunos defectos de “concepto” que debíamos rectificar. Y señaló 2 cosas que teníamos que resolver. La primera era la ubicación de las balsas salvavidas, estibadas en cubierta bajo la botavara, donde a su juicio podían ser barridas por el oleaje. Esta estiba, en navegación de cabotaje podía ser valida, pero era débil en el alta mar. Había que reubicar las balsas. La otra sugerencia que hacia Ernest era la de desmontar la capota antirociones. Si capeábamos el temporal, las olas barrerían la cubierta, y de la misma manera que podían llevarse las balsas salvavidas, la capota era un obstáculo, más que una protección. Cubierta libre aunque fuese más incómoda. Hostia con el Robert, me pareció -nos pareció- muy sensata su opinión. Continuando con los elementos de seguridad, repasamos las lineas de vida a fondo, centímetro a centímetro, buscando puntos débiles. Le dimos el aprobado. Así continuamos con los aros salvavidas, las bengalas, las radios portátiles -que comprobamos-, etc. Cavilando, cavilando, decidimos donde ubicar las balsas salvavidas, cuyo destino finalmente fueron los cofres de bañera -una en cada cofre-, que hubo que vaciar de todos los “trastos” alli almacenados. Mientras la guardia navegaba el barco a una muy buena velocidad (8-9 knts), a un rumbo NE un poco más al Norte del rumbo directo, el resto nos concentramos en la tarea de “amarinar”, palabra esta que frecuentemente utilizamos, pero muy pocas con todo el alcance de su contenido. Después de repasar la estiba “exterior”, pasamos a la interior. A Ernest le encomendamos la “tarea” de sellar las panas con cola de contacto. No se nos ocurrió un sistema menos agresivo -en comparación del otro sistema más tradicional de clavetear y agujerear-, y a la vez seguro, con los recursos de a bordo -disponía de 2 botes grandes que daban suficiente cola para todas las panas-. Nos daría trabajo “desencolar”, pero dejamos unas pequeñas “palancas” para poder tirar de ellas cuando ya no fuese necesario ese sellado. La importancia del encolado era consecuencia de la alta probabilidad de volcado y del daño que las panas “sueltas” podían hacer en el techo de la cabina, tambuchos etc. Lo que si claveteamos fueron unas cinchas a las literas de popa donde podernos atar en caso de tener que recurrir a esta forma de “descansar” en los camarotes. Dispusimos también cabos de “transporte” a lo largo y ancho de la cabina, donde podernos aferrar para andar por el interior de la misma. Luego aseguramos los cierres de todos los armarios y cubrimos con una red claveteada toda la biblioteca. Y así con cantidad de pequeños detalles intentando que todo quedase trincado y bien trincado. A las 11:00 UTC la mar estaba formada de componente S. Las olas eran de una altura aproximada de 3-4 metros, pero el barco, con génova medio enrollado y mayor con 2 rizos, andaba muy bien con las escotas adelantadas y bastante sueltas. La velocidad sobre el fondo se acercaba a los 10 nudos. La VHF y el Navtex, casi simultáneamente comenzaron a escupir el aviso de temporal. Por la musicalidad característica del italiano, el “aviso” parecía menos grave, aunque cuando fue sustituido por el inglés, la “música” desapareció y el contenido técnico tomó la relevancia que merecía. Pronto aparecieron en el radar las primeras manchas de “carmin”. Nos acercábamos a un primer frente de chubascos que abarcaba toda la corona de las 12 millas por el lado de estribor. Dos mercantes nos habían cruzado por la proa, en dirección al Golfo de Taranto. Almorzamos copiosamente y ya con los chalecos y arneses puestos Laura propuso lanzar 2 cabos largos por la popa atangallados a las cornamusas de cada banda, su “función” seriá la de permitir un punto de agarre ante un posible “hombre al agua”. Nos pareció acertada la sugerencia y dispusimos además unos nudos cada 2-3 metros para faciltar el agarre al posible naúfrago. Los cabos eran de nylon, lo que permitía su flotabilidad e impedía un posible lío en hélice etc. A las 11:30 el viento del S comenzó a perder intensidad, no asi el oleaje, pero la velocidad del barco disminuyó, por lo que alguna ola nos invadía por la popa, inundando la bañera. Pusimos en marcha el Yammar para dar velocidad, mientras arriábamos la mayor y la trincábamos junto a la botavara sobre la cubierta al lado de babor sobre la cabina. El piloto automático de momento, mantenía el rumbo, pero cada vez trabajaba más para hacerlo. Empezamos a ver relámpagos a estribor pero no escuchábamos ningún trueno. Continuamos navegando, aunque cierta inquietud nos embargaba. Daba comienzo el baile. Continuará |
| 6 Cofrades agradecieron a AILANAUTIC este mensaje: | ||
ayapitas (04-04-2015), Hakuna Matata (01-04-2015), jacarejack (01-04-2015), leviño (01-04-2015), nautic (01-04-2015), whitecast (01-04-2015) | ||
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#4
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Barra libre de Oporto 20 años para todos. Impresionante relato. Esta última entrega me ha dejado con la boca abierta. Ya nos contarás si tambien eata ultima parte fue basada en un hecho real. Enhorabuena por tu don.
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#5
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La leche!
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#6
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![]() ![]() Decía Einstein que el tiempo es relativo. Y tan relativo. Cuando la parca acecha, estiras el tiempo como si fuese un elástico. Al cortar la linea de vida, el estrobo que sujetaba mi arnés a aquélla mediante el mosquetón, quedó libre. Jamás hubiese podido liberar el mosquetón colgado de él con mi peso y quedar libre era la primera parte de un plan que de forma muy difusa se fue fraguando en ese tiempo elástico, en ese tiempo robado a la muerte. La segunda parte del plan era no dejarme caer a pesar de haber cortado mi sujeción, de manera que utilizando mi brazo-codo como de mosquetón, me aferré a la rueda del timón con el izquierdo, por eso pude con la mano derecha sacar la navaja y cortar la linea de vida. Y la tercera parte consistía en liberar una de las balsas salvavidas del cofre de estribor, donde la habíamos estibado. No fue difícil, pues nada más pulsar el botón de apertura del cofre, este se abrió y por gravedad la balsa salió disparada (el barco estaba casi boca abajo, aproximadamente calculé que con unos 120º de inclinación), estrellándose en los guardamancebos de babor a muy pocos centímetros de la pobre Laura cuyo trasero asomaba por los bancos de la bañera. El siguiente paso era trincar la cincha de hinchado de la balsa a algún punto del barco, porque no estaba sujeta a ninguno. Esto me resultaba muy complicado, porque por la forma en que la balsa había caído, la cincha estaba en el lado agua. Sin mediar palabra, Laura interpretó mi pensamiento y desde la posición en que estaba asió la cincha y se la puso entre los dientes mientras con sus manos se aferraba al winche. Ahora ya solo quedaba soltarme de la rueda del timón -previo trincado del mosquetón del arnés a la pata de la mesa de bañera-, y gateando, llegar hacia Laura para ayudarla a afirmar la cincha y desplegar la balsa para que se hinchase. En ese momento la radio empezó a escupir: -Old ships. Old ships. Old ships Medé relais. Medé relais. Medé Relais. DE motorvesel P______________to receive distress medé sail boat l'Aila in position _____________N_____________E ionic sea. … Y el mensaje continuó emitiéndose varias veces. Probablemente, desde el interior, Robert o Ernest o Sara, habían pulsado el botón rojo del distress, yo desde luego no lo había hecho. Mi sensación al escuchar el nombre de mi barco, solicitando socorro por “boca” de un cargo, fue de extrañeza. Aunque estaba luchando con la muerte, mi soberbia se resistía a reconocer la situación. Pero en ese momento no podía responder, ni pensar en ello. Simplemente necesitaba concentrar mis fuerzas en lo que estaba haciendo. Cuando ya me había soltado de mi anclaje a la rueda, resbalé hacia el otro timón haciendo tope con los pies en el pequeño cofre de estiba del butano, en la otra banda. Quizás por efecto del oleaje, quizás por efecto del movimiento de pesos (mi cuerpo, la balsa...), quizás por que cesó algo el viento, quizás por eso que llaman el “stix”, quizás por todo junto, el l'Aila comenzó a adrizarse catapultándonos hacia el interior de la bañera. De reojo pude ver como el aro con rabiza no estaba en su anclaje. La perilla del palo, se alzó escupiendo agua, sin antenas, sin luz de tope ni equipo de viento. Desnuda aún con las roldanas. Pero lo importante es que el palo estaba entero -de momento- aunque doblado como si de una pértiga olímpica se tratase, y se levantaba buscando el cielo. La “adrizada” fue tremenda, pues el barco no se adrizó al “centro”, se balanceó como un tente-tieso, ofreciendo la cubierta al viento y a la lluvia y por ende, exponiendo nuestros frágiles, mojados y exhaustos cuerpos a los elementos. La cubierta ya no nos hacia de cascarón. El ruido se hizo ensordecedor. Y el balanceo continuó zarandeándonos como peonzas, hasta que conseguimos afianzarnos. Laura conservaba entre sus dientes la cincha de la balsa. Cuando se la cogí para trincarla en la cornamusa, y la soltó de entre sus dientes, solo se me ocurrió besarle los labios. En medio de aquel caos de la naturaleza, y mientras con una mano sujetaba la cincha de la balsa, la agarré por la cintura con la otra y le metí hasta el pinganillo en aquella salada boca. Son cosas del cuerpo...Que delgada es la linea que separa la vida de la muerte. Teníamos otra oportunidad. Un nuevo zarandeo nos separó y por fin pude afirmar la cincha de la puta balsa, bajando ésta hasta el suelo de la bañera. Ahora tenia que navegar el barco, que estaba “sin gobierno”, los timones giraban a banda y banda con cada zarandeo. No había anemómetro, por lo que mirando los catavientos y la bandera del pabellón me situé, estábamos al través y la mar -que hasta que yo recordase había sido de popa-, ahora venia también por el través, pero por el otro, por el de babor. Y la primera conclusión que saqué, es que en esa posición, surcando entre la marea y el viento, había cierta “estabilidad”. Así se había adrizado el barco aún “sin gobierno”. La corredera, que era el único instrumento que funcionaba -el plotter y el anemómetro estaban “caputs”-, me marcaba 5 nudos aumentando. Miré el compás, señalaba el 340. No era nuestro rumbo, pero navegábamos. Miré el reloj, marcaba las 15:50. Miré a Laura, estaba perpleja, se me aproximó y agarrándose a mi brazo se sentó a mi lado. Alcé la vista hacia la proa, pero la verdad es que yo veía muy poco; entre que no llevaba gafas, las cortinas de agua que me bañaban la cara y la emoción que me embargaba, sencillamente no veía nada. Mi corazón palpitaba como un bombo de Calanda. El 340, ese si que lo veía. Observé que con el timón un poco a estribor, la aguja del compás se movía a un lado y al otro, pero volvia al mismo sitio, de manera que cogí un cabo de la cubitera de la mesa y trinqué la rueda en esa posición. Cogí a Laura de la cintura y le hice ademán de bajar abajo a ver como estaba la tropa. Ahora fue ella la que me abrazó y buscó mi mejilla, y mi boca, acurrucando su cabeza en mi hombro mientras su abrazo se hacia más fuerte. Son cosas del cuerpo...y de la emoción... Por el tambucho asomó Sara con cara de perplejidad maliciosa. -Eh vosotros ¡¡¡ -gritó-, a punto de hundirnos y haciendo manitas eehhhh ¡¡¡ - ¿ Y que ? Contesto Laura girando su cuerpo... Coninuará |
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#7
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I M P R E S I O N AN T E
Ansioso para la siguiente entrega ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a Trisquel | ||
mapu23 (02-04-2015) | ||
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#8
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no se puede leer esto despues de ver la orzada china del mapfre....
tengo dos nudo en la garganta ![]() |
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#9
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Jooooder!!!! Que pasada no ..... Eso pasa en la mar mediterránea.... Glubss.
Tremendo relato...queremos mas. Unas rondas capitán, te las mereces Enviado desde mi iPhone utilizando Tapatalk |
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#10
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Somos los lectores los que tenemos que estar agradecidos por tan buen relato aliñado con magistrales clases de navegación
Gracias ALIANAUTIC, te esperamos impacientes
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Nunca soplan buenos vientos para quien no sabe a que puerto se dirige
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#11
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Gracias por tu magnifico relato. Eres un pozo de sabiduría ALIANAUTIC.
Que la fuerza y el mar te acompañe Salud compañero 👍👍👍 Enviado desde mi iPhone utilizando Tapatalk |
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#12
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Muchas gracias por tu relato. Que tengas buena travesía, buen viento y mejor mar.
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| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a Yan Yun 3 | ||
capitan garfio (29-05-2017) | ||
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#13
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Muchas gracias por tu relato, ha sido apasionante leerte, espero que te vaya todo bien y que pronto nos puedas deleitar con nuevas entregas.
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MMSI-224074940 |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a isis | ||
capitan garfio (29-05-2017) | ||
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#14
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agradecido por los buenos ratos que me has hecho pasar, con tu patroncito, espero con ansiedad las próximas aventuras.
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#15
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Gracias por tu tiempo y ese relato tan entretenido. que tengas buen viento y te esperamos a tu vuelta.
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#16
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Te vas a navegar!
...La unica excusa que te puedo aceptar de que dejes el relato en este punto! Pero cuando vuelvas.... ... ya sabes!!
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Samadrec En el mediterraneo, solo hay tres vientos, el poco, el demasiado, i el de proa! |
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#17
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Yo estuve dentro del l'aila y tengo que decir que el barco es una pasada!! Ademas del capitan que fue mi profesor sabe mucho del mar y de la vida. A eres una persona de las que da gusto conocer!! :-)
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| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a Witget | ||
capitan garfio (29-05-2017) | ||
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