Hace unos días, una persona cercana que no se prodiga mucho en comentarios, me preguntó: Por qué te gusta tanto la mar??? Me pilló de imprevisto desde elasiento de atrás mientras conducía rumbo al trabajo... Le expliqué que siempre ha estado la mar presente en mi vida, que siempre he visto ese inmenso azul ahí delante desde mi casa y no he podido evitar "enamorarme" de ella... El primer juguete que recuerdo es un barquito de plástico, y regularmente mi padre daba forma de barco, en la fábrica de muebles donde trabajaba, a maderitas que traía la mar en los temporales de invierno que se daban en aquellos tiempos en el Cantábrico. También recuerdo cómo cuando era un pequeñín, mi madre me llevaba a visitar a su familia en Getaria desde Zarautz donde vivíamos, por la carretera que era invadida por las olas. Íbamos en su bicicleta y teníamos que pararnos a menudo a esperar que pasara el ciclo de tres olas (las tres marías) para no mojarnos con las olas...
En vez de jugar al fútbol en el recreo del cole, me iba a mirar los bichitos en las rocas al descubierto. Largos paseos en solitario durante la adolescencia, el primer beso furtivo entre las dunas del final de la playa, a oscuras... La mar, siempre la mar presente y acompañando. Me tragué todos los libros de navegantes que se publicaban en aquellos años, iba a comprar revistas naúticas a Francia, vigilaba cómo llegaban los veleros de San Juan de Luz a Getaria desde Semana Santa hasta bien acabado el verano.
Mi primera experiencia de verdad con la mar no pudo ser más traumático, salimos a buscar los cadáveres de una familia de pescadores de Getaria que naufragaron a media milla de puerto, casi a resguardo del "Ratón de Getaria". Y la continuación no fue mejor: tres meses echando la pota hasta la primera papilla todas las noches... Menos mal que se me pasó (como en el embarazo, hay que joderse!). Y cuántas cosas más.
Ahora, lo que vivo de la mar es una experiencia que no sé si sabré explicarlo bien. Voy a la mar a pasármelo bien, no tengo obligación de nada, ni tengo que demostrarme nada. Voy casisiempre en mi barquito, un Tiki 21, valeroso y buen navegante (no siempre me siento a su altura...), pero no hago ascos a ningún barco si me invitan a participar en alguna regata o "xuntanza" por las Rias Baixas. Siempre acompañado por mi Almiranta, disfrutamos en silencio del canto del viento en las velas, del susurro del agua en los cascos del cata, el movimiento ("Todo se mueve", Ley Universal...) armonioso del barco sobre la mar, las gaviotas, charranes, arroaces o delfines y tantos otros seres que nos acompañan en las singladuras.
Cuando el cuerpo se mueve adaptándose al baile del barco sobre las olas, cuando estiras el brazo para compensar la orzada sin siquiera pensarlo ("te sale"), cuando lo que piensa tu mente es en cabos, en tensión, en la forma de la vela, en la espuma que va quedando por la popa, el rumbo más adecuado, cuándo dar la siguiente virada, o cómo paso la siguiente ola..., entonces la mar y yo somos lo mismo, la mar y el viento y el barco y yo somos UNO. Entonces no hay tiempo, no hay distancia, ni ayer ni mañana, ni banqueros que roban, ni políticos que engañan, ni clases superiores o inferiores. No hay dinero ni hipotecas, ni preocupación ni frustración, no hay miedo ni odio. Solo hay AMOR. Amor por la vida, por ser, por la mar, por todo. Solo hay AMOR.
Eso es por lo que navego, eso es por lo que suelto amarras y me voy (esta frase es de Julio Villar en su libro "Eh! Petrel", y otro cofrade lo utiliza en sus comentarios también). Pero no necesito "escaparme" como creía el que me hizo la pregunta; no estoy harto de la vida que llevo y navegar es una válvula de escape, no. Es simplemente, simplemente?, la ocasión de llevar a la culminación lo que considero la mejor manera de vivir la vida, en tierra o en la mar, o en marte, si fuera el caso. Presente, consciente, conectado, UNIDO con todo lo que me rodea, siendo eso mismo que me rodea, sintiéndome UNO con todo lo que existe.
Bueno, igual es un poco raro todo esto, un poco "místico" quizás para alguno. Pero tampoco me preocupa lo que esta "declaración de amor" pueda despertar en otros. Es lo que siento y vivo y es lo que he querido compartir con todos los que lo leais.
Y tú, por qué navegas?
En vez de jugar al fútbol en el recreo del cole, me iba a mirar los bichitos en las rocas al descubierto. Largos paseos en solitario durante la adolescencia, el primer beso furtivo entre las dunas del final de la playa, a oscuras... La mar, siempre la mar presente y acompañando. Me tragué todos los libros de navegantes que se publicaban en aquellos años, iba a comprar revistas naúticas a Francia, vigilaba cómo llegaban los veleros de San Juan de Luz a Getaria desde Semana Santa hasta bien acabado el verano.
Mi primera experiencia de verdad con la mar no pudo ser más traumático, salimos a buscar los cadáveres de una familia de pescadores de Getaria que naufragaron a media milla de puerto, casi a resguardo del "Ratón de Getaria". Y la continuación no fue mejor: tres meses echando la pota hasta la primera papilla todas las noches... Menos mal que se me pasó (como en el embarazo, hay que joderse!). Y cuántas cosas más.
Ahora, lo que vivo de la mar es una experiencia que no sé si sabré explicarlo bien. Voy a la mar a pasármelo bien, no tengo obligación de nada, ni tengo que demostrarme nada. Voy casisiempre en mi barquito, un Tiki 21, valeroso y buen navegante (no siempre me siento a su altura...), pero no hago ascos a ningún barco si me invitan a participar en alguna regata o "xuntanza" por las Rias Baixas. Siempre acompañado por mi Almiranta, disfrutamos en silencio del canto del viento en las velas, del susurro del agua en los cascos del cata, el movimiento ("Todo se mueve", Ley Universal...) armonioso del barco sobre la mar, las gaviotas, charranes, arroaces o delfines y tantos otros seres que nos acompañan en las singladuras.
Cuando el cuerpo se mueve adaptándose al baile del barco sobre las olas, cuando estiras el brazo para compensar la orzada sin siquiera pensarlo ("te sale"), cuando lo que piensa tu mente es en cabos, en tensión, en la forma de la vela, en la espuma que va quedando por la popa, el rumbo más adecuado, cuándo dar la siguiente virada, o cómo paso la siguiente ola..., entonces la mar y yo somos lo mismo, la mar y el viento y el barco y yo somos UNO. Entonces no hay tiempo, no hay distancia, ni ayer ni mañana, ni banqueros que roban, ni políticos que engañan, ni clases superiores o inferiores. No hay dinero ni hipotecas, ni preocupación ni frustración, no hay miedo ni odio. Solo hay AMOR. Amor por la vida, por ser, por la mar, por todo. Solo hay AMOR.
Eso es por lo que navego, eso es por lo que suelto amarras y me voy (esta frase es de Julio Villar en su libro "Eh! Petrel", y otro cofrade lo utiliza en sus comentarios también). Pero no necesito "escaparme" como creía el que me hizo la pregunta; no estoy harto de la vida que llevo y navegar es una válvula de escape, no. Es simplemente, simplemente?, la ocasión de llevar a la culminación lo que considero la mejor manera de vivir la vida, en tierra o en la mar, o en marte, si fuera el caso. Presente, consciente, conectado, UNIDO con todo lo que me rodea, siendo eso mismo que me rodea, sintiéndome UNO con todo lo que existe.
Bueno, igual es un poco raro todo esto, un poco "místico" quizás para alguno. Pero tampoco me preocupa lo que esta "declaración de amor" pueda despertar en otros. Es lo que siento y vivo y es lo que he querido compartir con todos los que lo leais.
Y tú, por qué navegas?





ojala alguno me lo digais yo no lo se,y de verdad que me gustaria.







Cuando un hombre dice que ama la mar,esta amando l ilusion de dominarla,el orgullo de su habilidad,la dedicacion a navegar,pero no la mar en sí misma. Se puede estar conmovido por su belleza o su grandeza,o aterrorizado por su inmensidad y poder de destrucción,pero no se la puede amar del mismo modo que no se puede amar a la atmósfera o a las estrellas en el espacio exterior.
para mi nunca mejor descrito, recuerdo a mi abuelo que nunca tenia tiempo para nada solo para su barco, su pesca y el mar, casi obligando a mi abuela al mismo proposito, (menos mal que no era de pesca de altura)la lluvia nunca era una escusa para no poder ir al mar, unicamente el temporal cuando duraba una semana se via el hombre intrankilo, se levantaba de la silla e iba a la ventana miraba y se volvia a sentar y asi muchas veces al dia soltando de vez en cuando algun refran tipico de los marineros, ademas parecia que tenia un calendario y un hombre del tiempo en la cabeza sabia que tiempo iba a hacer y las epocas en que tenia que cambiar de forma des pesca, y que pescado le tocaba entrar en la ria, muchos diran que estaba en el mar por que tenia que joderse por que era su forma de vidapara poder comer , ¡¡pero no es cierto!! una temporada en que la pesca estaba de capa caida, dejo el mar para ir a trabajar a la ciudad donde se ganaba mucho mas dinero, pues solo duro 2 semanas, se vino de vuelta con una felicidad como si le tocase la loteria, (eso que acababa de dejar el trabajo) el hombre no dormia y estaba todo el dia nervioso como si le faltase la droga,y bien dijo que no volvia a dejar el mar por dinero, como si tenia que hacer mas horas(que no se de donde la iba a sacar

para darle un nuevo enfoque o punto de vista. La susodicha autora es una inglesa
Comentario