NAVEGAMOS AL ESTE, A REPUBLICA DOMINICANA

La carta del cabo Beata y la derrota
continuamos la navegación a vela, será más larga y costosa, pero estamos de acuerdo en que es mejor que volver atrás, veo puntas en el anemómetro de 38 nudos y la mar establecida en gruesa, con algunas olas que superan los 5 metros.
Me siento orgulloso de mi barco, a pesar de todos los inconvenientes de carga, parafernalia crucerista, velas en precario estado, navega que da gusto, con medio foque y tres rizos en la mayor.
En tres bordos superamos la Beata, no quiero reproducir los exabruptos que la hemos dedicado a tan excelso nombre, por el varapalo que nos ha dado.
Una vez al otro lado del cabo, con las condiciones meteorológicas que han descendido, pero muy poco, me entra una ligera angustia de verme con la costa a sotavento y sin motor, si se rasga alguna costura del foque, nos veríamos en un serio aprieto, así que decido hacer un bordo hacia afuera de varias millas, para en caso de percance, nos diera tiempo a aparejar otra vela antes de derivar hacia la costa.