Te felicito, Haize Alde. Un logro no tan habitual como muchos puedan pensar. En mi caso, y ya casi no me duele confesarlo, me he quedado sólo: de mas a menos y con unas perspectivas peor que regulares. A mi mujer nunca le gustó y ya lo ha dejado completamente de lado. Se desentiende del barco con ese pragmatismo típico de quien decide y elige con autoridad. Mi hijo también ha desembarcado. No he sabido (o no he querido, ya no lo sé) que continuasen conmigo. Una pena, supongo. Pero es la realidad.
Disfruta de la compañía. A bordo, no siempre se está bien sólo.
