Me hace mucha ilusión compartirlo.
He vuelto a quedar finalista en un concurso literario. Esta vez no ha sido cosa mía, alguien se tomó la libertad de enviar una novela corta que escribí en mis ratos libres y que pasé a algunos de los amigos más allegados. El fallo del jurado será en septiembre, y, si hay algo de suerte, me publicarán un librito y eso es...¡¡la leche!!.
Pa qué nos vamos a engañar, cosillas así le hacen a una soñar con que, quien sabe, quizá el día de mañana podría ganarme la vida a bordo con un portátil, escribiendo mientras navego. Y ganando o no, mientras que soñemos mantenemos viva la ilusión, y eso, queridos cofrades, es un buen empujón para levantarse cada mañana con la mejor de las sonrisas puesta

