Re: Establecer Comunidad En Un Paraiso.
Mira, pues no estoy de acuerdo contigo. Yo también fui una joven arrogante.
¿Dejar la mente en blanco para volver a restablecer criterios? ¡Ni siquiera los genios hacen eso! Se apoyan en lo ya sabido y experimentado, rechazan lo superfluo o equivocado y potencian lo acertado.
No he leido el libro del que hablas, pero ¿un libro vale por todos? (Si no es el Quijote… lo dudo) ¿No hay ideas nuevas? ¿Quién lo dice? Eso lo oía yo cuando estudiaba bachiller. Y fíjate los avances del siglo XX: en medicina con los trasplantes y el proyecto genoma y…, en informática y robótica qué te voy a contar (tengo un aparatejo, la roomba, que me voy por ahí de compras y cuando vuelvo me ha barrido toda la casa), en física, química, en navegación, arte (aquellos estudios de la luz de Monet abrieron el campo de la abstracción pictórica, que podrá gustar o no, pero tiene su valor), etc. etc. Las ideas no nacen por generación espontánea, hay que estar trabajando con lo aprendido para que surjan.
Cada vez que el mundo ha avanzado es porque los nuevos pensadores tenían un vagaje cultural que les sirvió de apoyo. Empezar de la nada… ni siquiera en el pensamiento lo veo acertado; al menos para no caer en los mismos errores. Mira, te pongo un chiste que hace poco me mandó por correo electrónico un sobrino, de tu edad, que sigue gustando de intercambiar opiniones con su anciana tía. Espero que no te moleste, pero viene al caso que intento ilustrar. Cada tiempo tiene sus creadores, aunque a veces se descubran mucho después.
Un presumido estudiante se encontraba en un autobús lleno hasta los topes, se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado a su lado, por qué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación.
- Usted creció en un mundo diferente, realmente casi un mundo primitivo. - dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor - Los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, aviones a reacción, viajes al espacio, el hombre caminando sobre la luna. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte. Tenemos naves con energía nuclear y coche eléctrico y de hidrógeno. Computadoras con procesos a la velocidad de la luz, y más.
Después de un breve silencio el señor mayor respondió lo que sigue:
- Tienes razón, hijo mío. Nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes, así que las inventamos. Ahora, arrogante gilipollas, ¿Qué estás haciendo tú para la próxima generación?
Estoy segura que los jóvenes valiosos de hoy ya están haciendo algo para la próxima generación, y ésta los tendrá en cuenta.
¿Miedo a nuestro propio interior? Yo soy muy corriente y no le temo. En todo caso me aburre por conocido (lo desconocido es eso, desconocido, y no me inquieta, no puede inquietarme lo que no conozco); tengo más interés en conocer el interior de los demás. Tampoco creo que las personas geniales, creativas y emprendedoras tenga miedo de descubrir lo que llevan dentro. No conozco a ningún auténtico creador (confieso que conozco muy, muy poquitos, no me muevo en ese mundo) que no esté rabiando por dar a conocer lo que cree que lleva dentro de valor (ciencia o arte).
No concibo un paraiso de uno solo, todo el tiempo. Ni siquiera Adán lo aguantó.
Originalmente publicado por URSEL2
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¿Dejar la mente en blanco para volver a restablecer criterios? ¡Ni siquiera los genios hacen eso! Se apoyan en lo ya sabido y experimentado, rechazan lo superfluo o equivocado y potencian lo acertado.
No he leido el libro del que hablas, pero ¿un libro vale por todos? (Si no es el Quijote… lo dudo) ¿No hay ideas nuevas? ¿Quién lo dice? Eso lo oía yo cuando estudiaba bachiller. Y fíjate los avances del siglo XX: en medicina con los trasplantes y el proyecto genoma y…, en informática y robótica qué te voy a contar (tengo un aparatejo, la roomba, que me voy por ahí de compras y cuando vuelvo me ha barrido toda la casa), en física, química, en navegación, arte (aquellos estudios de la luz de Monet abrieron el campo de la abstracción pictórica, que podrá gustar o no, pero tiene su valor), etc. etc. Las ideas no nacen por generación espontánea, hay que estar trabajando con lo aprendido para que surjan.
Cada vez que el mundo ha avanzado es porque los nuevos pensadores tenían un vagaje cultural que les sirvió de apoyo. Empezar de la nada… ni siquiera en el pensamiento lo veo acertado; al menos para no caer en los mismos errores. Mira, te pongo un chiste que hace poco me mandó por correo electrónico un sobrino, de tu edad, que sigue gustando de intercambiar opiniones con su anciana tía. Espero que no te moleste, pero viene al caso que intento ilustrar. Cada tiempo tiene sus creadores, aunque a veces se descubran mucho después.
Un presumido estudiante se encontraba en un autobús lleno hasta los topes, se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado a su lado, por qué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación.
- Usted creció en un mundo diferente, realmente casi un mundo primitivo. - dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor - Los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, aviones a reacción, viajes al espacio, el hombre caminando sobre la luna. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte. Tenemos naves con energía nuclear y coche eléctrico y de hidrógeno. Computadoras con procesos a la velocidad de la luz, y más.
Después de un breve silencio el señor mayor respondió lo que sigue:
- Tienes razón, hijo mío. Nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes, así que las inventamos. Ahora, arrogante gilipollas, ¿Qué estás haciendo tú para la próxima generación?
Estoy segura que los jóvenes valiosos de hoy ya están haciendo algo para la próxima generación, y ésta los tendrá en cuenta.
¿Miedo a nuestro propio interior? Yo soy muy corriente y no le temo. En todo caso me aburre por conocido (lo desconocido es eso, desconocido, y no me inquieta, no puede inquietarme lo que no conozco); tengo más interés en conocer el interior de los demás. Tampoco creo que las personas geniales, creativas y emprendedoras tenga miedo de descubrir lo que llevan dentro. No conozco a ningún auténtico creador (confieso que conozco muy, muy poquitos, no me muevo en ese mundo) que no esté rabiando por dar a conocer lo que cree que lleva dentro de valor (ciencia o arte).
No concibo un paraiso de uno solo, todo el tiempo. Ni siquiera Adán lo aguantó.
















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