Mi padre falleció a los 73 de una enfermedad que rara vez ataca a mayores de 40 años (Esclerosis Lateral Amiotrófica) Murió en los brazos de su esposa, 23 años más joven que él. No creo que odiara su trabajo, pero se lo veía más feliz cuando desarrollaba otras actividades que nada tenían que ver con su profesión. A esas actividades, se entregaba con pasión y era incansable. En algunos aspectos, creo que era más joven que cualquiera de sus dos hijos.
Tengo amigos de 70 que son más jóvenes que otros amigos de 50, No sólo en su estampa personal, sino en su manera de vivir y hasta de pensar.
Coincido con lo publicado por el Capitán Necora y también creo que la generación de mi padre tuvo pocas oportunidades para realizarse trabajando en aquello que le gustaba. Pero, en el caso de mi padre y de mi abuelo, nunca dejaron de trabajar incansablemente en aquello que amaban. Mi generación, ha tenido mejores posibilidades de elegir una profesión, pero me atrevería a asegurar que no lo disfruta tanto, y eso,... creo que envejece


