Cita:
Originalmente publicado por enric rosello
He repasado todo el post por ver si había algún otro Enric que hubiera "perdido el norte", pero he de pensar que tu mensaje va dirigido a mi, todo y que en ningún momento me he referido en mi escrito al caso de Llafranc.
Aunque así fuera, tampoco coincido contigo. Al cofrade Rata no le dijeron que NO ENTRARA en puerto bajo amenaza de bicherazo, sino que esperara a ver si había sitio. Entrar y amarrarse en el muelle de espera o en la gasolinera si está libre, con la tripulación a bordo, nunca ha de ser motivo de malos modos.
Parafraseando tu ejemplo: no es lo mismo aparcar en un vado y largarse tranquilamente al cine, que hacer lo mismo y esperar sentado al volante que tu pareja salga de unas compras en una tienda o un coche desaparca unas plazas más adelante. Al menos, yo lo veo así. ¿Habré perdido el norte?
saludos
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Es lo mismo sí y no. Tú punto de vista considera dicha acción desde un punto de vista honesto y sensato... mientras que el mío, fruto de la experiencia, me lleva a ser pesimista y sopesar todo lo malo que puede ocurrir.
¿Y qué cosas negativas pueden ocurrir?
a) Que 50 barcos a los que has dicho que no les de por ocupar plazas de clientes.
b) Que en una de dichas maniobras (que no podrás controlar dado el volumen) se le de algún golpe a alguna embarcación que, como nadie controla cuando entran o salen, se irán sin decir ni pío.
c) Que desaparezcan bienes en los barcos vecinos y "nadie sabe nada".
d) Que tendrás gente no controlada paseando por unas instalaciones en las que no tienen negocio ninguno.
En definitiva, que no puedes controlar nada de lo que ocurre y, como no hay posibilidad de control, se cierra el grifo. Y ojo, de cada 100 clientes que me tocan, 95 de cada ellos son bellísimas personas que cumplen a rajatabla aquello que prometen... pero como el 5 restante no, uno no puede arriesgarse. Podría decirte que clientes que metíamos en gasolinera con la condición impepinable de salir antes de la apertura de dicho servicio aparecían a 11 de la mañana mosqueados por irse.... o barcos que pedían 15 minutos para ir al supermercado a hacer unas comprar y casi casi cenaban por el pueblo (y barcos que entraban a hacer una aguada y a la que te despistabas dejaban el barco abandonado y aparecían a la semana).
Total: cuando no se puede controlar un servicio, no se ofrece. Y da igual lo generoso que seas, da igual que un año se diera el agua en dos amarres que al siguiente se diera en 10: los clientes siempre quieren más.