Simbad.
Quiero confesar aqui públicamente que no sigo a ninguno de los cofrades que estan navegando porque sufro mucho. Me dan ganas de arriar todo en banda y largarme cuanto antes. Por esa razón conocí a los amigos del Alea, no por sus peripecias, sino por su percance,
Con tus hilos me pasa otro tanto. Veo estos barcos y me digo. Que leches hago aqui, ya hice lo humanamente posible, ahora que pringuen otros. Me compro uno de estos que ya estan preparados, les limpio el culito, hago gasoil y provisiones y en dos días no me ven el pelo.
Sin embargo y a pesar de representar un sufrimiento similar, no puedo desengancharme de tus hilos y me entra el mono cada vez que tardas en meter otro de tus seleccionados.
Creo que ya no puedo renunciar a esa obsesiva obsesión, que he sucumbido sin remisión a ella y que no puedo menos que Resignarme a sufrir ante tanta belleza. Supongo que padezco ante estos ingenios, algún tipo de síndrome de Stendhal, que me acaba provocando taquicardia, sudoracion y ansiedad ante tanta belleza,
