Venga, venga, no seamos malos. Somos latinos, aunque no queramos. Lo llevamos en la sangre, en nuestros genes, lo rezumamos vaya.
O ya no os acordáis de cuando comprabas un coche de segunda mano en una tienda de estas que había por las calles, mirar el cuentakilómetros no servía absolutamente de nada porque todo el mundo sabía que lo habían tocado, jeje, te vendían un Seat 127, de hacía 10 años y siempre era de un señor mayor que sólo lo sacaba el fin de semana para ir a comprar el diario.
Hostias cuando lo ponías en marcha hacía un ruido a cacerolas que no se aguantaba, perdia aceite a los dos días y las puertas tenias que darle un buen golpe para que cerrasen.
Por lo tanto, nos guste o no, con los barcos haremos lo mismo, aunque en el fondo no quieras engañar a nadie, pero seguro que no dirás toda la verdad y nada más que la verdad. En las fotos no vamos a ser menos, aunque hay algunos que no se molestan ni en ordenarlo un poquito


Venga unas birras


