Otro aspecto importante a la hora de conseguir hacer insumergible un barco, es su propio peso específico. No es comparable el de un velero monocasco, con el de un barco a motor o con el de un catamarán. El lastre del monocasco, juega mucho en su contra, ya que los kilos de plomo de la orza, le hace tener un valor bastante más elevado (el del "peso específico") que en un cata, por ejemplo.
Dicho esto, en el caso que me ocupa en particular, se ha conseguido cerrando la mitad del espacio que hay bajo las camas dobles de los camarotes (más o menos, en las cuatro esquinas del cata); amén de un mamparo estanco en cada proa, al modo "anti colisión", que deja aislado los primeros 2,5 metros de eslora, a una altura de unos 25 cm por encima de la línea de flotación.
Salud y
