Este desacostumbrado silencio,
ha sido por causa del trabajo,
un largo viaje me agencio
y recorro el mundo abajo.
Con traje de faena
todo color arena
cerca de Afganistán
me mandaron por Tristán.
Bonitos fuegos artificiales
quemados a raudales
acabaron de madrugada
con las orejas atronadas.
Paseito en helicóptero,
todo con gastos pagados,
casi entramos en China
con la piel cual de gallina.
Y ahora la faena acabada
estando la misión cumplida
celebro con zumo de cebada
la soldada (exigüa) recibida.
Y en el curro alegres me reciben,
tal como héroe, me describen,
sin duda, creo, me confunden
con algo de las noticias, me hunden.
Que yo a lo que fui al desierto
fue a buscar de petróleo un pozo
para aliviar a mis paisanos, por cierto,
de los 110 de Zapatero, que gozo.
Y me dicen con pasión, ¡vete a la cama,
que es ardua tarea acabar con Osama!
Y yo, que acabo de llegar, esto no entiendo,
creo que conmigo se están confundiendo.
¿Qué ha pasado?
¿Qué me estoy perdiendo?
Resulta que me está oliendo
a cuerno quemado.


