Me alegra que os guste. Para colmo, a la vuelta se me unió a la altura de Biosnar, una bandada de delfines que me acompañó hasta casi San Juan de Luz, jugando con el barco, dando saltos y metiéndose bajo la quilla. Fue algo alucinante. Yo que siempre suelo llevar la cámara de vídeo, ese día fui sin ella

