Re: Sur Cerdeña-Sicilia-Túnez.
Por la mañana saltó algo de viento del N, así que el camino hacia las islas Egadi sería a vela. Sacamos la roja (genaker) y a volar:

Como véis las Egadi son un grupo de islas al oeste de Sicilia entre las que destacan tres llamadas Levanzo, Favignana y Marettimo. Marettimo es la más alejada y es casi toda ella reserva natural. Está prohibido navegar la mitad de su costa, así que decidimos dejarla para otra ocasión.
Empezamos por Levanzo, que en su parte sur tiene un puertecito y las cuatro casas de sus habitantes. Pasado el puerto hay otra caleta donde aprovechamos para darnos un baño:


Coincidimos con este barco tan feo, que luego veríamos otras veces:

La escasez de hielo, y de algunas otras cosillas nos recomendó pasar por Favignana pueblo, al norte de la isla del mismo nombre. Como soplaba del norte, entramos en el puerto y fondeamos dentro. Pretendimos amarrar, pero un marinero nos lo desaconsejó porque al entrar los ferries el sitio que quedaba estaba muy expuesto. Soltando cadena en demasía nos fuimos tranquilos a tierra, a pesar de la ventolera que había. Y claro, tierra quiere decir, granitta y tiendas, y la prisa mata amigo. Yo estaba desfallecido de calor, así que entré en un restaurante a proveerme de mi necesaria Moretti (birra 0,66cc) El cocinero que me la sirvió me advirtió que su restaurante estaba cerrado, por fiesta particular. Así que le pedí que me recomendara uno, ya que él no podía darnos de comer, y nos mandó a un sitio que no está bién en la plaza, donde tuvimos un techadito algo más fresco. Comimos fenomenal! Hubo anémonas-ortigas, un vinito del local, y yo me pedí un cous cous de pescado, que parece ser típico de la isla, por influencia tunecina.
El pueblo tiene el encanto de esos lugares que están lejos de todo pero han sido invadidos por gentes de por todo, y ultimamente por los turistas:

En ese techadito comimos, detrás de la verja está pa prisión. Parece que estas islas, como muchas pequeñas islas mediterráneas, han sido usadas de prisión-campo de concentración en incontables ocasiones:

Ya quedaba poco, pero nos sacaron el cous cous, el caldo a parte y un cap roig y otro bicho en un plato:

Tras la comida y los cafés de rigor, aaay el café en Italia.... está bueno en cualquier sitio. Pues nos dirigimos a la costa sur de la isla, ya que soplaba norte. El sur de Favignana es una sucesión increíble de calas, caletas y rincones con fondos de arena blanca y aguas turquesas. Hay algunos islotes y algunas piedras. Esa tarde el sol se puso sobre Marettimo, Y como teníamos hielo hubo copas y cachondeo hasta altas horas de la noche:
Por la mañana saltó algo de viento del N, así que el camino hacia las islas Egadi sería a vela. Sacamos la roja (genaker) y a volar:

Como véis las Egadi son un grupo de islas al oeste de Sicilia entre las que destacan tres llamadas Levanzo, Favignana y Marettimo. Marettimo es la más alejada y es casi toda ella reserva natural. Está prohibido navegar la mitad de su costa, así que decidimos dejarla para otra ocasión.
Empezamos por Levanzo, que en su parte sur tiene un puertecito y las cuatro casas de sus habitantes. Pasado el puerto hay otra caleta donde aprovechamos para darnos un baño:


Coincidimos con este barco tan feo, que luego veríamos otras veces:

La escasez de hielo, y de algunas otras cosillas nos recomendó pasar por Favignana pueblo, al norte de la isla del mismo nombre. Como soplaba del norte, entramos en el puerto y fondeamos dentro. Pretendimos amarrar, pero un marinero nos lo desaconsejó porque al entrar los ferries el sitio que quedaba estaba muy expuesto. Soltando cadena en demasía nos fuimos tranquilos a tierra, a pesar de la ventolera que había. Y claro, tierra quiere decir, granitta y tiendas, y la prisa mata amigo. Yo estaba desfallecido de calor, así que entré en un restaurante a proveerme de mi necesaria Moretti (birra 0,66cc) El cocinero que me la sirvió me advirtió que su restaurante estaba cerrado, por fiesta particular. Así que le pedí que me recomendara uno, ya que él no podía darnos de comer, y nos mandó a un sitio que no está bién en la plaza, donde tuvimos un techadito algo más fresco. Comimos fenomenal! Hubo anémonas-ortigas, un vinito del local, y yo me pedí un cous cous de pescado, que parece ser típico de la isla, por influencia tunecina.
El pueblo tiene el encanto de esos lugares que están lejos de todo pero han sido invadidos por gentes de por todo, y ultimamente por los turistas:

En ese techadito comimos, detrás de la verja está pa prisión. Parece que estas islas, como muchas pequeñas islas mediterráneas, han sido usadas de prisión-campo de concentración en incontables ocasiones:

Ya quedaba poco, pero nos sacaron el cous cous, el caldo a parte y un cap roig y otro bicho en un plato:

Tras la comida y los cafés de rigor, aaay el café en Italia.... está bueno en cualquier sitio. Pues nos dirigimos a la costa sur de la isla, ya que soplaba norte. El sur de Favignana es una sucesión increíble de calas, caletas y rincones con fondos de arena blanca y aguas turquesas. Hay algunos islotes y algunas piedras. Esa tarde el sol se puso sobre Marettimo, Y como teníamos hielo hubo copas y cachondeo hasta altas horas de la noche:












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[FONT="Arial Black"][COLOR="Blue"]prefiero ser marmiton que mirar desde la orilla
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Te lo sueltan directamente, ¿puedo quedarme una de estas para mi y esta para mi amigo? Aún me pidieron pasta y les dí 10 euros. También pidió pasta el marinero que me sacó otros 10 euros. Al final el amarre valía 8
Nos decidimos por el Saint Pierre, que así lo llaman. Añadimos un poco de calamar, ensaladita, unas sardinas que llegaron de regalo y un Muscat de Kelibia que estaba buenísimo. Nos dimos el homenaje del viaje:









El único que se salva fué el primero de la lista. En la Goullette, un billy necesitó una hora para fotocopiar un papel. Y claro, la prisa mata amigo, pero mata al que espera. Llegaron a preguntarme si el barco era militar. Como estábamos en unas instalaciones que eran militares... Lo cierto es que nos preguntaron unas 10 veces que cuando nos íbamos. Parece que quizá quien se apiadó de nosotros dejándonos pasar la noche se arrepintió más tarde temiendo la llegada de un mando intransigente. Quizá sea el ramadán, o la barba que yo llevaba. En serio, no entendemos porque nos hicimos merecedores de un trato tan poco amable. Pero el hombrecillo de la camiseta a rayas lo compensó.
... El ramadán es sagradísimo. No se puede beber ni comer desde que sale el sol hasta que se ponga. Se hace excepción para los viajeros y los enfermos, pero mejor no provocar y, si tienes hambre, comer sin que te vean, ya que se lo tomarían como una provocación.









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